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Biden construirá más muro fronterizo con México usando fondos de la era Trump

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Por Mica Rosenberg, Nandita Bose y Raul Cortes

WASHINGTON/CIUDAD DE MÉXICO, 5 oct (Reuters) -El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo el jueves que añadirá secciones a un muro fronterizo para frenar el récord de cruces de migrantes desde México, en un viraje que abraza una emblemática política del exmandatario Donald Trump.

Trump, el principal candidato del Partido Republicano para competir con el demócrata Biden en las elecciones presidenciales de 2024, hizo de la construcción de vallas fronterizas un principio central de su primera campaña a la Casa Blanca, con el cántico "Construyan ese muro" habitual en sus mítines.

Una de las primeras medidas de Biden tras asumir el cargo en enero de 2021 fue emitir una proclama en la que se comprometía a que "no se desvíe más dinero de los contribuyentes estadounidenses para construir un muro fronterizo", así como a revisar todos los recursos que ya se habían comprometido.

Trump se apresuró el jueves a cantar victoria y exigir una disculpa. "Como he afirmado a menudo, durante miles de años, solo hay dos cosas que han funcionado consistentemente, ¡ruedas y muros!", escribió en redes sociales. "¿Se disculpará Joe Biden conmigo y con Estados Unidos por tardar tanto en ponerse en marcha?".

El gobierno de Estados Unidos construirá más tramos del muro fronterizo y carreteras en un condado de Texas por el que ha pasado un gran número de migrantes procedentes de México, cuyo presidente, Andrés Manuel López Obrador, calificó la medida de "retroceso" y consideró que "no resuelve nada".

Washington explicó que la acción no se desviaba de la proclama de Biden porque el dinero que se asignó durante el mandato de Trump en 2019 tenía que gastarse ahora.

Al ser consultado por periodistas sobre si el muro fronterizo funciona, Biden dijo que "no", pero argumentó que la administración tenía que usar el dinero. "No puedo detener eso", afirmó.

Es probable que la inmigración sea un tema central de campaña en 2024, ya que la mayoría de los estadounidenses -el 54%- está de acuerdo con la afirmación de que el fenómeno está haciendo la vida "más difícil" a aquellos nacidos en ese país, según una encuesta de Reuters/Ipsos de septiembre.

Un 73% de los republicanos y un 37% de los demócratas encuestados estaban de acuerdo con esa afirmación.

Al principio de su mandato, Biden intentó que se aprobara en el Congreso un proyecto de ley de reforma integral de la inmigración, pero la oposición republicana frustró los avances.

En un aviso publicado en el Registro Federal el jueves, el Departamento de Seguridad Nacional detalló que necesitaba la exención de una serie de leyes, reglamentos y otros requisitos legales para construir barreras en el condado Starr, Texas.

"NECESIDAD INMEDIATA"

El condado se encuentra en el sector del Valle del Río Bravo, donde la Patrulla Fronteriza ha registrado encuentros con más de 245,000 personas que entran en Estados Unidos este año fiscal, dijo el Secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, en la publicación del Registro Federal.

"En la actualidad existe una necesidad aguda e inmediata de construir barreras físicas y carreteras en las inmediaciones de la frontera de Estados Unidos para evitar entradas ilegales", señaló, mientras ecologistas reaccionaban con descontento.

"El condado de Starr alberga algunos de los hábitats más espectaculares y biológicamente importantes que quedan en Texas", dijo en un comunicado Laiken Jordahl, del Centro para la Diversidad Biológica, que se ha opuesto al muro. "Y ahora las excavadoras se preparan para arrasarlo", añadió.

Un funcionario estadounidense dijo: "Estamos obligados a hacerlo por ley. La financiación expiraba a finales de 2023 y si no la utilizáramos, estaríamos incumpliendo la ley".

Los intentos de presionar al Congreso para que reasignara la financiación a otro lugar fracasaron, apuntó. Un comunicado de prensa de la Casa Blanca informó que la administración anterior construyó "52 millas de muro donde antes no existía ninguna barrera" a un coste de 46 millones de dólares por milla.

Washington dijo que ha tomado otras medidas, entre ellas aumentar las vías legales para los migrantes e invertir en tecnología de seguridad fronteriza.

El Gobierno de Biden ha tenido que hacer frente, desde el punto de vista operativo y político, a un número récord de cruces de migrantes en la frontera con México, que alcanzó su nivel más alto en septiembre, poniendo presión a ciudades estadounidenses de la franja limítrofe y más al norte.

Gobernadores republicanos de estados cercanos a la frontera, que dicen que Biden no está haciendo lo suficiente para frenar los cruces, han enviado en autobús a migrantes a ciudades controladas por demócratas, como Nueva York y Chicago, donde algunos líderes de ese último partido también critican ahora a Biden.

El alcalde neoyorquino, Eric Adams, inició el jueves un viaje a México, Colombia y Ecuador para decir a los potenciales migrantes que su ciudad no puede acogerlos después de que los sistemas locales de acogida se hayan visto desbordados.

Biden prometió inicialmente revertir muchas de las políticas de inmigración de Trump, pero mantuvo en vigor una orden de salud pública de la era COVID conocida como Título 42, que permitía a los agentes fronterizos expulsar a los migrantes a México sin darles la oportunidad de solicitar asilo.

Cuando el Título 42 expiró el 11 de mayo, el Gobierno lo sustituyó por una estricta norma que obliga a los migrantes a concertar una cita en una aplicación gubernamental para dispositivos móviles antes de acercarse a un puerto de entrada legal o enfrentarse a un camino más duro para solicitar asilo si cruzan la frontera ilegalmente.

El número de inmigrantes se desplomó inicialmente tras el anuncio de la nueva norma, pero en las últimas semanas se disparó otra vez, impulsado en parte por miles de inmigrantes que huyen de Venezuela y no pueden ser deportados fácilmente debido a las frías relaciones entre Washington y Caracas.

El aumento de inmigrantes ha tensado la situación en las ciudades estadounidenses en la frontera y más al norte. Los solicitantes de asilo pueden entrar en el país para presentar sus solicitudes ante los tribunales de inmigración, donde hay más de 2 millones de casos pendientes, según el Departamento de Justicia estadounidense, y a menudo tardan años en resolverse.

El alcalde de Nueva York, Eric Adams, inició el jueves un viaje a México, Colombia y Ecuador para decir a los posibles migrantes que su ciudad no puede alojarlos después de que los sistemas locales de acogida se hayan visto desbordados.

Alrededor de 11 millones de inmigrantes se encuentran en Estados Unidos sin documentación legal, según el Instituto de Política Migratoria, con sede en Washington. Muchos llevan años o décadas viviendo y trabajando en el país.

(Reporte de Mica Rosenberg en Nueva York y Nandita Bose en Washington; Reporte adicional de Doina Chiacu, Jason Lange y Jeff Mason en Washington, Raúl Cortés Fernández y Dave Graham en Ciudad de México, y Kristina Cooke en San Francisco; Editado en español por Javier Leira y Sofía Díaz)