El drama de un médico estadounidense que espera ser liberado por Arabia Saudita

Ben Hubbard
En el Capitolio en Washington, Ahmad Fitaihi insta a los líderes sauditas a liberar a su padre, un ciudadano con doble nacionalidad y doctor egresado de Harvard a quien el gobierno saudita ha detenido sin cargos ni un juicio durante más de un año, el 14 de marzo de 2019. (Sarah Silbiger/The New York Times)

BEIRUT — Cinco meses después de que Arabia Saudita liberó de la cárcel a un doctor con doble nacionalidad, saudita y estadounidense, le impidieron salir del reino, junto con siete miembros de su familia, mientras aguarda un juicio por cargos que, según Estados Unidos, no tienen fundamento, de acuerdo con uno de sus hijos y un alto funcionario del Departamento de Estado.

Las autoridades sauditas detuvieron al doctor, Walid Fitaihi, durante lo que describieron como una campaña anticorrupción a finales de 2017 y lo dejaron en libertad provisional el verano pasado en espera de su juicio. Fitaihi le ha comentado a gente de confianza que los guardias sauditas lo torturaron. Las autoridades han confiscado los pasaportes de su familia, por lo que ocho ciudadanos con doble nacionalidad se han quedado varados en el reino, según el hijo y el funcionario.

“Le han arrebatado la libertad a mi familia”, comentó el hijo, Ahmad Fitaihi, de 27 años, en una llamada telefónica desde California.

Aunque los diplomáticos estadounidenses han trabajado para devolverles sus derechos al doctor y a su familia, el presidente Donald Trump nunca ha mencionado el caso en público, lo que ha sembrado dudas en la mente del hijo de Fitaihi sobre por qué su padre no ha recibido la misma atención de la Casa Blanca que otros detenidos estadounidenses en el extranjero.

“El presidente Trump tiene buenos antecedentes de haber salvado a otros estadounidenses, entonces ¿por qué no ha salvado a mi papá?”, cuestionó Ahmad Fitaihi.

La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud para ofrecer comentarios.

Trump ha dicho que garantizar la liberación de los estadounidenses detenidos en el extranjero es una “prioridad” y el año pasado prometió en Twitter: “¡No descansaremos en nuestra labor para traer a casa a los rehenes estadounidenses!”.

Sin embargo, no todos los casos parecen recibir la misma atención. Trump se ha enorgullecido de lograr la liberación de estadounidenses en países como Yemen, Turquía, Egipto y Corea del Norte. El mes pasado, celebró la liberación de Xiyue Wang, un estudiante estadounidense de posgrado, quien había sido enviado a prisión en Irán en 2016.

Sin embargo, el mandatario no ha hablado en público sobre Moustafa Kassem, un estadounidense que murió en Egipto el mes pasado después de haber estado seis años detenido y en huelga de hambre, y tampoco criticó al presidente de Egipto, Abdulfatah el Sisi, a quien ha nombrado de broma su “dictador favorito”.

De acuerdo con Human Rights Watch, al menos dos ciudadanos con nacionalidades saudita y estadounidense están detenidos en Arabia Saudita además de Fitaihi: Salah al Haidar, el hijo de una prominente defensora de los derechos de la mujer, y Bader al Ibrahim, un escritor y médico. Ambos fueron detenidos en abril pasado.

Trump tampoco los ha mencionado en público, tal vez para evitar tensiones con Arabia Saudita y su gobernante de facto, el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, a quien Trump considera un socio clave en el Medio Oriente.

Un vocero de la embajada saudita en Washington no respondió a una solicitud para ofrecer comentarios sobre el estatus de Fitaihi. Funcionarios sauditas han señalado que el reino no tortura a la gente.

Por que detuvieron a Fitaihi

Fitaihi, un médico egresado de la Escuela de Medicina de Harvard, nació en Arabia Saudita, pero se hizo ciudadano estadounidense mientras vivía y trabajaba en el área de Boston. Regresó al reino más o menos en 2006, donde abrió un hospital privado y se volvió un orador motivacional.

Fue arrestado en noviembre de 2017, durante una ola de arrestos que los funcionarios sauditas describieron como una campaña anticorrupción. No obstante, aunque pocos meses después quedaron en libertad la mayoría de los cientos de príncipes, exfuncionarios y empresarios que fueron arrestados y encarcelados en aquel entonces en el Ritz-Carlton de Riad, Fitaihi fue transferido a una cárcel y detenido durante 21 meses antes de ser liberado en julio para esperar su juicio.

El alto funcionario del Departamento de Estado mencionó que Fitaihi enfrenta cargos que incluyen la obtención de la ciudadanía estadounidense sin el permiso del gobierno saudita y la colaboración con una organización afiliada a la Hermandad Musulmana, una organización islámica transnacional que Arabia Saudita —pero no Estados Unidos ni ninguna otra nación occidental– considera una agrupación terrorista.

El alto funcionario afirmó que algunos diplomáticos y otros funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario de Estado, Mike Pompeo, habían mencionado el caso de Fitaihi a varios sauditas, hasta ahora en vano.

“No creemos que haya fundamentos para este caso”, comentó el funcionario, quien habló con la condición de permanecer en el anonimato conforme a los protocolos diplomáticos. El funcionario agregó que los sauditas no habían presentado ninguna información que pudiera justificar el encarcelamiento de Fitaihi ni la prohibición para viajar que enfrentan él y los otros miembros de su familia, una medida que el funcionario describió como “una especie de castigo colectivo”.

El hijo de Fitaihi mencionó que su madre, Lana Angawi, había nacido en Texas y tiene la ciudadanía estadounidense, al igual que sus seis hermanos pequeños. Hubo una época en la que la familia iba de vacaciones a Estados Unidos casi todos los años; Newport Beach, California, era uno de sus destinos favoritos.

Ahmad Fitaihi comentó que uno de sus hermanos, Yusuf Fitaihi, de 19 años, planeaba asistir a una universidad estadounidense después de terminar el bachillerato, y que una de sus hermanas, Mariam Fitaihi, de 24 años, planeaba mudarse al Reino Unido, donde obtuvo el grado de maestría, para comprometerse.

No obstante, tras el arresto de su padre, oficiales de seguridad llegaron a su casa e incautaron sus pasaportes para evitar que salieran del reino, lo que ha puesto sus vidas en pausa. Los activos de su padre también fueron congelados, lo cual limitó aún más sus opciones, acusó Ahmad Fitaihi.

En un inicio, la familia se mostró optimista cuando su padre fue liberado, pues guardaba la esperanza de que se retiraran los cargos en su contra y pudieran viajar de nuevo.

Sin embargo, cinco meses más tarde, su padre ha regresado a trabajar mientras avanza su caso en la corte, y todos ellos están varados en Arabia Saudita, aseveró Ahmad Fitaihi. Su hermana optó por una fiesta de compromiso más pequeña en el reino y su hermano ha enviado solicitudes de admisión a varias universidades estadounidenses, con la esperanza de que la prohibición para viajar se termine en otoño.

“La situación financiera y social de toda mi familia se ha puesto de cabeza”, comentó Ahmad Fitaihi.

La siguiente sesión para el caso de Walid Fitaihi en los tribunales está programada para el 2 de febrero.

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This article originally appeared in The New York Times.


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