Este millonario creyó que tenía un cuadro original de Picasso en casa, pero su exesposa lo había engañado

Con tal maestría Sue había echado mano a su talento para las artes plásticas que el falso Picasso colgado en la habitación matrimonial pasó por auténtico hasta llegada la confirmación de los jueces. Era, en efecto, una vulgar copia lo que Bill Gross tenía en su casa, y con ello ha quedado claro que será exitoso en las finanzas y un multimillonario envidiado en el mundo de los negocios, pero como experto en artes deja mucho que desear.

Bill Gross. Vía Business Insider UK

Incluso siendo consciente de ello, tal vez una sonrisa apareciera en su rostro al saberse trampeado. “A Sue le gusta pintar réplicas de algunas de nuestras piezas más famosas, usa un proyector para copiar las líneas maestras y luego rellena los espacios restantes”, había dicho orgulloso el multimillonario de 74 años que, según Forbes, ostenta una fortuna superior a los 2.500 millones de dólares.

El “rey de los bonos”, como le llaman a Bill Gross, es conocido por sus obras filantrópicas y su éxito como inversor, pero también por cada una de sus excentricidades: gusta vestir con informalidad, es de actitud despreocupada, practica yoga, no lleva teléfono móvil y ya una vez en PIMCO, el fondo de bonos más grande del mundo, una compañía cofundada en 1971, dio la orden a sus agentes bursátiles de que se comunicaran por correo electrónico en lugar de hablar.

A este historial se añade ahora el de su exesposa, quien no solo es talentosa para la pintura, sino también excéntrica y atrevida como él. Fue la propia Sue Gross quien le reveló a su exesposo que tenía el cuadro en su poder cuando éste se disponía a pagarle el traslado de la pieza que le fuera otorgada en el divorcio. Ella lo había cambiado por uno falso mucho antes.

El cuadro está valorado en millones de dólares.

Incluso él mismo debía saberlo, dijo Sue, porque la copia del “Le Repos”, de Pablo Picasso, hecha por sus manos talentosas, databa de años anteriores a los días en que agonizaba el matrimonio.

La noche de este 14 de mayo, al final, la pieza verdadera fue vendida en la casa de subastas Sotheby’s, en Londres, por un valor de 36.5 millones de dólares, cerrando así un ciclo que comenzó cuando su autor la terminara en 1932 en una historia donde no predominaba el desamor y la astucia, sino la pasión.

Se trata de un retrato hecho a Marie-Thérèse Walter, la musa de oro de Picasso, la chica de 17 años que llegó a la vida del pintor malagueño cuando este tenía 45. Desde entonces y por casi una década vivieron una obsesionante relación que de las habitaciones fue directo a los lienzos y de ellos a las galerías.

En la última que decoró, sin embargo, su hechizo pareciera haberse difuminado. Porque al parecer en la recámara privada del matrimonio Gross, en lugar de avivarse, la pasión fue muriendo lentamente hasta desencadenar una ruptura y también toda esta historia que a sus protagonistas, hoy, debe estar haciéndoles reflexionar.