El secreto del enorme tamaño de los dinosaurios, resuelto gracias a un nuevo fósil

Imagen del fósil Sarahsaurus aurifontanalis Crédito: The Jackson School Museum of Earth History Vertebrate Paleontology Collections / The University of Texas at Austin.

En toda la historia del planeta no han existido animales de mayor tamaño que los grandes dinosaurios herbívoros conocidos como saurópodos. Ningún animal se ha acercado si quiera a la talla que podían alcanzar aquellos seres, con cerca de 100 toneladas de peso.

Lo curioso es que empezaron como seres no mucho más grandes que las actuales ovejas o cabras. Y se pueden buscar muchas explicaciones, como una enorme cantidad de recursos o concentraciones de oxígeno muy elevadas. Pero ninguna convincente.

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Ahora se ha encontrado un fósil completo de una especie que puede ayudar a explicar el secreto de la enorme talla de los saurópodos. Un saurio con un tamaño no demasiado grande, pero que ya apuntaba hacia las tallas que se verían un poco más tarde – un poco más tarde en términos evolutivos, unos millones de años después.

Se trata de un fósil casi completo y bien conservado de un espécimen de 185 millones de años, que vivió durante el Jurásico temprano. Le han asignado el nombre Sarahsaurus aurifontanalis, y sería el antecesor de los gigantes que llegaron más tarde.

El esqueleto, además haberse conservado unido, algo raro en este tipo de situaciones, se ha mantenido con sus relaciones espaciales intactas. Dicho de otra manera – menos correcta pero más fácil de entender – está conservado en 3D.

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¿Y qué información aporta? Esencialmente, este fósil demuestra que el potencial para alcanzar tamaños enormes ya estaba presente. Para alcanzar unas tallas como las de los saurópodos gigantes, el esqueleto lo tiene que permitir. Y ya lo hacía en el Sarasaurio.

La estructura interna de los huesos, la manera en que el tejido se distribuye y el patrón que seguía a la hora de crecer demuestra que el aumento de talla era posible. Es decir, que en formas muy anteriores a alcanzar los tamaños que tanto llaman la atención, ya existían las estructuras que lo permitían. Que no es algo que haya surgido de la nada – de manera abrupta o “saltacional” – si no que se podía “prever”.

Claro, que esto sólo no explica las grandes tallas. Un potencial esqueleto no conlleva “gigantismo” si el medio no ofrece suficientes recursos en forma de alimento y oxígeno, o sin que el corazón mejore su eficiencia para bombear la sangre por un organismo de semejante talla. Pero todo esto no sirve de mucho si “los andamios”, la estructura ósea, no acompaña. Y lo hacía, que parece que es el secreto.