Eli Acosta y su hazaña de mejorar al mundo a través de bicicletas hechas a mano

No solo es la primera mujer en fabricar cuadros de bicicleta en México, sino que sus procesos de reparación y restauración son ideales para hacer de este vehículo aún más sustentable y amigable con el mundo.

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Dicen que la forma en que uno trata a los animales muestra cómo es en realidad una persona. El día que conocimos a Eli Acosta (Eli de Bicla para los cuates) y su equipo supimos desde el primer instante por qué se le considera que está en el lado de quienes tratan de salvar este mundo con sus acciones, su trabajo y su vida diaria.

Apenas entramos a su taller ubicado en la colonia Juárez, una de las más antiguas de la Ciudad de México, y la sensación de desasosiego se podía percibir en el ambiente. Justo ese día Tiggy, un simpático y juguetón pitbull menos café que un chocolate pero más que un frijol bayo y emblema de Básica Studio había desaparecido. Y ahí supimos con qué tipo de personas nos acabábamos de topar.

El taller Básica Studio se ha ganado una fama a pulso en la construcción de bicicletas artesanales. En una metrópoli que en la última década ha sufrido una transformación por ganarle espacios al auto, el clan de gente que se mueve en dos ruedas ha crecido exponencialmente y pasó de ser una moda a un estilo de vida.

Y Eli Acosta no solo buscó hacerse con los secretos y experiencia de los mejores artesanos y mecánicos a nivel mundial y de México, sino que fue más allá: hacer bicicletas a la medida, diseñadas especialmente para necesidades ergonómicas de cada persona y así incentivar el uso del medio de transporte más amigable con el ambiente en términos de emisiones.

“A la gente le hacemos bicicletas tomándole medidas de forma similar a cuando vas al sastre para hacerte un traje. Así empieza un proyecto." A eso le sigue un concepto personalizado sobre el uso que le darás al vehículo para detallar tipo de geometría, para qué se va a usar, cuál es la comodidad para quien le dará uso, ángulo de visión, postura de espalda, entre otras cosas.

Esos dos ámbitos se mezclan y el equipo de Básica Studio lo traduce en todo un proceso de construcción, ensamblaje, corte de metal y tipos de soldadura y herrajes y el resultado no es solo una bicicleta, sino una experiencia superior que al no tenerse puede inhibir a muchas personas a usarla de manera cotidiana por incomodidad en el tamaño y una consecuente dificultad para disfrutar el pedaleo, por poner un punto principal.

“Lo que ha pasado en la historia del desarrollo de las tallas Chica, Mediana, Grande, Extralarge, es que son medidas que favorecen a la industria no al usuario o usuaria”.

Gracias a la reconstrucción y recuperación de materiales, el impacto ambiental por desechos se reduce exponencialmente por la utilización de elementos como el cromoly que garantizan no solo una alta durabilidad, sino la posibilidad de reparación y hasta restauración que es imposible hacerse con las tan socorridas y costosas bicicletas de fibra de carbono que una vez que se dañan tienen que ser desechadas, quedando para siempre como basura sobre la superficie terrestre.

“De pronto, con cuadros que hallamos de segunda mano armamos bicis que son de buenos materiales, porque hubo un momento en la industria que sí apostó a eso”.

“Para mi una de las cosas más importantes de este proyecto es que ahora ya hay dos chicas que están haciendo bicis conmigo, Elaine y Jimena, y para mí eso es un parte aguas porque abre una industria de cuadros hechos en México fabricados por mujeres. Actualmente en el país no hay ninguna marca que fabrique esos cuadros, se ensamblan partes en diferentes estados de la república, pero la realidad es que nadie hace bicis propiamente”.

En ese sentido, Básica Studio está cimentando las bases no solo para el renacimiento de una industria nacional que estaba a punto de desaparecer, sino es la casa de la que quizás se transforme en la primera generación de mujeres constructoras y artesanas de bicis de México y quizás de América Latina.

Por cierto, una semana después, atrapado en una azotea y después de una búsqueda que se multiplicó como marabunta en la red, Tiggy apareció sano y salvo. Y el desasosiego de este lugar desapareció para ser ocupado por la alegría, trabajo y camaradería que identifican a este lugar.

Básica Studio se ubica en la calle de Marsella 17, Colonia Juárez, CDMX.

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