Tras el fracaso de un ensayo clínico: por qué es tan difícil desarrollar una vacuna contra el VIH

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Luego de llegar a la fase 3, cancelaron el ensayo clínico de una vacuna contra el VIH

Luego de casi tres años de investigaciones y pruebas para desarrollar una vacuna contra el virus del VIH, y cuando parecía que se podría llegar a un desenlace exitoso de la mano de Johnson & Johnson y la organización HVTN (Red de Ensayos de Vacunas contra el VIH), se anunció este miércoles que el estudio, llamado Mosaico, se interrumpirá por no alcanzar el objetivo de inmunización deseado.

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Esta vacuna había alcanzado la fase final, lo que aportaba una dosis de ilusión luego de cuatro décadas: “Teníamos bastante esperanza, porque hasta diciembre de 2022 se pensaba que estaba dando buenos resultados. Pero no se logró lo que se pretendía, que es la prevención”, explicó a LA NACIÓN Marcelo Corti, jefe de la División VIH/SIDA del hospital de infecciosas Francisco Javier Muñiz.

Pese a la noticia, los especialistas argentinos consultados por LA NACIÓN destacan que haber alcanzado la fase 3 –o fase clínica– fue un gran avance en la búsqueda de una vacuna contra el VIH. Esta es la etapa final en un proceso de investigación más extenso, el paso previo a la comercialización (las otras dos son la investigación en animales y los ensayos en voluntarios sanos). Para este último momento, de donde surgieron los resultados negativos, se trabajó con 3900 pacientes infectados con diferentes cepas de VIH, sobre todo la africana que, como contó Corti, es la más difundida actualmente.

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Los ensayos de la vacuna contra el VIH habían llegado a la fase final

“Esta es una mala noticia, pero no nos tiene que hacer olvidar que el camino de la investigación clínica no es una carrera de 100 metros llanos, es como escalar una montaña: subís un poquito y hay que volver a bajar o buscar otros caminos”, comparó Pedro Cahn, director Científico de Fundación Huésped y expresidente de la Sociedad Internacional de Sida (IAS).

¿Pero qué significa exactamente este “fracaso”? Como en todo ensayo clínico, la última etapa fue analizada por un comité de seguridad compuesto por científicos independientes. Los datos determinaron que la vacuna era segura, ya que no se observaron efectos adversos, pero ineficaz para prevenir la enfermedad: en la comparativa con los pacientes que recibieron placebos, aquellos inoculados con las cuatro dosis que implicaba la vacunación no presentaron diferencias en el nivel inmunológico.

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A raíz de esto, la página web de HVTN publicó un informe comentando los datos. Larry Corey, uno de los principales investigadores del Centro de Liderazgo y Operaciones de la organización, explicó: “El VIH es un adversario en constante cambio y por esto, muy desafiante. Podemos decepcionarnos cuando nuestros mejores esfuerzos no llegan al resultado que buscábamos. Sin embargo, hemos llegado muy lejos y hemos hecho muchos descubrimientos desde los años en que la esperanza de vida luego de un diagnóstico de VIH era realmente corta”.

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La pregunta clave para entender esta enfermedad es por qué resulta tan difícil su erradicación. Cahn respondió que el VIH es un virus con muchas mutaciones. Dado que los anticuerpos reconocen un virus por su aspecto exterior, su constante transformación lo vuelve un desafío: “ Es como si yo te dijera que te reconozco por tu cara –ejemplificó el especialista–, pero vos todos los días te ponés una máscara o te hacés una cirugía estética. Ya no te voy a reconocer”.

Entonces, esas mutaciones del virus en su envoltura invalidan a las vacunas. A esto se le suma un evento más actual: el surgimiento del SARS-CoV-2, que desvío todos los esfuerzos científicos hacia la búsqueda de una vacuna propia. Esta investigación fue más exitosa porque, como remarcaron los expertos, el Covid afecta el aparato respiratorio, mientras que el VIH ataca el sistema inmunológico por entero, es decir, el sistema encargado de identificar y atacar las sustancias dañinas que entran al cuerpo (o antígenos). “Significa que los anticuerpos no son neutralizantes: no son capaces de atacar al virus. Lo que intentan las vacunas es encontrar un mecanismo de neutralización. Lamentablemente, aún no se pudo”, especificó Cahn.

Tratamiento y diagnóstico

El VIH es una de las epidemias más largas de la historia: apareció por primera vez hace más de 40 años y sigue propagándose aún hoy. “En la actualidad todavía existen cerca de 38 millones de infectados, sobre todo en países en vías de desarrollo, mayoritariamente en África, el sudeste asiático, el Caribe y América Latina. Además, se registran cerca de 1,5 millones de infecciones anuales y más de 600.000 muertes por año en todo el mundo”, enfatizó Corti sobre la enfermedad.

Los médicos aconsejan a quienes reciban un diagnóstico positivo de VIH que inicien el tratamiento de inmediato para suprimir la “replicación viral”: esto significa llevar la carga viral en sangre a niveles indetectables. El principal objetivo es evitar que la enfermedad devenga en complicaciones más graves, las cuales pueden incluir desde infecciones y tumores hasta el compromiso del sistema nervioso. Pero también se busca evitar los contagios: “Cuando la carga viral es indetectable en la sangre, también lo es en los fluidos genitales, por lo que la transmisión a otras personas se vuelve poco probable”, argumentó Corti.

Hoy en día, el tratamiento contra el VIH se realiza a través de fármacos que permiten que el paciente se recupere de su “deterioro inmunológico”. Existen, incluso, los “fármacos coformulados” con los cuales se puede ingerir, por ejemplo, tres drogas antivirales en un solo comprimido. Y si bien el tratamiento es de por vida, los especialistas aseguran que es muy exitoso.

Cahn remarcó también la importancia de las herramientas al alcance de la mano para luchar contra la pandemia de VIH y no desanimarse ante el fracaso del último ensayo clínico: “La vacuna está pensada como parte de un paquete: educación sexual integral, el uso de preservativo, el testeo temprano y el tratamiento inmediato. Todas estas son medidas que tenemos que seguir aplicando mientras estamos en la búsqueda de una vacuna que es muy difícil encontrar”.

Los estudios para encontrar una vacuna exitosa siguen en marcha a pesar de todo. Moderna, por ejemplo, está trabajando en una propia realizada a partir de ARN mensajero, con un funcionamiento similar a las que ofrecen contra el Covid 19.

No hay que bajar los brazos ni dejarse abatir por un fracaso así, porque en todos los años que lleva la pandemia de VIH, muchos proyectos de vacunas han fracasado. Este es un ensayo más que no llegó a su fin. No significa que no se va a seguir investigando”, sostuvo Corti