“Nuestros hijos salvaron vidas hasta de delincuentes”; indagan móvil en asesinato de estudiantes en Puebla

Redacción Animal Político

Pasaban las 22:30 horas del domingo en Bogotá, Colombia (las 21:30 en Ciudad de México) cuando Angélica Cerpa Bernal comenzó a sentirse intranquila. Su hijo, José Antonio Parada Cerpa, de 22 años y estudiante de intercambio en México, se había desplazado hasta los carnavales de Huejotzingo, Puebla, con sus compañeros Ximena Quijano, (25 años, Colombia) y Francisco Javier Tirado (22 años, Veracruz).

Algo más de doce horas después, los cuerpos de los tres jóvenes aparecerían, junto al de José Manuel Vital, de 28 años y conductor de Uber, en Santa Ana Xalmimilulco, a escasos kilómetros de Huejotzingo.

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Angélica Cerpa Bernal estaba intranquila porque su hijo le había dicho que se ponía en marcha hacia Puebla, que al día siguiente tenía guardia. Sin embargo, el punto que marcaba su ubicación en el Iphone no se movía.

Según explicó Walter Cerpa Bernal, su tío, el joven tenía la costumbre de compartir con su madre el lugar en el que se encontraba. “No hacía nada a escondidas”, dijo, en entrevista telefónica con Animal Político

Inquieta por ese puntito que no se movía, Angélica llamó al amigo que había invitado a su casa a su hijo y sus compañeros. Menos de doce horas después, guiándose por la ubicación que la mujer le enviaba desde Colombia, el chico llegó al lugar en el que los cuerpos de sus invitados y del chofer habían sido abandonados. Allí ya habían llegado los policías y la fiscalía y él no pudo más que confirmar que los muertos eran sus amigos, según relató Walter Cerpa Bernal.  

El fin de semana de diversión para tres estudiantes de medicina y un domingo de trabajo para un conductor de Uber terminó convertido en la enésima tragedia para México en los primeros dos meses de 2020. 

Mientras los padres las víctimas exigen justicia, las autoridades creen que detrás de la masacre está el robo del vehículo en el que transitaban o un pleito en carnavales que terminó en masacre. Cuatro muertos por robar un coche. Cuatro muertos por una discusión en una fiesta. 

Cualquiera de las dos teorías, o ambas combinadas, habla de un México de violencia desmedida. 

En 2019 se registraron 1,249 asesinatos en el estado de Puebla de los 34 mil 488 que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNP) contabilizó en todo el país. En 2020, solo en enero, otras 78 personas murieron de forma violenta en Puebla y 2 mil 819 en todo el país. 

El secretario de Gobernación de Puebla, David Méndez, ofreció una conferencia de prensa en la que apuntó estas dos hipótesis: cuatro muertos por el robo de un coche o cuatro muertos por un pleito en el carnaval de un municipio de apenas 25 mil habitantes, según el censo de 2010. 

Las investigaciones, al menos, parece que avanzan. 

El funcionario informó que tres personas fueron detenidas el lunes por su presunta participación en el crimen. Las tres son sospechosas de pertenecer a una banda dedicada al robo de coches.

Además, el vehículo Beat, color plata, modelo 2020 con placas TPP 146A del estado de Puebla con el que prestaba servicio una de las víctimas, fue asegurado en uno de los tres cateos llevados a cabo en Huejotzingo. Junto a este coche, los investigadores encontraron otras unidades que estaban reportadas como robadas. 

Derivado del operativo fueron asegurados tres inmuebles, uno en la calle Nuevo México, otro en el camino Real Amextla (ambos en la colonia Los Tanques) y un tercero en el Camino Real La Vía, Colonia Santa Miguel, en el barrio La Posta. 

“Entre los indicios asegurados se encuentran cartuchos de diversos calibres, equipos de telefonía celular, chaleco antibalas, placas balísticas para chalecos, narcóticos, así como diversos objetos que presuntamente pertenecían a las víctimas incluyendo papelería y material médico”, informó la fiscalía a través de un comunicado.

La Fiscalía cuenta con la ruta exacta que siguieron los jóvenes, pues uno de ellos, José Antonio Parada, tenía encendida la ubicación de su celular. 

Esta prueba es clave porque permitirá a los peritos ministeriales conocer la ruta que siguieron los tres jóvenes, los tiempos que hicieron entre trayectos y reconstruir en dónde estuvieron minutos antes del crimen. 

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Este martes mientras los allegados de los jóvenes asesinados, incluidas las dos familias colombianas, reclamaban los cuerpos en el Servicio Médico forense de Puebla, peritos de la Fiscalía realizaban cateos en inmuebles del municipio de Huejotzingo.

Los restos fueron entregados a lo largo de la jornada del martes en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Puebla. Allí también les explicaron las razones de la muerte, sobre la que no pudieron hablar en público por tratarse de una investigación en curso. 

En el caso de las víctimas colombianas, los cuerpos fueron trasladados a una funeraria a la espera de que se completen los trámites para poder ser repatriados a su país. Walter Cerpa Bernal, tío de uno de ellos, mostró su confianza en que el trámite no se demore más de esta semana. 

En México “mi hijo creció mucho como persona”

“No hay palabras. He llorado mucho y lo que me falta. Pedimos justicia, fuertemente pedimos justicia”. José Enrique Quijano Palacios es padre de Ximena, compareció junto a su esposa, Sonia Hernández, y Angélica y José Antonio, padres de José Antonio Parada.

Las familias de las dos víctimas colombianas se presentaron ante los medios en Puebla para recordar a sus hijos e instar a las autoridades a que no permitan que los crímenes sean impunes. 

“Desde el mes de agosto estaban acá. Lograron muchas cosas. Muy felices estuvieron. Salvaron vidas porque nos contaban todo lo que hacían a diario. Salvaron vidas de delincuentes también. La salud, los médicos, tienen que atender a cualquier persona”, dijo.

Quijano advirtió contra la corrupción y la impunidad, pero quiso agradecer a los mexicanos “porque hasta el domingo nuestros hijos fueron los chicos más felices”.

“Es que yo amo México”, recordó el padre que le dijo su hija. “Y México me la quitó”. 

“Teníamos la ilusión que viniera para que madurara… se vino para acá y creció mucho como persona”, dijo Angélica, madre de José Antonio y también doctora.

“No sabemos qué vamos a hacer”, dijo la mujer, que aseguró que seguirán los avances de la investigación desde Colombia. “Esto podría ser el inicio de un cambio en el país”, dijo. 

Durante toda la jornada, estudiantes de Medicina y trabajadores de Uber en Puebla realizaron diversas protestas para exigir que el múltiple crimen no quede impune.

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