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Una empleada de la estancia de Joe Lewis aseguró que “cualquiera tiene acceso libre al Lago Escondido” y criticó el acampe liderado por Juan Grabois

Juan Grabois en Lago Escondido
Juan Grabois en Lago Escondido - Créditos: @Twitter

En el segundo y último día de acampe que el dirigente kirchnerista Juan Grabois realizó junto a decenas de manifestantes en la estancia que el empresario británico Joe Lewis levantó frente a las costas de Lago Escondido, Magalí Pizarro, una de las empleadas del lugar, lo acusó de haber invadido propiedad privada y denunció las reiteradas agresiones que el personal sufrió por parte del grupo de usurpadores a los que calificó como “matones”. Además, desmintió al líder de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), quien reclama que el lago es “solo accesible para algunos privilegiados”, al asegurar que “cualquier argenitno tiene acceso libre” al mismo.

“Llevamos más de 24 horas con esta situación por parte del grupo de Grabois y del diputado Federico Fagioli del Frente de Todos (FdT), con un acampe que se hizo de manera forzada. Ellos ingresaron por el camino privado construido por la empresa cuando la empresa comenzó con su actividad productiva en la zona con el único objetivo de poder conectar campo con los diferentes lugares de producción que tenemos”, explicó la mujer en diálogo con Radio con Vos y agregó: “Estuvo 30 minutos -que es lo que lleva atravesar el camino- violando la propiedad privada para luego llegar a la margen del lago y acampar en propiedad privada”.

El acampe en Lago Escondido
El acampe en Lago Escondido

Siempre según el relato de Pizarro, aquella primera postal que los empleados de la estancia atestiguaron en la mañana del martes fue sucedida por diversas hostilidades por parte de los manifestantes. “Hubo un momento en el que se acercaron a las instalaciones y amedrentaron al personal. Es el video que se vio de nuestro compañero hablando con él [por Grabois]. Y la situación se empezó a caldear, porque ellos en todo momento buscaron una reacción de nosotros, que lo que queríamos era laburar”, indicó.

A continuación, se refirió al principal argumento esgrimido por el líder de la CTEP para justificar su acampe en las costas del lago, según el cual el último es “solo accesible para algunos privilegiados: los jerarcas del poder judicial, las fuerzas de seguridad, los medios hegemónicos y los políticos serviles al poder real”.

“Desde 1998 cualquier ciudadano argentino tiene acceso libre a Lago Escondido sin ningún tipo de dificultad ni de barrera, como han querido instalar todo este tiempo”, desmintió la trabajadora y detalló: “Anualmente recibimos a muchas personas por el sendero de montaña. Quien quiere hacerlo lo hace. Dura 10 horas. Luego, llega y se va a encontrar, lógicamente, con el último tramo que pasa por propiedad privada, que son 800 metros”.

Tras ello, enfatizó: “Sabemos que el lago es público, eso no está en discusión. Es un punto de acuerdo con la comunidad en general. El sendero de montaña es el sendero que se le indica a la provincia que tiene que señalizar y dejar en condiciones para que la gente ingrese. Con eso cuenta como acceso público. La empresa hizo lo que tenía que hacer como privado y hasta ahí las cosas. Lo que hizo ayer este grupo fue ingresar por propiedad privada”. Asimismo, precisó que una vez en el lago los turistas no pueden acampar, pescar ni navegar, mientras que la permanencia en la costa tiene como límite horario las 15.

Por otra parte, comentó: “Para quienes no pueden por dificultades físicas caminar 10 horas, en 2013 se planteó un acuerdo con la provincia para resolverlo con otro camino que permita llegar a una costa donde la gente pueda recrearse y en donde también se puede hacer investigación”. Sin embargo, afirmó que el Estado provincial nunca lo hizo.

En el tramo final de la nota, a Pizarro le pidieron su opinión respecto del viaje a la estancia de Joe Lewis en Lago Escondido del que participaron jueces, fiscales y funcionarios porteños junto a directivos del Grupo Clarín. Entonces, se limitó a remarcar que el lugar ofrece servicios de hotelería que pueden ser requeridos por cualquier persona.

“Eso consta que ha sido así. Después, lo que ocurra con esos grupos o qué diálogos puedan tener escapa a nuestra actividad. Nuestra actividad es brindar un servicio. Que nos conste, no hubo contacto entre altos ejecutivos de la empresa y esas personas. Lo que se quiera generar como noticia escapa a nuestra actividad diaria”, señaló.

Por último, contó que ella cumple un rol dentro de la empresa “vinculado a la recepción de actividades con la comunidad” y se refirió a un episodio “muy triste” que le tocó vivir ayer, en el marco del acampe del dirigente kirchnerista. “Acompañando la evacuación de una mujer embarazada que trajo Grabois y dijo estar descompensada yo estaba tomando algunas imágenes y atentaron contra mí. No sé si habrán visto el video, pero pase´un momento horrible. Me tiraron, me tiraron el celular. Hablo con vos y me empieza a temblar la mano. Ahí es donde uno se pregunta cuál era su intencionalidad”, reflexionó y remató: “Dijeron que eran pacíficos, pero durante toda la jornada demostraron otra cosa, además de los comentarios racistas y de todo lo que nos quisieron hacer sentir”.