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Cómo dos emprendedores suecos crearon el sitio de rastreo de vuelos más popular del planeta

El CEO de Flightradar24, Fredrik Lindahl, junto al fundador Mikael Robertsson
El CEO de Flightradar24, Fredrik Lindahl, junto al fundador Mikael Robertsson

La erupción de un volcán en Islandia hace 13 años provocó que una enorme nube de cenizas se adueñara de los cielos de Europa. El incidente obligó a varios países a cerrar su espacio aéreo durante días desatando el caos en el continente. Sin embargo, esta catástrofe, que para muchos significó una enorme pérdida económica, se convirtió en una oportunidad extraordinaria para dos emprendedores suecos.

Cuatro años antes de la erupción del Eyjafjallajökull, Mikael Robertsson y Olov Lindberg, dos “geeks” (así se describen) de la aviación y de las computadoras, escucharon hablar sobre el ADS-B y compraron un par de receptores pequeños e instalaron antenas en los techos de sus casas en Estocolmo. Esta tecnología les permitía monitorear los aviones que sobrevolaban la ciudad y recolectar cierta información que luego plasmaron como imágenes fijas en una página web.

La densa nube de cenizas del volcán Eyjafjallajokull, en Islandia
La densa nube de cenizas del volcán Eyjafjallajokull, en Islandia

El ADS-B es un sistema de vigilancia cooperativa relativamente nuevo por el que un avión determina su posición a través de la navegación por satélite y la emite periódicamente (aproximadamente una vez por segundo), lo que permite realizar su seguimiento en tiempo real. Es una parte crucial del control aéreo de la próxima generación y se espera que en el futuro reemplace a los radares, que pueden ser ligeramente inexactos y lentos.

Los datos que transmite la aeronave a través de esta tecnología incluyen la identificación, la posición actual, la altitud y la velocidad a través de un transmisor a bordo, así como el llamado “squawk”, o código de respuesta, que, en ocasiones, puede servir para pasar información codificada (en caso de emergencia el valor se fija en 7700, en caso de secuestro en 7500).

Todos estos datos, por extraño que parezca, se envían a través de un canal no cifrado y cualquiera puede acceder a ellos: basta con tener conocimientos básicos de radioaficionado para obtener una antena de 1090 MHz de alcance y montar un receptor de radio sencillo.

“Así comenzó Flightradar24, como un hobby”, cuenta a LA NACION Fredrik Lindahl, CEO de la compañía, quien se sumó en 2012 al proyecto, hoy en día el mayor servicio en línea de seguimiento de vuelos con una red de más de 35.000 receptores en todo el mundo.

Mapa de Flightradar24
Mapa de Flightradar24

Sin embargo, en 2009, un año antes de la erupción, el pequeño emprendimiento operaba con tan solo unos cuantos receptores dispersos por algunos países de Europa, que los dos fundadores suecos habían enviado a voluntarios interesados. Aunque el proyecto todavía era financiado por la empresa de comparación de precios en línea que Robertsson y Lindberg habían fundado anteriormente, estaba creciendo rápido. Ya en ese entonces, habían logrado trazar la información en un mapa de Google.

Pero a partir de abril de 2010, Flightradar24 (antes Flygbilligt.com y Flygradar.nu) tomó vida propia. Ese mes, la página web alcanzó un pico de cuatro millones de usuarios en un solo día, atrayendo la atención de los medios internacionales.

“Irónicamente, dimos el salto en un momento en el que prácticamente no había aviones en el cielo”, indicó Robertsson en el podcast AvTalk, refiriéndose a la interrupción del tráfico aéreo provocada por la erupción del volcán.

Pronto, los interesados en sumarse a la red de monitoreo comenzaron a multiplicarse y en 2012, Flightradar24 ya contaba con 400 receptores. Fue entonces que Robertsson y Lindberg dividieron la empresa en dos y luego vendieron el sitio de comparación de precios, una operación que les permitió financiar la producción de sus propios receptores y contratar a Lindahl.

Ese año comenzó el verdadero crecimiento. “En un año pasamos a tener entre 3000 y 4000 receptores”, contó Robertsson.

Cómo funciona Flightradar24
Cómo funciona Flightradar24

Otros eventos, como la misteriosa desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines en 2014, impulsaron la popularidad del sitio.

En 2022, las ventas netas ascendieron a 276 millones de SEK (casi 27 millones de dólares), frente a 209 millones (20 millones de dólares) del año anterior, según el último informe de la compañía.

“Definitivamente, ha crecido más allá de nuestros sueños más locos”, dice Lindahl.

Una parte de los ingresos proceden de la venta de suscripciones digitales y espacios publicitarios. La otra proviene de la venta de servicios digitales a una larga serie de grandes empresas del sector de la aviación.

Los principales usuarios son entusiastas y/o profesionales de la aviación “que pasan gran parte de su tiempo con nuestra aplicación o sitio web haciendo un seguimiento de lo que ocurre en el cielo”, señala el CEO.

Un piloto de Aerolíneas Argentinas que habló con LA NACION dijo que normalmente utiliza la aplicación móvil para ver “en dónde anda su equipo” (el avión que usará ese día), en caso de demora.

“La app está buena porque es una forma de ver en vivo un vuelo y a los fanáticos les gusta. Pero más allá de eso, la usan mucho las empresas de transporte para ver los vuelos demorados y nosotros (los pilotos comerciales) para saber si el avión que vamos a usar, y se atrasó del vuelo anterior, está llegando o no, sobre todo cuando estamos de posta”, detalla.

También hay usuarios más ocasionales que utilizan el servicio de vez en cuando para “seguir el vuelo de un ser querido o para informarse sobre algo relacionado con la aviación que está siendo noticia”, agrega Lindahl.

En esta fotografía difundida por la cancillería de Taiwán, el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Joseph Wu, izquierda, habla con la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a su partida el miércoles 3 de agosto de 2022, en Taipei, Taiwán. (Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán vía AP)
En esta fotografía difundida por la cancillería de Taiwán, el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Joseph Wu, izquierda, habla con la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a su partida el miércoles 3 de agosto de 2022, en Taipei, Taiwán. (Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán vía AP)

Por ejemplo, en agosto del año pasado, el “SPAR19″, un Boeing C-40 C operado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos se convirtió en el avión más rastreado en la historia de Flightradar24. Más de 2,92 millones de personas siguieron el vuelo de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, en algún momento de su viaje a Taiwán. La visita a la isla de la alta funcionaria, la primera de una autoridad estadounidense de ese rango en 25 años, generó muchísima expectativa en medio de las advertencias de Pekín, que consideró la cita como un desafío abierto a su política de “Una sola China”.

El clima de extrema tensión se convirtió en combustible para la viralización de rumores de una supuesta amenaza del gobierno chino de derribar el avión de Pelosi, que, a pesar de carecer de cualquier tipo de evidencia, provocaron que cientos de miles de personas siguieran el viaje en sus pantallas.

El récord del avión de Pelosi fue batido sólo por el Boeing C-17 Globemaster III de la Real Fuerza Aérea (RAF) un mes después. Dicha aeronave fue la que trasladó el féretro de la reina Isabel II a Londres. Casi seis millones de personas intentaron seguir la ruta desde Edimburgo hasta RAF Northolt en su primer minuto en el aire, indicó Lindahl, quien también destacó otro vuelo muy popular en el último tiempo: “el del regreso de la selección argentina después de ganar el Mundial”.

Los portadores del féretro del Queen's Color Squadron de la Royal Air Force (RAF) llevan el ataúd de la reina Isabel II, envuelto en el estandarte real de Escocia, en un avión C17 de la RAF en el aeropuerto de Edimburgo
Los portadores del féretro del Queen's Color Squadron de la Royal Air Force (RAF) llevan el ataúd de la reina Isabel II, envuelto en el estandarte real de Escocia, en un avión C17 de la RAF en el aeropuerto de Edimburgo - Créditos: @PAUL ELLIS

La guerra en Ucrania también ha despertado gran interés en el sitio por preocupaciones en torno a la seguridad. Sin embargo, Lindahl explicó que “los aviones militares, cuando no quieren ser vistos, simplemente no encienden sus transpondedores ADS-B”.

Adicionalmente, Flightradar24 ha sido útil para explicar sucesos anormales. En noviembre de 2015, por ejemplo, el periódico The Guardian informó de que el vuelo 9268 de Metrojet en ruta a San Petersburgo desde el aeropuerto internacional de Sharm el-Sheikh se había roto en el aire antes de estrellarse en la Península del Sinaí basándose en la información disponible en Flightradar24. Y en diciembre de 2022, el sitio también sirvió para detectar que un vuelo de United descendió a menos de 250 metros de la superficie del Océano Pacífico después de despegar de Hawaii.

El Boeing 777 descendió más de 470 metros antes de recuperar altitud y completar el vuelo desde el aeropuerto de Kahului, en la isla de Maui, a San Francisco. La aerolínea no explicó por qué los pilotos decidieron continuar el largo vuelo y la tripulación no notificó el episodio hasta más tarde, por lo que la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) inició una investigación.