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Extorsión, provocar el fracaso

Tiene múltiples matices y se actualiza amenazante tan pronto como la ciudadanía se previene mejor. Sin embargo, en lo más básico, la dinámica de la extorsión es similar en prácticamente todos los casos: coopelas o cuello, como la frase del empresario mexicano de origen chino acusado de traficar metanfetaminas.

Los extorsionadores se montan sobre el miedo genérico respecto de la verosímil cercanía de la depredación, la desconfianza respecto de la autoridad o la sorpresa prefabricada movilizadora de guiones de los delincuentes que cuentan con nuestro número de celular.

Con todo y su continua adaptabilidad existen mayores posibilidades para desactivar intentos extorsivos. Los datos así lo muestran: 90 a 96 casos —según la entidad de que se trate— de cada 100 casos fracasan, de acuerdo con el INEGI.

Se trata de una de las actividades delincuenciales más extendidas por todo el continente. Hace un mes en Estados Unidos los medios difundieron la extorsión con voces falsificadas gracias a inteligencia artificial. Global Financial Integrity estima que cada año en El Salvador, Guatemala y Honduras más de 330 mil personas son víctimas de extorsión.

En México, al primer cuatrimestre de este 2023 se han denunciado 3 mil 272 casos, que representan un aumento de 14 por ciento con relación al mismo periodo de 2019. Más de la mitad están concentradas en tres entidades: Estado de México, Veracruz y Guanajuato.

Reconocer esa realidad es tan útil como lo es reconocer mérito a entidades donde el delito registra una baja significativa. La Ciudad de México —la segunda más poblada del país y la de mayor actividad económica— tiene un descenso de 49 por ciento.

Hay una resiliencia para prevenir y puede crecer frente a la tentativa delictiva. Supone articulación de sociedad civil, sectores empresariales y acompañamiento institucional, como el revelado en el impulso de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum; el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, y la fiscal Ernestina Godoy para perseguir a generadores de violencia. Esa coordinación se potencia con las detenciones de extorsionadores y cateos a sus “cuartos de castigo” ubicados en cualquier población del mundo.

La extorsión es un delito que se puede prevenir en su inmensa mayoría si consideramos que, según los datos del Consejo Ciudadano de Ciudad de México, el 96 por ciento se comete vía telefónica, 2 por ciento por otros medios digitales y únicamente 2 por ciento de manera presencial.

Conocer las estrategias de los extorsionadores amplía las posibilidades de aplicar la triada de la prevención: 1) colgar, 2) verificar para desestimar la amenaza y 3) reportar o denunciar.

La Línea de Seguridad o Chat de Confianza, 55 5533 5533, ofrece orientación preventiva y apoyo jurídico o emocional, 24/7, gratuito, desde Ciudad de México a todo el país. Otra herramienta es la app No+Extorsiones, que alerta cuando se recibe una llamada de alguno de los 276 mil números telefónicos contenidos en su base y que han sido empleados para extorsionar.

Al denunciar, la ciudadanía activa los mecanismos de seguridad, justicia y protección.

Los extorsionadores podrán realizar 100 llamadas, no lo podemos impedir. Lo que sí podemos hacer es que al menos 96 de ellas fracasen.

* Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres) es presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.