Esperanza de migrantes se frustra tras deportaciones sorpresa a Haití desde EEUU

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Imagen de archivo. Migrantes haitianos abordan un avión desde Tapachula, México, hacia la capital haitiana, Puerto Príncipe.

Por Daina Beth Solomon

CIUDAD DE MÉXICO, 8 oct (Reuters) - El migrante haitiano Nikel Norassaint no sabía a dónde se dirigía cuando los funcionarios de migración mexicanos lo subieron a un avión la semana pasada en la ciudad de Villahermosa, en el sureste del país, días después de que lo detuvieran cerca de la frontera entre Estados Unidos y México.

Ver el mar abajo fue su única pista hasta que el avión aterrizó en Puerto Príncipe unas horas más tarde, su primera vez en el país en cinco años.

"Dije, wow, estoy en Haití", recordó Norassaint, de 49 años. "A mí, casi el corazón me explota", dijo.

Norassaint, que ha vivido en el extranjero durante dos décadas, y otro migrante haitiano en el vuelo afirmaron que estaban atónitos al ser devueltos a su tierra natal sin previo aviso.

Se unieron a unas 7,000 personas expulsadas a Haití desde Estados Unidos después de que más del doble de esa cantidad se acumuló el mes pasado en un campamento en Del Río, Texas, en la frontera con México. México también ha enviado a 200 personas en total a Haití.

Los grupos de defensa de los migrantes e incluso un exenviado especial de Estados Unidos a Haití han condenado las deportaciones al país caribeño acosado por la pobreza y la violencia, que generan duda sobre las promesas de los gobiernos del presidente estadounidense Joe Biden y del mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador de ayudar a los migrantes.

Norassaint señaló que tenía esperanzas de que Biden, quien había abogado por una política de inmigración "humana", hubiera "abierto la puerta" a los migrantes cuando cruzó a Del Río para intentar entrar a Estados Unidos.

Pero se fue a México una vez que comenzó a correr la voz de las deportaciones estadounidenses. Los funcionarios de migración lo detuvieron en Ciudad Acuña frente a Del Río y luego lo llevaron en autobús 1,500 kilómetros al sur hasta Villahermosa.

El Instituto Nacional de Migración (INM) mexicano describió el vuelo del 29 de septiembre a Puerto Príncipe con 70 migrantes a bordo como "retorno asistido voluntario".

Pero para Norassaint, quien vivió en República Dominicana durante 16 años antes de asentarse en Chile en 2018, nada relacionado con regresar a Haití fue una cuestión de elección.

"No hay trabajo, no hay seguridad, pasó un terremoto, hay mucha gente muerta", lamentó, y recordó que incluso el presidente Jovenel Moise fue asesinado en julio.

Cuando se le preguntó sobre la experiencia de Norassaint, el instituto migratorio mexicano explicó que seguía el protocolo administrativo legal para devolver a las personas a Haití.

POLÍTICA MIGRATORIA DE "EUFEMISMOS"

José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch en las Américas, denunció en un artículo de opinión el domingo que el grupo ha documentado casos ​de funcionarios mexicanos que presionaron a los migrantes para que aceptaran retornos "voluntarios".

Describió la política migratoria del país como "plagada de eufemismos".

El instituto de migración envió a otros 130 migrantes de regreso a Haití en avión el miércoles; ese vuelo no fue etiquetado como "voluntario". Un video de migrantes subiendo al avión, filmado por un activista por los derechos de los migrantes y publicado en las redes sociales, mostraba a un hombre saltando de las escaleras y corriendo por la pista.

Norassaint ahora se queda con su familia en la ciudad costera Miragoane y pide a sus familiares en Estados Unidos que le envíen dinero porque no puede retirar fondos de su cuenta bancaria chilena.

Su hija de 12 años y su hijastro de 17 todavía están en México con su madre.

Otro hombre en el vuelo, Alfred, también lamentó su deportación sorpresa a Haití después de que dejó el país en 2009 para vivir en República Dominicana y luego en Chile.

Esperaba llegar a Estados Unidos para escapar del agravamiento de la discriminación en Chile, pero se quedó atrás en México para evitar la deportación.

Las autoridades detuvieron a Alfred, quien solicitó el anonimato debido a la precaria situación de seguridad en Haití, cuando salía de su hotel en Ciudad Acuña para comprar alimentos y suministros para su esposa, que está embarazada de dos meses.

Alfred había llegado a México siguiendo los consejos de un grupo de WhatsApp mientras su esposa tomaba un avión para no arriesgar su vida cruzando la jungla entre Colombia y Panamá.

Durante la semana de detención migratoria, se le permitió hacer una breve llamada a su mujer, quien le dijo que se dirigía a la ciudad fronteriza norteña Tijuana.

"Estoy en una situación, como que me iba a caer un infarto, pensando: dejé a mi mujer atrás", dijo Alfred. "Tenemos como diez años juntos, mira donde está ella y mira donde estoy".

(Reporte de Daina Beth Solomon; Editado por Aurora Ellis; Traducido por Sharay Angulo)

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