La “espinaca” de Popeye y la preocupación de la Casa Blanca por el avance de la marihuana legal en Estados Unidos

Popeye
Popeye

El avance “verde” gracias al voto de los ciudadanos estadounidenses es arrasador. Solo 12 de los 50 estados norteamericanos no han legalizado la marihuana con fines medicinales o recreativos. Pero la Casa Blanca entregó al Congreso a fin de año un crítico informe en el que destaca su preocupación por las implicaciones que esto tuvo en el incremento del tráfico de drogas, los problemas ambientales relacionados con los cultivos ilícitos y la marihuana legal como puerta de entrada para productos cannábicos de alta potencia (más del 0,3% de THC).

Además, desde el punto de vista médico, solo en referencia a las consecuencias cardiológicas, un reporte de la American Heart Association indicó que “fumar marihuana con frecuencia se asocia con probabilidades significativamente más altas de accidente cerebrovascular e infarto de miocardio o enfermedad arterial coronaria, con un posible papel en la enfermedad cardiovascular prematura (...). El consumo frecuente de marihuana se asoció con un 88 % más de probabilidades de infarto de miocardio o enfermedad de las arterias coronarias”, señala el informe.

Pero los especialistas advierten que la creciente aceptación social de la marihuana en Estados Unidos va también de la mano de la banalización de su consumo en la cultura popular.

Esa historia se remonta a los tiempos de la Gran Depresión (1929-1939), cuando la marihuana era muy frecuente entre los músicos de jazz. Luego tuvo su apogeo en los años 60 y 70, en la era de Woodstock y Bob Dylan (”Everybody must get stoned” -”Todos deben drogarse”- es el título de una de sus canciones de 1966). Más adelante volvió a ser demonizada en los años 80 y 90. Pero hoy, la percepción pública de la marihuana atraviesa una nueva era de aceptación (solo el 10% de los norteamericanos considera que debe ser ilegal en todos los casos), en gran parte gracias a su normalización en la música rap y al apoyo explícito de músicos muy populares como Snoop Dogg.

“Los artistas que banalizan el consumo de marihuana son gente, como tantos otros, con los que la medicina tiene una gran deuda para ayudarles a comprender que existen otras maneras de manejar el sufrimiento”, explicó a LA NACION el doctor Mario Sánchez, graduado en la Sorbona, París, y que en 2002 fue uno de los fundadores de la primera clínica de Francia especializada en Adicciones. “Estos artistas encuentran en el uso de drogas un alivio que la psiquiatría podría ofrecerles con tratamientos mucho menos nocivos”, agregó Sánchez, quien actualmente reside en República Dominicana.

¿Cómo se llegó a esta situación en la que el 59% de los norteamericanos considera que debe ser legal para usos médicos y recreativos y el 30% la respalda con fines medicinales? ¿Cuáles son las amenazas que ve la Casa Blanca?

El jazz y Popeye

La marihuana tiene una larga historia en Estados Unidos. Desde los tiempos de la colonia se utilizaba con fines medicinales y recreativos. Solo a comienzos del siglo XX comenzó su regulación. En tiempos de la Ley Seca (1920-1933), cuando estaba prohibida la venta de alcohol, empezó a ser muy frecuente su consumo recreativo entre los músicos de jazz.

La banda Julia Lee and Her Boyfriends, que actuaba en los clubes de Kansas City, tenía por ejemplo una canción “Lotus Blossom” (”Dulce Marihuana”) y otra titulada “The Spinach Song (I Didn’t Like It The First Time)” (”La canción de la espinaca, No me gustó la primera vez”).

En las primeras décadas del siglo la espinaca era efectivamente una metáfora de la marihuana.

En un artículo de 2005 publicado en la revista Cannabis Culture, el activista canadiense Dana Larsen, no dudó entonces en asociar con el consumo de marihuana incluso al simpático marinero Popeye, que adquiría fuerzas sobrehumanas gracias a su espinaca.

El personaje fue creado en 1929 por el dibujante estadounidense Elzie Segar (1894-1938), para la historieta diaria de The Thimble Theatre (El Teatro del Dedal).

Segar dibuja su personaje, Popeye
Segar dibuja su personaje, Popeye

Cuando enfrentaba al malvado Brutus en defensa de su amada Olivia, Popeye muchas veces comía espinacas a través de su pipa. Aunque no se conoce ninguna mención de Segar sobre la marihuana, resulta una forma bastante extraña de consumir espinacas que salen de una lata, sobre todo si se tiene en cuenta el sentido de la palabra “espinaca” en aquel momento.

Popeye "fuma" espinaca con su pipa
Popeye "fuma" espinaca con su pipa

Los grupos pro cannabis de la década de 1930 sostenían además que la marihuana daba fuerzas sobrenaturales, por lo que no era extraño que Popeye cantara “Soy fuerte hasta el final porque como espinacas”. Como marinero, Popeye era identificado como alguien familiarizado con las hierbas y plantas exóticas. Los navegantes estadounidenses fueron de los primeros en consumir cannabis en los Estados Unidos para lidiar los mareos y malestares de sus largas travesías en el mar.

Algunas décadas más tarde, Bob Dylan (Premio Nobel de la Literatura en 2016) -que fue quien introdujo a The Beatles en la marihuana en 1964- hizo una explícita defensa de esa droga a través de sus canciones y declaraciones. En una entrevista de la revista Playboy, cuando le preguntaron si consideraba que todos los jóvenes debían drogarse, Dylan meditó la pregunta por un momento antes de responder. “Yo no le aconsejaría a nadie que use drogas, ciertamente no las drogas duras; las drogas son medicinas”, respondió pensativo. “Pero el opio, el hachís y la marihuana… esas cosas no son drogas. Sólo doblan un poco tu mente. Y creo que la mente de todos debería estar torcida de vez en cuando”.

La lista de artistas que promueve el consumo llega al presente con el popular rapero Snoop Dogg quien no solo confiesa que fuma entre 75 y 150 cigarrillos de marihuana por día, sino que la promueve abiertamente entre los jóvenes.

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El temor de la Casa Blanca

Sin embargo el doctor Sánchez enfatizó que al frente de la intensa campaña por la legalización de la marihuana en Estados Unidos está el grupo neoyorquino Drug Policy Alliance, financiado por el multimillonario húngaro George Soros, y liderado por el abogado Ethan Nadelman. “Esta gente empezó con los argumentos sobre los beneficios médicos de la marihuana y la cuestión de las libertades. Pero el interés que realmente su sumó a la iniciativa fue la legalización para controlar el mercado de la producción, la comercialización y el consumo”, afirmó Sánchez.

Más allá de la cuestión de la salud y los intereses económicos, el reporte 2022 de la Casa Blanca sobre los efectos de la legalización incluye datos preocupantes sobre el aumento de la criminalidad.

“La legalización ha alentado más crímenes relacionados con la producción y el transporte de la droga, especialmente por parte de organizaciones de narcotraficantes y grupos criminales. Y esos grupos crearon o se asociaron con empresas aparentemente legales para llevar a cabo la producción y el tráfico ilícito”, señala el informe oficial del Ejecutivo norteamericano.

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“Además de todas estas cuestiones, si yo le muestro lo que produce la marihuana en un cerebro humano y el lío en el que la gente se mete cuando incorpora esta sustancia, serían muchas las personas que dirían: ‘Yo no quiero que esto suceda en mi cuerpo’. Por eso creo que acá hay una gran deuda de la medicina con la sociedad”, concluyó Sánchez.