Enrique Alfaro, el vergonzoso video de un gobernador que se siente intocable

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Enrique Alfaro en una convención de 2021. (Luis Barron / Eyepix Group/Future Publishing via Getty Images)
Enrique Alfaro en una convención de 2021. (Luis Barron / Eyepix Group/Future Publishing via Getty Images)

Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, protagonizó un penoso incidente en su visita al Centro Universitario de los Valles (CUValles). De acuerdo con la versión de la Universidad de Guadalajara, Alfaro acudió sin avisar y, una vez en el recinto, desoyó las peticiones de diálogos de la rectora, María Luis García, y del alumnado. La intención de la rectora era hablar sobre los retrasos de 29 meses que presentan dos obras en el centro de estudios: el edificio de Investigación y Posgrado, y el Núcleo de Servicios Universitarios.

En un video difundido en redes sociales, se puede ver a Alfaro discutir con un profesor universitario al que pide que no "le falte el respeto". El docente de la U de G ahondó en los reclamos presupuestarios: “Hay 40 millones que no se han ejercido adecuadamente por el Instituto de la Infraestructura Física Educativa del Estado de Jalisco (INFEJAL), obra contratada por usted. Aquí están las carátulas de los contratos. Aquí viene todo, y creo que no es adecuado lo que está pasando. No nos vengan a decir, en nuestra casa, cosas que no son ciertas".

A estas críticas, el gobernador respondió: "Estás faltándole el respeto a los diputados, al presidente municipal y al gobernador. Nomás mídele bien a tus palabras”. Alfaro se marchó de la institución sin mediar palabras y con su guardaespaldas evitando que las personas se acercaran a él. La rectora García resaltó que para el plantel es fundamental terminar las obras porque, de lo contrario, no pueden aumentar la matrícula de alumnos.

Alfaro argumentó que los reclamos fueron orquestados por "el grupo que controla a la universidad" y que los estudiantes han sido manipulados con mentiras —para mostrar su conexión con los jóvenes subió una foto con un alumno—. Pero los reclamos no tardaron en llegar por parte la comunidad universitaria, que hicieron énfasis en la actitud prepotente mostrada por Alfaro una vez que terminó de grabar su video institucional.

La actitud de Alfaro no podría sorprender a nadie. Su vocación autoritaria quedó en evidencia casi desde el comienzo de su gestión. Y eso se ha visto reflejado en la dramática caída de su aprobación. Al parecer, al gobernador ya no le importa guardar los modos ni siquiera de cara a las cámaras, como cínicamente hacen los políticos desde el principio de los tiempos. Eso puede significar dos cosas: que está tan seguro de su poder que no contempla la opción de dar una mala imagen, o que de plano ya tiró la toalla de cualquier aspiración futura y se ha dejado comer por la presión.

Ciertamente, en México se ha vuelto habitual que los políticos se pongan el pie todo el tiempo. Ya no importa si los graban o no. Pero la egolatría y los aires de grandeza de Alfaro parecen devolver al país a otras épocas oscuras en las que había reyes y no gobernadores elegidos democráticamente. Muy raro que ese sea el modus operandi de Alfaro, si se toma en cuenta que él es uno de los representantes más activos de la "nueva política" enarbolada por Movimiento Ciudadano.

Alfaro, si lo quisiera, podría pedirle consejos a su compañero de partido, Samuel García. Aunque, en realidad, el gobernador de Nuevo León también ha perdido el toque para encandilar a las personas masivamente. Las espontáneas mentadas que recibió mientras grababa un video lo comprueban. Pero ellos tienen el refugio seguro de siempre: son gente manipulada. Aunque el descontento esté a la vista de todos, siempre queda la opción de activar el escudo y poner el prestigio a salvo. Eso es lo que más le importa a Alfaro y los de su tipo: que no les falten el respeto.

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