¿Escribir, corregir, reseñar una novela con inteligencia artificial? ¡Ay, MarIA!

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La biblioteca de Babel de la que hablaba Borges ya existe y está ubicada en Barcelona: 135,000 millones de palabras almacenadas en la supercomputadora MareNostrum 4 alimentan la inteligencia artificial MarIA.

Noticias recientes confirman que este sistema comprende y escribe en lengua española. Con redes neuronales profundas que le permiten comprender conceptos abstractos y la capacidad de hacer trillones de operaciones por segundo, la existencia de MarIA tiene un gran número de implicaciones.

Después del inglés y el mandarín, el español es la tercera lengua con un sistema de acceso abierto a este tipo de inteligencia artificial. Emprendedores de todo el mundo podrán desarrollar aplicaciones con un gran número de utilidades como la traducción literaria instantánea y la interpretación simultánea como el traductor universal de Star Trek.

Los sistemas de administración pública podrán procesar datos y hacer reportes instantáneos resumidos y comprensibles sobre el funcionamiento de cualquier área del gobierno. Es más, podrían hacerse auditorías, controles de gastos y recursos para optimizar los servicios públicos.

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Los sistemas de policía llegarían a utilizarla en sus líneas de emergencia para generar órdenes trasmitidas directamente al oído de cada oficial. Bien utilizada, la inteligencia artificial puede servir para facilitar el diagnóstico diferencial en salas de emergencia y muchas áreas más.

No obstante, una de las implicaciones más profundas e inmediatas de la existencia de MarIA es el cambio de la idea de autor que hasta el momento estaba ligada a la existencia de seres humanos; los únicos que tenían capacidad para crear obras. Ahora, MarIA puede escribir textos completamente nuevos y, al hacerlo, emular y desarrollar estilos; puede resumir ideas, parafrasearlas y desarrollar argumentos.

Las implicaciones en la educación y el mundo académico equivalen a un cambio de paradigma. Pronto, un estudiante en la universidad no tendrá que componer un trabajo para una clase, sino que le bastará con sugerírselo a MarIA y ella lo desarrollará.

Como si se tratara de la computadora de la nave espacial Enterprise, un estudiante de maestría o doctorado podría limitarse a pedirle a MarIA que escriba una disertación sobre los axiomas en la obra de Borges y sus correlatos en la física teórica y la matemática computacional.

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Los profesores miembros del jurado que evaluarían el trabajo podrían pedirle a MarIA que cree un resumen de la disertación, que evalúe su originalidad, haga una lista de los aportes a la disciplina y genere una serie de preguntas a presentarse en la defensa pública del trabajo.

En la literatura, autores de tipo colectivo como Carmen Mola (Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero) o H. Bustos Domecq (Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares) serían desplazados por grupos espontáneos, quizá redes sociales, que podrían pedirle a MarIA escribir una novela policiaca con cierto estilo, ritmo y complejidad en su argumento.

Eventualmente MarIA podría recibir el premio Pulitzer en periodismo, el Cervantes y el Nobel de Literatura. Pronto será imposible distinguir los poemas de un ser humano de la lírica no subjetiva de MarIA.

En medio de nuestra modernidad desigual, MarIA corre el riesgo de convertirse en la materialización de un neocolonialismo digital, pues los países de Hispanoamérica y África hispanohablante no han sido capaces de crear desarrollos que puedan competir con la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial del gobierno de España.

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La influencia que tuvo Televisa desde 1970 en el desarrollo de una variedad estándar del español en Hispanoamérica gracias a sus doblajes, series de televisión y telenovelas es el único antecedente reciente en el que unas tecnologías influyeron en la conformación de una cultura popular y su consecuente identidad hemisférica.

Por otra parte, está claro que MarIA llega a resistir la hegemonía del inglés en el mercado de productos tecnológicos y culturales. Bien utilizada, MarIA podría convertirse en una herramienta inclusiva que desborde el acervo de la Biblioteca Nacional de España y crezca respetuosa de las diferencias al servicio de todos los hispanohablantes del mundo.

La biblioteca de Babel que soñó Borges en su cuento homónimo de 1941 ya existe, y aunque por ahora está ubicada en Barcelona, pronto alcanzará la ubicuidad. N

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Carlos Aguasaco es escritor, académico y profesor en The City College of New York. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.

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