Etiquetado frontal: con qué novedades se encontrarán los consumidores en las góndolas desde este sábado

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Chile. El modelo que se implementó en Chile hace dos años se basa en un octógono negro con una leyenda que alerta si hay un exceso de grasas, sodio o azúcares
Polígonos negros, el sistema que implementó Chile en 2016

A partir de este sábado comenzarán a verse, al principio tímidamente, los alimentos con octógonos negros que alertan sobre aquellos que contienen exceso en contenido no saludable. Se cumplirá así una de las múltiples instancias que tiene la llamada ley de etiquetado —en rigor, “de promoción de la alimentación saludable”—, que más allá de ese elemento distintivo busca generar información para modificar conductas de los consumidores así como intentar que algunas empresas reformulen sus alimentos para, además, evitar la disminución de las ventas. La información nutricional hasta hoy existente solo es leída por el 10% de los consumidores.

Los productos que harán debutar a los octógonos negros son gaseosas de primeras marcas, y luego paulatinamente se sumarán otros alimentos de grandes empresas que tienen abundancia en las cinco categorías estipuladas: azúcares, sodio, grasas totales, grasas saturadas y calorías. Los alimentos que producen pequeñas y medianas empresas tienen seis meses más para colocar las nuevas etiquetas ya que la ley 27.642 (sancionada en octubre de 2021 y reglamentada en marzo de 2022) tiene en cuenta las dificultades en muchos casos técnicas y en otros económicas que implica el rediseño de los envases.

Algunos productos específicos, además llevarán estas leyendas: “Contiene edulcorantes. No recomendable en niños/as” y “Contiene cafeína. Evitar en niños/as”.

Para la aplicación, se elaboró un manual con información sobre la diagramación de los sellos (tienen que estar en la cara principal del producto, ser legibles y guardar una relación de tamaño con el envoltorio); en productos pequeños como los caramelos serán micro-sellos. En el caso del azúcar en particular, el alcance de la ley llegará a los productos que tengan azúcares añadidos, de modo que productos naturales (como la misma azúcar empaquetada o la yerba), queda exceptuados, así como las fórmulas para lactancias y niños de hasta 3 años, y suplementos dietarios.

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La aparición de los octógonos negros en supermercados será paulatina porque el Ministerio de Salud a través del Instituto Nacional de Alimentos (INAL-Anmat) ya registró pedidos de prórrogas para alrededor de 11.000 productos, entre ellos confituras, mermeladas, turrones, galletitas y alfajores, entre otros. Según el ministerio, que es el órgano de aplicación de la norma y que generó junto con el Anmat una serie de comisiones y calculadoras virtuales para el análisis de más de 100.000 productos que se venden en el país como alimento, “la ley es más abarcadora que la obligación de colocar sellos”.

Así lo mencionó Sandra Tirado, secretaria de acceso a la salud, durante un encuentro con la prensa esta mañana. “La ley garantiza el derecho a la salud y a una alimentación adecuada y promoción de lo saludable; buscamos advertir a consumidores respecto de excesos en componentes poco nutritivos”, añadió durante la presentación.

En el mismo sentido se manifestó la propia ministra de salud, Carla Vizzotti: “La idea es que los consumidores vean el octógono y prefieran las frutas; y que aquellos que quieran una alimentación saludable o bajar de peso tengan la información para una acción concreta”, dijo, en el segundo piso del edificio de la Avenida 9 de Julio.

“Pero una ley no soluciona de manera rápida las conductas, no es que desde el sábado todos comerán saludable, hay que ser realistas. Es una estrategia de una complejidad enorme para abordar las enfermedades crónicas no transmisibles [como la diabetes]”, agregó Vizzotti.

“No es en contra de la industria, no hay que ser simplista”, añadió respecto de los resquemores, cabildeos y resistencias que generó el proceso de aprobación de la ley en el Congreso.

Con esta norma, la Argentina se suma a otros países de la región que advierten a los consumidores respecto de lo que se llevan a la boca, como Chile, Uruguay, Perú y México (Europa tiende a utilizar un sistema de semáforos). Por las similitudes técnicas, con este último país fue con el que más trabajó el Gobierno argentino. De allí los funcionarios nacionales recogieron un dato: al principio, los consumidores se asustan y eliminan el consumo de los productos con las advertencias en alrededor de un 10%, pero al poco tienen vuelven a elegirlos con o sin octógonos (se prevé un monitoreo para ver si sucede aquí lo mismo).

Publicidad y cambios de fórmulas

Otro tema del que se habló bastante cuando se sancionó la ley tiene que ver con la restricción de la publicidad de alimentos poco saludables y de dibujos en el exterior de los envases que incitan al consumo. A partir de la aplicación de la ley, aquellos que tienen octógonos no podrán llamar la atención con dibujos ni apelar a figuras públicas; es decir, el tigre de los cereales queda restringido a productos que no tengan ninguno de estos problemas por exceso que obligan a colocar los octógonos. Pero si se cambian las fórmulas con las que se los elabora, sí podrían usarse.

“Nuestro objetivo es que haya la menor cantidad posible de octógonos —dijo Vizzotti—. Si la prórroga es por cambios en la fórmula, lo vemos con mejores ojos porque esta es la idea de la ley”.

Tras los pedidos y concesiones de más tiempo, la implementación total para las grandes empresas será el 20 de febrero de 2023, y hasta fin de ese año (20 de noviembre) para toda prórroga por otros conceptos (a excepción de las botellas de vidrio, que tienen una dificultad técnica adicional). Si bien algunos productos, por ser ultraprocesados, no pueden reformularse, hay otros que sí. El cambio que más se da es en la reducción de azúcar y el uso de potasio en lugar de sodio, dijo Tirado, quien remarcó que según la encuesta nacional de nutrición en salud de 2020, solo una de cada diez personas leía la información hoy disponible en las etiquetas de los alimentos.

Para quienes incumplan con la norma se prevén advertencias y penalidades, pero no está en el espíritu de los funcionarios aplicarlas, pese a las resistencias públicas de algunas cámaras de empresas, como la COPAL. “Todos los cambios generan resistencias —dijo Vizzotti—. Pero cuando lo explicamos y ven los motivos por los cuales se hace esto, además de la existencia de prórrogas que tienen una lógica, se entiende y se avanza. Entonces, hubo las tensiones habituales, pero para nosotros la prioridad es la salud”.