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Enviada de ONU dice que experiencia en Colombia le ayudará en Chipre

La enviada de Naciones Unidas a Chipre, María Ángela Holguín Cuéllar, habla con la prensa tras un encuentro con el presidente Nikos Christodoulides en el Palacio Presidencial en Nicosia, Chipre, martes 30 de enero de 2024. (AP Foto/Petros Karadjias)

NICOSIA, Chipre (AP) — Una funcionaria de Naciones Unidas dijo el martes que su experiencia en las negociaciones para poner fin a décadas de conflicto en su Colombia natal puede servirle de ayuda en su intento de reanudar las conversaciones sobre la división étnica de Chipre.

María Ángela Holguín Cuellar, la nueva enviada del jefe de la ONU a Chipre, dice que es capaz de trabajar tanto con los greco-chipriotas en el sur de la isla, cuyo gobierno es reconocido internacionalmente, como con los turco-chipriotas del norte separatista para que regresen a la mesa de negociaciones tras años de impasse total.

“Yo formaba parte del equipo con que finalmente llegamos a un acuerdo de paz” en Colombia, dijo Holguín a la prensa tras su primera reunión con el presidente greco-chipriota de Chipre, Nikos Christodoulides. “Y creo que puedo colaborar y hacer todo lo posible para... un buen resultado para Chipre".

Holguín fue la jefa de la diplomacia colombiana de 2010 a 2018 y la representante del país ante la ONU en 2004-2006. Este es su primer viaje a la nación insular del Mediterráneo oriental desde su nombramiento semanas atrás.

Prevé reunirse con el líder turco-chipriota Ersin Tatar en las próximas horas y con organizaciones de mujeres y grupos de la sociedad civil en días siguientes para conocer de primera mano si existen condiciones para la reanudación de las conversaciones de paz.

La división étnica de Chipre se remonta a 1974, cuando Turquía invadió tras un golpe militar de partidarios de a unificación con Grecia respaldados por la junta militar gobernante en Atenas. Los turco-chipriotas declararon la independencia en 1983, reconocida solamente por Turquía, que mantiene un contingente de 35.000 soldados en el norte de la isla.

Un acuerdo de paz en Chipre reduciría una fuente potencial de conflicto en el vecindario del volátil Oriente Medio y permitiría un mejor aprovechamiento de las reservas de hidrocarburos en las aguas del Mediterráneo oriental, ricas en gas natural.

Pero Holguín enfrenta una tarea ardua, ya que las partes se han alejado cada vez más desde el último intento serio de llegar a un acuerdo de paz en 2017. El hecho de que el secretario general Antonio Guterres haya enviado a alguien para que le diga si vale la pena una nueva ronda de negociaciones mediadas por la ONU es un indicio de la cautela con que el organismo mundial encara el conflicto tras medio siglo de fracasos.