Las claves del escándalo de Cambridge Analytica, la empresa vinculada a Trump que recopiló y usó datos de millones de usuarios de Facebook

Un nuevo escándalo por el uso cuestionable de los datos de sus usuarios le ha estallado a la red social Facebook en las manos y sus resonancias ya generan fuertes ecos y olas políticas a ambos lados del Atlántico.

Según reportó hace unos días The New York Times, la empresa Cambridge Analytica se hizo de datos privados de hasta 50 millones de usuarios de Facebook y con esa información habría alimentado un sistema especialmente diseñado para dirigir información y propaganda política específica a una ingente cantidad de votantes estadounidenses para, con ello, incidir o tratar de incidir en su intención de voto.

Ese servicio de análisis de “psicología conductual”, como lo denominó Cambridge Analytica, fue proveído y utilizado en Estados Unidos para dirigir mensajes políticos a los votantes primero en beneficio de la campaña de Ted Cruz, durante el proceso primario republicano, y luego al parecer a mayor escala para la campaña de Donald Trump ya en las elecciones presidenciales generales de 2018.

Alexander Nix, presidente de Cambridge Analytica. (Reuters)

Los actores

En 2014, un investigador de la Universidad de Cambridge, Aleksandr Kogan, creó una aplicación para Facebook que consistía en un test de personalidad, llamado thisisyourdigitallife, que fue descargado unas 270.000 veces.

Ese app obtenía datos personales del perfil de los usuarios de Facebook que lo utilizaron, pero también de sus amigos en esa red social. Eso le permitió a Kogan crear una gran base de datos con información de millones de personas que, posteriormente, procesó y entregó a Cambridge Analytica para alimentar su servicio de información de “psicología conductual” aplicado a campañas electorales, un sistema que permitió dirigir mensajes políticos a los usuarios con gran especificidad en función de su perfil, su lugar de residencia y sus preferencias.

Cambridge Analytica fue fundada por el millonario estadounidense Robert Mercer –que ha apoyado con cuantiosas sumas a candidatos y grupos conservadores estadounidenses– en asociación con la firma británica SCL Group, con el fin de aplicar las metodologías de análisis y uso político que esa empresa había desarrollado en campañas políticas estadounidenses, de acuerdo a The Washington Post. Steve Bannon, polémico ideólogo de la derecha radical y que fue cabeza de la campaña electoral de Trump y luego alto asesor en la Casa Blanca estuvo directamente vinculado a las operaciones de Cambridge Analytica.

Y en el ciclo presidencial de 2016, Cambridge Analytica ofreció primero sus servicios a Ted Cruz (quien también se benefició de apoyos financiero de Mercer vía los llamados Super PAC o grupos de acción política), y cuando él perdió la elección primaria ante Trump, Cambridge Analytica pasó a ofrecerle sus servicios a Trump, ya candidato republicano.

Datos de hasta 50 millones de usuarios de Facebook habrían sido sustraídos indebidamente por un investigador británico, que a su vez los entregó a la empresa Cambridge Analytica para ser usados en sus servicios de información política durante las campañas electorales de 2015-2016 en EEUU. (Archivo Yahoo)

La técnica

Kogan, vía una entidad llamada Global Science Research, se valió de la posibilidad que entonces ofrecía Facebook para construir aplicaciones que aprovechaban la plataforma de las redes sociales para obtener datos de sus usuarios. Así, Kogan logró hacerse de una ingente cantidad de datos sobre preferencias y características demográficas y geográficas de estadounidenses que luego revendió a SCL/Cambridge Analytica.

Pero, de acuerdo a The New York Times,  Facebook afirmó que Kogan le dijo que la obtención de esos datos era para fines académicos y, por ende, al entregarlos a un tercero violó las reglas de privacidad de la información personal de sus usuarios. Eso y el hecho de que Facebook no informó a los usuarios de que sus datos estaban siendo recopilados podría constituir, también de acuerdo al Times, violaciones a las leyes estadounidenses y británicas en la materia. Por lo pronto, Facebook ya ha suspendido a Cambridge Analytica de su red social.

Además, el Post indica que Kogan habría prometido que la información de Facebook permanecería en calidad anónima, es decir los datos no estarían asociados a personas específicas, pero eso no habría sucedido así, como la propia Facebook habría identificado desde 2015, cuando datos provenientes del sistema de Kogan habrían sido usados por Cambridge Analytica para enviar mensajes políticos de la campaña de Ted Cruz. Luego, Mercer y Cambridge Analytica pasaron a apoyar a Trump una vez que este ganó la candidatura presidencial republicana, y los datos obtenidos de los usuarios de Facebook podrían haber sido usados también para dirigir propaganda electoral a segmentos específicos de votantes estadounidenses.

Christopher Wylie, ex empleado de Cambridge Analytica, dijo que la empresa utilizó indebidamente datos obtenidos de millones de usuarios Facebook para influir en votantes. (Archivo Yahoo)

La irregularidad

En primer lugar, se ha indicado que el hecho de que Kogan haya entregado la información obtenida de los usuarios de Facebook a Cambridge Analytica vulneró los lineamientos de la red social, y que Facebook no hubiese comunicado esa situación a sus usuarios podría ser violatorio de la ley.

Facebook se ha defendido, señala el Times, indicando que la información de sus usuarios no fue sustraída o robada por piratas informáticos por alguna fisura de seguridad en sus sistemas, sino que fue obtenida de modo fraudulento por Kogan. Y Cambridge Analytica ha aceptado haber adquirido la información de Kogan, pero lo responsabiliza a él de haber infringido las normas de Facebook.

Pese a ello, hay dudas al respecto, situación que se agudiza con recientes revelaciones provenientes de una investigación encubierta del canal británico de noticias Channel 4 News. En ella, el presidente de Cambridge Analytica, Alexandr Nix, y otros altos cargos de esa empresa, se reunieron con un reportero que dijo estar interesado en sus servicios para ayudar a candidatos en Sri Lanka.

Nix dijo que uno de los servicios de Cambridge Analytica podría ser enviar “algunas chicas” a la casa del candidato, por ejemplo hermosas jóvenes ucranianas. “Eso funciona muy bien”, comentó Nix al reportero encubierto, según relata el portal Buzzfeed.

Nix también dijo que otra opción era “ofrecer una gran cantidad de dinero al candidato para financiar su campaña a cambio de tierras” y que todo eso se grabaría en video y se publicaría en la web. Eso sugiere, de acuerdo a Buzzfeed, la oferta de un esquema de chantaje o soborno de candidatos.

En un comunicado, Cambridge Analytica afirmó que lo publicado por Channel 4 News es una distorsión, que el reportero hizo preguntas engañosas y que aunque ciertamente Nix comentó una “serie de escenarios hipotéticos absurdos” pero señaló que condenan la prácticas de chantaje o soborno como las mencionadas.

En todo caso, legisladores estadounidenses y británicos han señalado que debe investigarse más  ese manejo de datos de Facebook y Cambridge Analytica. Esta última empresa ya está bajo el escrutinio del Parlamento británico y de la Procuradora General de Massachusetts. La BBC reportó también que las autoridades británicas buscarán obtener una orden judicial para indagar en los servidores de Cambridge Analytica.

Y, según el Times, dado que Cambridge Analytica prestó servicios a la campaña de Trump y vía su afiliada británica a entidades en Rusia y Ucrania, el fiscal especial Robert Mueller, que investiga la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016, ya ha exigido que Cambridge Analytica entregue los mensajes de correo electrónico de sus empleados que trabajaron para la campaña de Trump.

El hecho de que individuos vinculados a Rusia, como ya se ha revelado, realizaron en redes sociales extensas labores de propaganda durante las pasadas elecciones añade una punzante posibilidad a este escándalo.

Alexander Nix, de Cambridge Analytica, en una imagen de video tomada con cámara oculta durante una reunión en la que se habría ofrecido a un reportero, que se hizo pasar por un asesor de elecciones en Sri Lanka, técnicas de chantaje contra candidatos. (Channel 4 News)

El efecto

Por lo pronto, además de colocar una nueva roca ardiente potencial en la investigación de Mueller sobre la injerencia rusa (que avanza con firmeza  en sus indagaciones en el entorno de Trump), el escándalo ha sido un fuerte golpe tanto para Kogan y Cambridge Analytica como para Facebook.

Kogan se ha defendido diciendo que en efecto al principio usó el test para recopilar datos de usuarios de Facebook con fines académicos, pero que luego actualizó la información para decir que los usuarios de ese test autorizaban la venta de sus datos, de acuerdo a CNN. Pero Facebook ha dicho que Kogan no informó de ese cambio y que debió habérselo comunicado directamente.

Un exempleado de Cambridge Analytica, Christopher Wylie, dijo a la televisora ABC que esa empresa, a partir de los datos de los usuarios de Facebook, explota “cualquier debilidad o vulnerabilidad” de las personas para manipular “la percepción de qué es real” y con ello crear una “arma de información”.

Cambridge Analytica, por su parte, dijo que cuando supo que Kogan obtuvo los datos que le entregó sin cumplir con las regulaciones de Facebook procedió a borrarlos, pero no es claro si los posibles productos generados a partir de la información original también fueron borrados ni qué es lo que se hizo con la información y sus evoluciones antes y después de ello. Lo cierto es que la campaña de Trump realizó, con el apoyo de Cambridge Analytica, una intensa y enfocada campaña de propaganda a votantes, en la que se habría utilizado tanto datos de esa firma como otros procedentes directamente del Comité Nacional Republicano, de acuerdo al Post.

La gran pregunta y que no tiene una solución simple es qué tanto contribuyó el uso de datos de Cambridge Analytica y la propaganda basada en ellos al triunfo electoral de Trump y aún más complejo es dilucidar la parte que en ello tuvieron los datos que Kogan obtuvo de Facebook. Y otra filosa incógnita es si las tácticas impropias mencionadas por Nix al reportero encubierto pudieron ser ofrecidas o en algún modo utilizadas por esa firma en el contexto de las elecciones estadounidenses.

Lograr el triunfo en una elección presidencial en Estados Unidos no depende de un solo factor y en realidad es una lucha ante una hidra de múltiples cabezas. Por ello, cuantificar el efecto específico del trabajo de Cambridge Analytica es complicado, como también lo es el de la propaganda lanzada por los agentes rusos durante la elección. Y hay quien afirma que, al menos en lo tocante a la citada firma, el propio Nix pensaba a uso días de la elección que Trump iba a perder (como lo pensaban la mayoría de los estadounidenses y los encuestadores).

Pero eso no significa que ciertos métodos para obtener información, ya no se diga las alegaciones de lo que Nix dijo al reportero británico encubierto, pueden ser entendidos al menos como prácticas impropias, contrarias a la ética y antidemocráticas. Y hay legisladores, y al parecer el fiscal Mueller, que quieren tirar del hilo de este escándalo por la sospecha de que en el otro extremo del cordel podría haber aún más gato encerrado.

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