Cómo evitar los desagradables gérmenes de la piscina este verano

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La mayoría de las personas no se enferman después de nadar, pero algunos balnearios son más riesgosos que otros. (Nicolas Ortega/The New York Times)
La mayoría de las personas no se enferman después de nadar, pero algunos balnearios son más riesgosos que otros. (Nicolas Ortega/The New York Times)

Nuestro parque acuático local abrió durante el fin de semana del Día de los Caídos y, por supuesto, los niños nos rogaron que los lleváramos. Mi esposo y yo cedimos con facilidad pues también nos gusta lanzarnos por los toboganes en los días calurosos, pero estaba tan lleno como nunca lo habíamos visto. Al observar la piscina de olas, repleta de adultos sudorosos y niños llenos de mocos, no pude evitar preguntarme qué tipo de gérmenes asquerosos se ocultaban en ella.

¿Y qué tal otras piscinas y lagos abarrotados en verano? ¿Se parecen más a pozos negros que a piscinas?

Es difícil obtener una respuesta clara: nadie sabe cuántos estadounidenses enferman por los gérmenes a los que se exponen al nadar. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) informan que hay entre 20 y 60 brotes de enfermedades infecciosas relacionadas con la natación y el uso recreativo del agua cada año, lo cual no parece mucho, pero esas cifras representan “una fracción de lo que realmente ocurre”, señaló Michele Hlavsa, directora del Programa de Natación Saludable de los CDC.

“Pasamos por alto muchos brotes”, dijo, porque es frecuente que las personas que se enferman después de nadar no vayan al médico y mucho menos les informen a las autoridades sanitarias de su enfermedad. Además, como la gente puede viajar largas distancias para visitar piscinas, lagos, océanos y parques acuáticos, las enfermedades causadas por el agua rara vez se rastrean hasta su origen.

Aun así, la mayoría de la gente no se enferma después de nadar, y por suerte, ninguno de nosotros se sintió mal después de nuestra multitudinaria aventura del Día de los Caídos; sin embargo, me enteré de que bastantes balnearios son más riesgosos que otros.

Parásitos persistentes

Entre los brotes conocidos que son causados por microbios en piscinas, jacuzzis y parques acuáticos de Estados Unidos entre 2015 y 2019, se identificó el origen de un tercio de estos en hoteles y moteles. Los CDC no saben con certeza por qué las piscinas de los centros turísticos están tan cargadas de gérmenes, pero una teoría es que la persona responsable de mantener la calidad del agua en un hotel también es “responsable de otras cien cosas”, comentó Hlavsa.

Cuando los investigadores de los CDC llevaron a cabo inspecciones rutinarias de miles de piscinas y jacuzzis públicos de Estados Unidos como parte de un estudio de 2016, descubrieron que el 9,2 por ciento de las piscinas, y el 19,2 por ciento de los jacuzzis violaban los requisitos de desinfección, por ejemplo, por no tener suficiente cloro. Muchos de los niveles de pH de las piscinas no cumplían las directrices recomendadas, lo cual es preocupante porque el pH afecta la eficacia de la desinfección con cloro. (Los CDC recomiendan que las piscinas contengan al menos 1 parte por millón de cloro y que los jacuzzis contengan al menos 3 partes por millón. El pH del agua debe estar entre 7,2 y 7,8. Puedes comprar equipos o tiras de análisis de cloro y pH en ferreterías y tiendas de suministros para piscinas).

Incluso cuando las piscinas contienen suficiente cloro, el producto químico no mata los gérmenes de inmediato, aseveró Marirose Trimmier, médica familiar de la Facultad de Medicina de la Universidad del Sur de Alabama, quien en fechas recientes coescribió un artículo de investigación sobre las enfermedades relacionadas con la natación.

Algunos microbios pueden persistir en el agua clorada durante bastante tiempo. El parásito Cryptosporidium, que fue responsable de casi la mitad de los brotes de enfermedades infecciosas relacionadas con las piscinas entre 2015 y 2019, y que causa diarrea, fiebre y fatiga, puede sobrevivir en el agua clorada durante más de una semana, dijo Hlavsa. Los norovirus, que son una causa común de las enfermedades estomacales, también pueden ser resistentes al cloro, al igual que los pequeños parásitos causantes de diarrea conocidos como Giardia.

Los datos dejan claro que los jacuzzis son los que tienen el agua de peor calidad: según los CDC, un 70 por ciento de los brotes recientes tuvieron su origen en ellos. Los jacuzzis pueden estar cargados de gérmenes por varias razones, dijo Hlavsa. El cloro se descompone con especial rapidez en el agua caliente y la dispersión de aerosoles del agua de los chorros de la tina hace que el cloro sea aún menos eficaz (algunos operadores de tinas calientes ahora usan bromo, en lugar de cloro, para eliminar los microbios, ya que es más estable en el calor).

Otro germen que se encuentra a menudo en los jacuzzis es la Pseudomonas, una bacteria que provoca erupciones corporales, dijo Allen Perkins, médico familiar de la Universidad del Sur de Alabama. Esta erupción, que aparece en forma de protuberancias rojas dispersas, suele aparecer 48 horas después de un baño en el jacuzzi y será peor en las zonas de la piel que cubrió el traje de baño porque el traje atrapa las bacterias y las mantiene cerca de la piel, dijo. Estas bacterias también han demostrado ser muy resistentes al cloro.

Por suerte, la mayoría de estas infecciones son tratables.

Analizar los parques acuáticos

De vuelta a mi querido parque acuático local: ¿Cuán asquerosas son estas atracciones populares? Hlavsa dice que no se preocuparía demasiado.

“De hecho, estoy planeando llevar a mis hijos a un parque acuático este próximo fin de semana”, me dijo cuando hablamos.

Puesto que los parques acuáticos son administrados por profesionales, en general son muy cuidadosos en lo que respecta a las normas de desinfección, comentó Hlavsa. También me tranquilizó enterarme de que, en algunos estados, como Nueva York, el agua utilizada en los chapoteaderos con aspersores, los cuales rocían agua a los usuarios y son frecuentados por los niños más pequeños (es decir, con más gérmenes), no solo se trata con cloro, sino también con luz ultravioleta, que mata los microbios resistentes al cloro.

Ten cuidado con el agua turbia

Si piensas nadar en un lago, río, arroyo u océano, busca señales físicas que indiquen que el agua es segura o no para nadar. (O revisa en línea las condiciones de calidad del agua de tu estado). Esto debes hacerlo sobre todo después de una lluvia fuerte, porque al fluir y escurrir, la lluvia recoge todo aquello con lo que entra en contacto (incluyendo las heces de los animales) y puede depositarlo en las zonas de natación, dijo Perkins. Evita también las zonas en las que haya tuberías que desemboquen en esos cuerpos de agua.

Si tienes algún rasguño o herida abierta, evita nadar o sumergirte, en especial en agua salada donde los ríos desembocan en el mar, recomendó Trimmier, o por lo menos trata de cubrir las heridas con venditas a prueba de agua. La bacteria Vibrio puede entrar en el cuerpo a través de heridas pequeñas y causar infecciones graves, aunque poco frecuentes.

“La regla general es que, si el agua se ve turbia, no te metas a nadar”, concluyó Perkins. Si huele mal, no te bañes en ella e, incluso si huele bien, no la bebas”.

© 2022 The New York Times Company

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