Qué esconde el calificativo “Tincho”, que le dijeron al hijo de Valeria Mazza antes de atacarlo

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Tiziano Gravier, el hijo de Valeria Maza, fue 
brutalmente agredido a la salida de un boliche en Rosario y le rompieron la mandíbula
Tiziano Gravier, el hijo de Valeria Mazza, fue el abanderado de la delegación argentina de los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno 2020 - Créditos: @Instagram @tiziano

Tiziano Gravier, de 20 años, el segundo hijo que tuvo la modelo Valeria Mazza con el empresario Alejandro Gravier, sufrió una brutal agresión este fin de semana, a la salida de un boliche en Rosario, por la que deberá ser intervenido quirúrgicamente en Buenos Aires tras sufrir una factura de mandíbula. Antes de golpearlo, los agresores le gritaron “Tincho”, según lo que señala el abogado de la familia Gravier. Esa expresión se usa para referirse de manera peyorativa a los varones de clase alta.

Los “tinchos” serían los nuevos “chetos”. Es un término muy común entre los centennials y la generación Z que se suele usar para describir a alguien de clase alta que se expresa con modismos típicos de ciertos círculos y viste ropa de marca. Por supuesto, no es más que una manera de etiquetar a varones basándose exclusivamente en prejuicios de clase. Lo mismo sucede con las “Milipilis”, que sería la expresión equivalente, pero aplicada para las mujeres.

Tiziano es un reconocido deportista de élite en el mundo del esquí, que participa en importantes competencias. Incluso, fue el abanderado de la delegación argentina de los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno 2020 realizados en Lausana, Suiza. En esa ocasión, escribió un sentido posteo para recordar ese momento: “A un mes de la mejor experiencia de mi vida. Orgulloso de haber sido parte de la delegación argentina con mayor cantidad de atletas en un Juego Olímpico de Invierno en nuestra historia. Orgulloso de ser argentino”.

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El Diccionario Latinoamericano de la Lengua Española, un proyecto de la Universidad Nacional de Tres de Febrero que incorpora palabras coloquiales de nuestra habla, define “Tincho” como la “palabra que hace referencia a los jóvenes de clase media-alta y alta que suelen tener actitudes egocéntricas”. Y como ejemplo de su uso, consignan la siguiente oración: “Tu amigo que juega al rugby es alto Tincho”.

LA NACION consultó a Felipe, un joven bonaerense de 13 años, para que explique de qué se tratan estas expresiones y cuándo las suelen usar. “Tincho les decimos a las personas jóvenes de clase alta, que juegan al rugby y muestran mucho lo que tienen. Además, siempre cuando hablan terminan las frases con un ‘man’. Tincho siempre se usa para los varones. Mientras que ‘Milipili’ se usa para las mujeres. Suelen ser pibas jóvenes de clase alta que se creen muy lindas y que también muestran mucho lo que tienen”.

Miguel Espeche, psicólogo y psicoterapeuta especialista en vínculos, dijo: “El término ‘tincho’ hoy lo usan los chicos para apuntar a lo que antes decíamos cheto, chicos de clase media o media alta, que tienen una estética distinta a la de los chicos de clase baja. Es una forma despectiva de tratarlos como sonsos por el hecho de pertenecer a una clase más alta, de haber tenido menos esfuerzos en la vida y estar muy pendientes de la estética”.

Espeche aclaró que el término es absolutamente arbitrario y que detrás de su uso hay temas sociológicos y antropológicos. “Un marxista diría que es una guerra de clases encubierta. Así como la gente de clase alta llama ‘negros’ a quienes son de una clase económicamente menos pudiente, esta es la contracara que se hace desde quienes conocen más el barro de la vida. Habitualmente es una puja benigna, pero que en este caso aparentemente se tradujo en una situación de violencia”, explicó.

“Tincho se les dice a los jóvenes que les gusta alardear de su dinero tanto en las redes sociales como fuera de las pantallas. O cuando suben fotos en el gimnasio o de su cuerpo. Pero la discusión no debería girar solo en torno a la expresión, sino también sobre lo que es el cyberbullying. Hoy, las etiquetas, como puede ser denominar a alguien como un Tincho, se viralizan enseguida y esos términos se expanden y los toman miles de chicos. Esto está directamente emparentado con los discursos de odio a distintos grupos, pueden ser mujeres, ricos o pobres. Aunque no es fácil dilucidar si en este caso hubo cierto odio de clase porque no conocemos a los agresores”, dice Roxana Morduchowicz, doctora en comunicación y especialista en cultura juvenil.

Por su parte, Juan Tesone, psicoanalista miembro de la Sociedad Argentina de Psicoanálisis (APA), reflexiona: “Hay un fenómeno de grupo en donde de algún modo se pierde lo que sería la responsabilidad ética. El grupo agrede aquel que no reconoce como parte de su grupo. Este chico es un símbolo de lo que puede suscitar en ciertos grupos cuando ven a alguien que por algún motivo es distinto. Puede haber un componente vinculado al odio de clase, hay mucho resentimiento social, muchos jóvenes se sienten desplazados y todo esto puede operar en el momento de desencadenar una situación violenta”.

Vacío identitario

Ricardo Rubinstein, médico psicoanalista y miembro titular en función didáctica de la APA, señala que la diferencia de clase, en medio de una situación de malestar económico, podría ser uno de los desencadenantes del ataque. “Sin dudas, uno de los elementos en juego es la diferencia de clase. En una situación como la que atraviesa el país, ese puede ser uno de los vectores que desencadenen una escena de este tipo. Es un ataque al que es distinto. Desde el punto de vista psicoanalítico, las personas que realizan ese tipo de ataques suelen tener un gran vacío identitario y atacar al diferente le sirve para buscar cierto sentido de pertenencia en un grupo”, opina el especialista.

El momento del ataque fue difundido ayer por la noche en el canal de noticias de Rosario, y rápidamente se viralizó en redes sociales. En las imágenes se puede ver cómo el hijo de la modelo no presenta resistencia sino que sale corriendo después de la agresión. “Él con la mandíbula rota, la reacción que tuvo fue rescatar a su hermano porque no sabía en qué podía terminar esto. Insisto, no se habían visto antes. Los agresores fueron en forma subrepticia a darle estos golpes de puño que fueron muy certeros”, sumó el abogado de la familia Gravier.

El letrado precisó que la familia presentó una denuncia en la Justicia y pidió a los atacantes que se entreguen. “Interviene la Justicia de Santa Fe y ya se dispusieron 14 medidas de investigación”, agregó.

Con la colaboración de Josefina Gil Moreira

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