Encuentran en ámbar un animal mitad araña, mitad escorpión

J Toledo y José de Toledo
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Reconstrucción del aspecto que tendría la araña quimera encontrada en ámbar. Por BO WANG
Reconstrucción del aspecto que tendría la araña quimera encontrada en ámbar. Por BO WANG

Un animal mitad escorpión mitad araña podría ser la pesadilla de mucha gente. Pero es lo que se describe en un artículo reciente: una especie a mitad de camino en la evolución desde los escorpiones a las arañas, que quedó conservado en ámbar hace 100 millones de años.

De hecho, no es sólo un ejemplar, si no que hay varios. Los suficientes como para que dos grupos de investigación independientes hayan podido realizar sus estudios y llegar a la misma conclusión. Que este animal muestra los cambios que se produjeron para que los escorpiones se transformasen en arañas.

¿Y qué cambios son esos? Realmente, y para los especialistas, las diferencias entre escorpiones y arañas son amplias. Pero para los que no lo somos, hay tres características que los distinguen: los escorpiones tienen cola con aguijón y las arañas no, las arañas tienen unas patas modificadas para hilar la seda que producen, y en el abdomen de los escorpiones se ven marcados los segmentos – metámeros, en términos técnicos – mientras que las arañas tienen un cuerpo suave.

Pues bien, la especie atrapada en ámbar – a la que han puesto el nombre de Chimerachne yingi, o araña quimera – tiene cola y aguijón como los escorpiones, pero también muestra hileras, las patas modificadas con las que las arañas tejen sus redes. Este hecho demostraría que la capacidad de tejer redes apareció muy pronto en la evolución de las arañas. Todavía no habían perdido la cola y ya podían tejer hilos.

En cambio, el cuerpo muestra los segmentos característicos de los escorpiones. Es decir, las proto-arañas – que reciben el nombre biológico de Uraraneida – modificaron un par de patas para usarlas para una función completamente distinta de la de andar o alimentarse, antes de deshacerse de una característica tan clara como la segmentación externa.

Y algo más: estas arañas quimera, estos escorpiones evolucionados, tiene pene. Los machos atrapados en ámbar muestran apéndices copulatorios, otro par de patas modificados, pero en este caso para introducir el esperma en el interior de la hembra. Algo que aparece en las arañas modernas y no en los escorpiones.

Todo esto nos muestra cómo se produjo la evolución de escorpiones a arañas, qué cambios tuvieron lugar primero y en qué orden funcionó la selección natural para perder características poco beneficiosas. Pero estos ejemplares en ámbar nos dan otra información, una muy interesante.

Las arañas aparecieron sobre la Tierra hace unos 300 millones de años, y la idea con la que se trabaja es que evolucionaron a partir de los escorpiones hace unos 430 millones de años. Y sin embargo, los animales de los que hablamos hoy tienen 100 millones de años, lo que significa que convivieron con sus “primos” más evolucionados.

Y no poco tiempo, si no que durante 200 millones de años ambos tipos de organismos compartieron ecosistemas y compitieron entre ellos. Algo que ha sorprendido a muchos especialistas, y que merece ser estudiado.

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