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¿Se puede hacer filosofía española en inglés?

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Si Miguel de Unamuno hubiese pensado y escrito en inglés, ¿su filosofía podría considerarse española? Él habría respondido que no. En filosofía, la lengua determina la identidad de nuestro pensamiento. No es una mera herramienta de comunicación, ni una mercancía intercambiable. Encarna una forma de percibir, de sentir y obrar, y supone la cristalización del espíritu de un pueblo.

Más allá de cualquier ideología política, la filosofía española solo puede hacerse en español y si pierde el lenguaje que la funda, entonces deja de ser filosofía española, aunque esté hecha por personas nacidas en España.

Si Dante no hubiera reivindicado la riqueza de la lengua romance, tendríamos hoy una Divina Comedia muy diferente, y la literatura italiana habría sufrido una pérdida irreparable.

María Zambrano, que tanto gustaba de Dante, llegó a decir que Quevedo había sido el último en hablar en español. A partir de él, se podían ir trazando toda una serie de actitudes provincianas que hablarían siempre mirando hacia fuera. Hacia Europa, diría ella; hacia Estados Unidos, podríamos añadir en nuestros días.

Sobre el imperialismo lingüístico

Actualmente, entre las muchas violencias que genera la lógica neoliberal de las universidades occidentalizadas, debemos incluir la violencia lingüística. La ejerce al exhortar a las investigadoras e investigadores de todo el mundo, y de todas las áreas, incluidas las Humanidades, a realizar su trayectoria académica en lengua inglesa si quieren competir con éxito en el sistema de evaluación del que depende su trabajo.

Según la lógica del sistema académico actual, si un investigador escribe un artículo sobre la guerra civil española y lo publica en inglés en una revista de alto impacto, va a ser mejor evaluado, aunque apenas tenga lectores, que si publica ese mismo artículo en una revista académica española. Eso a pesar de que en este segundo caso pone su trabajo al servicio de una sociedad probablemente más interesada en el tema de la investigación. De este modo, el sistema de evaluación académico es tan ciego respecto al contenido como respecto al servicio social que la investigación ofrece.

Para denunciar esto, el colectivo universitario El pliegue estrenó en 2020 la serie documental: Paradojas del Nihilismo: la Academia. Este trabajo es el resultado de un proyecto de investigación financiado por el Fondo de Fomento Audiovisual del Ministerio de Cultura de Chile.

Su tercer capítulo, titulado El paper: publica o muere, investiga la decadencia de un sistema universitario cuyos empleados son productores de papers que nadie lee, alimentando incansablemente un negocio millonario de editoriales académicas privadas.

El acta de Macaulay

Cualquier filosofía académica en nuestros días se está haciendo mejor en inglés, si por “mejor” entendemos que satisface las exigencias métricas del modelo académico neoliberal. Pero estas exigencias sacrifican cualquier filosofía académica de habla no inglesa. Bajo esta lógica, la filosofía española, al igual que las demás filosofías europeas, está abocada a la desaparición.

La filosofía india contemporánea le lleva a las humanidades europeas dos siglos de adelanto en este debate. En el año 1835, Thomas Macaulay anunció su famosa “Acta sobre la educación” en la que decretaba que el inglés sería la lengua oficial de las instituciones educativas de la India.

Como resultado, los pensadores indios que renunciaron a hacer filosofía en inglés se volvieron invisibles para la academia de su propio país. Y los pensadores que hicieron filosofía en lengua inglesa, como Daya Krishna (1924-2007), se preguntaron críticamente si de verdad estaban haciendo filosofía “india”, siendo, como eran, exiliados de sus lenguas nativas. Este debate continúa abierto y es común encontrarlo en congresos académicos sobre filosofía poscolonial y filosofía global.

Europa está lejos de apreciar lo que supone la pérdida académica de las lenguas propias. Nos permitimos creer que se puede hacer filosofía de vanguardia en lengua inglesa y considerarla un logro, por ejemplo, para la filosofía española. Es muy loable colocar a España en un lugar destacado del tablero académico internacional, pero cabe preguntarse en qué contribuye eso a la filosofía española si, para hacerlo, tenemos que renunciar a hacer filosofía en español. Y esto puede aplicarse a todas las filosofías de habla no inglesa en el mundo.

Vencidos, pero no convencidos

Frente al eslogan en defensa del capitalismo There is no alternative de Margaret Thatcher, el filósofo italiano Nuccio Ordine defendió que había muchas alternativas para hacer frente al modelo académico neoliberal.

Una de ellas consistiría en formar una coalición académica europea que se negase a aceptar este modelo empresarial con el fin de preservar la tradición universitaria de las Humanidades en Europa.

Es necesario recordar que ser vencidos no es ser convencidos. Aunque las personas que nos dedicamos a la investigación tengamos que ceder ante este sistema para poder sobrevivir, no deberíamos sacrificar nuestro sentido crítico. Si de verdad queremos preservar la filosofía española, más vale que nos atrevamos a seguir pensando y escribiendo en nuestra lengua. Eso es lo que significaría, propiamente, pensar sin servidumbres.