Experto asegura que hacer el amor con un robot ‘no cuenta como infidelidad’

El robot sexual Samantha.

Llegan los robots sexuales, y muchos expertos creen que se volverán comunes, tanto que la gente terminará casándose con ellos.

¿Pero se puede decir que hacer el amor con el cuerpo sin vida de una máquina realmente es infidelidad?

Depende de a quién se pregunte: una cantidad sorprendentemente grande de gente estamos de acuerdo con que se haga: una encuesta revela que el 40% no ve como un engaño el sexo con un robot.

Dicho esto, uno de cada tres entrevistados dijeron que les “horrorizaría” si un amigo tuviera una relación con un robot.

Desde un punto de vista legal, según un experto en leyes, tampoco es infidelidad: básicamente estás teniendo sexo con un aparato, no con una persona.

Neil Brown, director de general de Decoded Legal, dijo lo siguiente a The Sun: “Tener sexo con un robot no constituye adulterio”.

“El adulterio solo se lleva a cabo entre un entrevistado y una persona del sexo opuesto”.

El doctor Sergi Santos tiene sexo de forma regular con la muñeca de tamaño real que él mismo creó. Según él, esto ha mejorado su vida marital y sexual.

El profesor Noel Sharkey de la Universidad de Sheffield, quien publicó recientemente un informe por servicio de consultoría con la Fundación de Robótica Responsable, dijo lo siguiente: “La robótica y la inteligencia artificial están aún muy lejos del grado de sofisticación técnica del parque temático de Westworld, pero realmente estamos viendo que la industria del entretenimiento para adultos está utilizando muñecas y podemos esperar que pronto se les sumen los robots”.

Encuestas anteriores sugieren que más de la mitad de hombres considerarían la posibilidad de tener sexo con un robot realista.

El año pasado, David Levy, autor de Love and Sex With Robots dijo esto: “Esta próxima oleada de robots sexuales tendrán un tamaño y una apariencia humanas. Tendrán genitales como los de los humanos y permitirán el coito de acuerdo a los gustos y la orientación sexual de los propietarios.

Rob Waugh