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La financiación climática, el caballo de batalla de África en la COP27

Nairobi, 5 nov (EFE).- Azotada por desastres naturales extremos que provocan crisis humanitarias, África acude a la Cumbre del Clima de la ONU (COP27) que empieza este domingo en Egipto con un gran caballo de batalla: asegurar la financiación que prometieron los países ricos a los más pobres para combatir la crisis climática.

La desazón africana con las promesas incumplidas de las naciones desarrolladas se manifestó de manera muy gráfica el pasado septiembre en la ciudad neerlandesa de Rotterdam, que albergó la Cumbre de Adaptación de África, un foro para pedir fondos que ayuden a los países del continente a adaptarse al calentamiento global.

Sólo un mandatario europeo acudió a la cita en persona, el primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte.

"No puedo dejar de notar con un toque de amargura la ausencia de líderes del mundo industrializado", lamentó el jefe de Estado de Senegal y presidente de turno de la Unión Africana, Macky Sall.

"Ellos son los principales contaminadores de este planeta y son los que deberían financiar la adaptación", apostilló Sall.

Según el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), el cambio climático es el mayor "desafío existencial" de África, donde vive cerca del 20 % por ciento de la población mundial, aunque que produce menos del 4 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento de la Tierra.

Con todo, el continente pierde cada año entre el 5 % y 15 % de crecimiento del producto interior bruto (PIB) per cápita por la crisis climática, de acuerdo con el BAfD.

Fenómenos naturales extremos -como ciclones, sequías inusualmente largas o inundaciones intempestivas- están sacudiendo a comunidades en toda África y creando inseguridad alimentaria, una cruda realidad que puede desencadenar desplazamientos de población y migraciones.

La organización humanitaria Oxfam Internacional advirtió recientemente de que el hambre en Kenia, Somalia y Etiopía, causada por la peor sequía de los últimos cuarenta años en el Cuerno de África, provocará una muerte cada 36 segundos hasta final de año.

Asimismo, más de 3,4 millones de personas se vieron desplazadas por las devastadoras inundaciones que golpearon este año Nigeria, Chad, Níger, Burkina Faso, Mali y Camerún, alertó la semana pasada el Alto Comisionado de las ONU para los Refugiados (Acnur).

FINANCIACIÓN CLIMÁTICA INCUMPLIDA

Ante esa vulnerabilidad, los países ricos prometieron en 2009 en la COP15 (Copenhague) aportar 100.000 millones de dólares anuales hasta 2020 para ayudar a los más pobres a combatir la crisis del clima e impulsar economías más "verdes".

Sin embargo, "las promesas de financiación climática no se han materializado", como reconoció esta semana el presidente de la COP27 y ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Sameh Shoukry, en un artículo publicado en el semanario keniano The East African.

"Es simplemente injusto pedirle a la gente que menos contribuye a la actual crisis climática que soporte los costes de una transición limpia y obstaculizar su propio desarrollo", aseveró Shoukry.

Según la ONG Climate Policy Initiative (CPI), los países africanos únicamente recibieron en 2020 el 12 % de los 250.000 millones de dólares anuales necesarios para aplicar sus planes climáticos.

En un contexto de desaceleración económica internacional marcada por las ramificaciones globales de la invasión rusa de Ucrania, está por ver si la COP27, que se celebra en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij del 6 al 18 de noviembre, colmará las exigencias africanas.

La conocida activista climática ugandesa Vanessa Nakate considera que en la cumbre "debe haber un aumento de la financiación climática para la energía renovable en África y hacer que esa financiación sea en forma de subvenciones, no préstamos con intereses altos".

Además, "los gobiernos del Norte Global deben solidarizarse con las comunidades vulnerables al clima de todo el mundo y pedir la creación de un centro de pérdidas y daños en la COP27", comentó a EFE Nakate, quien asistirá a la conferencia de Egipto.

A juicio de la directora interina del Programa de África de Greenpeace, la sudafricana Melita Steele, los gobiernos africanos "deben ir más allá de sus justas demandas de financiamiento climático y desviar sus economías de la expansión de los combustibles fósiles y el legado colonial del extractivismo".

"La COP27 es un momento crítico para que las voces del sur sean realmente escuchadas", dijo a EFE Steele.

Pero no todas las voces en África abrazan lo que el presidente de la Cámara Africana de Energía, el camerunés Nj Ayuk, denomina la "agenda verde de las naciones ricas", que, en su opinión, "ignora el tremendo papel que juega la industria del petróleo y el gas de África en la generación de ingresos de los países africanos".

"No estamos dispuestos a aceptar -advirtió Ayuk- el cronograma mundial para la transición a combustibles renovables a expensas de nuestra propia seguridad energética y bienestar económico".

Pedro Alonso

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(c) Agencia EFE