Las enfermeras en la primera línea de la pandemia buscan volver a ocuparse de sí mismas

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BALTIMORE— Las enfermeras ganaron atención durante la pandemia por su trabajo en la primera línea de la atención médica, asumiendo tareas y pacientes adicionales y cargando con mucho más dolor.

La carga sin precedentes sacudió la moral y disminuyó su número: uno de cada cuatro puestos de enfermería en los hospitales de Maryland ahora está vacante.

Sin embargo, las enfermeras, así como sus administradores y educadores, no están dejando pasar el momento sin hacer algunos cambios para equipar mejor a las enfermeras física y emocionalmente para el trabajo. Algunos están buscando la ayuda de los legisladores y funcionarios de Washington y Anápolis, pero otros están trabajando dentro de sus propios hospitales y escuelas.

"Las enfermeras no pueden seguir sirviendo de una taza vacía", dijo Dawn Mueller-Burke, profesora adjunta de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Maryland (UMD), quien también trabaja en la unidad de cuidados intensivos neonatales del Centro Médico de la Universidad de Maryland (UMMC).

"Tenemos que cerrar las brechas académicas y de práctica", dijo. "Y eso exige hacer un mejor trabajo en diversas áreas".

La escuela de enfermería ha estado cambiando la forma en que prepara a las enfermeras para que los estudiantes tengan una mejor comprensión del trabajo y las herramientas que necesitan, centrándose más en escenarios del mundo real, dijo Mueller-Burke.

Los estudiantes universitarios este otoño adoptarán un nuevo plan de estudios desarrollado por American Association of Colleges of Nursing (AACN), que amplía el uso de la tecnología para simular experiencias actuales. En lugar de la competencia técnica, se hará hincapié en las "competencias" para garantizar que los estudiantes de enfermería comprendan cómo realmente se hacen los trabajos.

"Queremos que nuestros estudiantes estén más inmersos en las experiencias", dijo Mueller-Burke. "No pueden limitarse a ser buenos midiendo la presión. Tienen que ser un buen miembro de equipo. También tienen que cuidarse a sí mismos".

Los hospitales de todo el país han luchado contra las oleadas de COVID-19 que han puesto a prueba sus límites. Los casos están aumentando de nuevo, aunque las hospitalizaciones siguen siendo relativamente bajas en Maryland: alrededor de 200, en comparación con más de 3,400 en el pico de enero.

Los funcionarios dicen que esperan más oleadas, que se sumarán a la carga normal de casos de ataques cardíacos, lesiones y otras emergencias y cirugías.

Además de adoptar nuevos procesos y gestionar la escasez de personal para enfrentar la demanda de enfermeras, casi todos los centros de salud han añadido o renovado programas de salud, bienestar y de tutorías.

Más de 90 centros en todo el país y 24 en Maryland ahora usan un programa de asesoramiento en línea entre compañeros llamado Caring for the Caregiver: Implementing RISE (Cuidando al Cuidador: Implementando RISE), que significa "resiliencia en eventos estresantes". Fue diseñado por el Armstrong Institute for Patient Safety and Quality de Johns Hopkins y respaldado por Maryland Patient Safety Center (MPSC), sin ánimo de lucro, que informa de que se han disparado las solicitudes de apoyo por parte del personal de los hospitales locales.

El Hospital Sinai de LifeBridge Health, en el norte de Baltimore, recurrió a otro programa de tutoría entre pares en línea durante la pandemia, llamado Cabana. Fue creado por Even Health, una empresa de Annapolis seleccionada el año pasado por CareFirst BlueCross BlueShield y LifeBridge para una incubadora de empresas de atención médica.

Debra Morton, jefa de enfermería de los hospitales Sinai y Grace de Baltimore, dijo que se apuntó a una sesión de Cabana para poder presentarle de mejor manera el servicio a su plantilla de hasta 1,800 enfermeras. Enfermera desde hace casi 35 años, dijo que le sorprendió lo mucho que disfrutaba del servicio, que le permite a los usuarios participar de forma anónima y que ahora busca sesiones que se ajusten a su horario.

Morton dijo que tanto ella como su personal de enfermería se sintieron sorprendidos por la reciente historia de una enfermera de California que se suicidó en su propio servicio de urgencias.

Ya han soportado dos años de una intensa carga de trabajo, compañeros que se marchan y redes sociales hostiles dirigidos a los trabajadores médicos por quienes se oponen a las vacunas y a los mandatos de mascarillas.

"Ahora mismo estamos en una etapa muy vulnerable. Ha sido difícil", dijo. "En las sesiones puedes ver a un terapeuta, pero nadie puede verte [...]. Cuando hablas con desconocidos, sientes que puedes hablar de todo".

Dice que hay sesiones relacionadas con el propósito que "nos recuerdan por qué nos metimos en la profesión", así como respecto al equilibrio entre el trabajo y la familia y la gestión de tus emociones. También le ha recomendado a sus enfermeras que usen las sesiones de meditación de 15 minutos de la aplicación durante sus descansos. Su objetivo es garantizar que estos programas se "normalicen" cuando termine la pandemia.

Es poco probable que la carga de trabajo se reduzca pronto —incluso con menos infecciones por COVID— debido a la continua escasez de personal, que varía según el departamento y el hospital. La escasez de enfermeras, médicos y personal de apoyo existe desde hace años, pero se ha agravado con la pandemia.

La escasez en los hospitales de todo el estado es muy grave: el 25 por ciento de los los puestos de enfermería están vacantes, de auerdo con Maryland Hospital Association (MHA).

Los líderes estatales han puesto en marcha una serie de esfuerzos en Maryland para aumentar la plantilla durante la pandemia, entre ellos permitir que ejerzan enfermeras jubiladas y de fuera del estado. Las agencias de enfermeras temporales e itinerantes también han cubierto los turnos vacantes. Las escuelas han tratado de aumentar las inscripciones, aunque se han enfrentado a la escasez de instructores.

En Maryland, hay cerca de una docena de colegios comunitarios y universidades con programas de enfermería, incluyendo UM y la Universidad Johns Hopkins.

Las enfermeras han apoyado la legislación para enfrentar las carencias. Un proyecto de ley aprobado en la recién terminada sesión de la Asamblea General le ofrecerá exenciones fiscales a los preceptores de enfermería, quienes supervisan a los estudiantes de enfermería durante sus rotaciones clínicas. También establece paneles para estudiar la ampliación de los programas estatales de aprendizaje al personal médico, así como para incentivar a las enfermeras para que ejerzan en zonas desatendidas mediante un programa de reembolso de préstamos y otros medios.

El jueves se espera que miles de enfermeras de todo el país marchen en Washington para llamar la atención acerca de sus necesidades y presionar para que se legislen. Esto incluye proyectos de ley para impedir que las empresas cobren excesivamente por las enfermeras itinerantes para cubrir las carencias de personal. También se está presionando para que se proteja a los trabajadores médicos del acoso o las agresiones que incrementaron durante la pandemia.

Otra de las propuestas es limitar el número de pacientes que las enfermeras tienen que atender a la vez, dijo Veronica Marshall, una enfermera de Alabama que organiza la marcha.

"Esta pandemia le ha cobrado una cuota física y emocional a la profesión de enfermería", dijo. "Queremos que el público entienda que necesitamos apoyo para que la atención médica esté ahí cuando la necesiten".

Mueller-Burke, de UM, dijo que sus experiencias con la pandemia cambiaron su forma de pensar respecto a la preparación de los nuevos enfermeros para lo que van a presenciar y experimentar.

Incluso con sus años de experiencia y formación, dijo que estaba menos preparada para las muertes relacionadas con el COVID que algunos colegas del servicio de urgencias. Citó un día en la unidad de cuidados intensivos neonatales en el que estaba hablando vía Zoom con una madre primeriza que estaba aislada con el virus. De repente, la madre se esforzaba por respirar y Mueller-Burke vio cómo el personal médico intentaba, sin éxito, salvarla.

"Me impactó; realmente no teníamos competencia ni preparación ni siquiera para las llamadas de Zoom", dijo. "No estaba en absoluto preparada para ello".

La escuela de enfermería de Maryland se ha adaptado a ello y ha dado un paso más para darle a los estudiantes una experiencia específica y práctica a través de un programa llamado Practicum to Practice: coloca a los estudiantes en los departamentos del hospital en los que eventualmente serán contratados, para darles la mayor experiencia posible en el mundo real.

El estudiante de enfermería John Vincent Adofina dice que "tiene que tantear el terreno" antes de graduarse esta primavera y empezar a trabajar en Shock Trauma Center en UM.

Después de pasar un tiempo en clase virtual debido a la pandemia, se alegró de la formación práctica en un servicio de urgencias que recibe muchos de los peores traumas de la región. Pudo conocer a los pacientes "en uno de los momentos más bajos de sus vidas" y el ritmo del lugar. No solo se sentirá más seguro y preparado en su primer día, sino que dijo que será un mejor compañero de equipo.

"Mi ética de trabajo es fuerte y estoy muy motivado y dispuesto a aprender, y en Shock Trauma aprendo algo nuevo cada día y eso evitará que experimente agotamiento", dijo. "Lo que me pidan se los daré".

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