En ebullición, Italia se ilusiona con un cambio de opinión de Draghi

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Draghi, durante su visita a Argelia
Draghi, durante su visita a Argelia - Créditos: @-

ROMA.- Tal como se esperaba, el primer ministro Mario Draghi, aún con plenos poderes después de que el presidente Sergio Mattarella le congelara la renuncia el jueves pasado, voló hoy a Argelia. Allí firmó acuerdos clave para que Italia reduzca su dependencia del gas ruso del 40 al 25%. Fiel a su estilo parco y más allá de la expectativa, Draghi no dijo ni una palabra sobre la dramática crisis política en curso, que podría verlo confirmar este miércoles su decisión de dar un paso al costado, algo que sumiría a Italia en el caos y ante elecciones anticipadas.

No obstante, los optimistas seguían apostando en el otro escenario: el de Draghi quedándose en el poder, sobre todo después del impresionante operativo clamor, nacional e internacional, por el que se le suplicó no abandonar el barco.

La inexplicable crisis de verano que puso en vilo a Italia, pero también a la Unión Europea, a la OTAN y a Washington por la autoridad que demostró Draghi en los temas internacionales y, especialmente, en el manejo de la guerra en Ucrania, posicionándose como aliado indiscutido de Kiev, comenzó el jueves pasado.

Draghi en Argelia
Draghi en Argelia - Créditos: @-

Todo se desencadenó después de que el Movimiento Cinco Estrellas (M5E) del expremier Giuseppe Conte decidiera no apoyar un paquete de medidas económicas que, de todos modos, fue aprobado en el Senado. Harto de los chantajes y como ya había advertido, Draghi presentó entonces su dimisión ante Mattarella. Entonces explicó que, sin el apoyo del M5E, ya no existía el gobierno de unidad nacional que preside desde febrero de 2021, cuando sucedió a Conte.

Mattarella, árbitro máximo de la crisis, congeló su dimisión no sólo por el viaje a Argelia previsto en la agenda –crucial en la coyuntura de crisis energética actual y que nadie sabe si fue el último acto de gobierno de Draghi–, sino para darles tiempo a los partidos y al propio Draghi para reflexionar sobre una solución al rompecabezas.

Si al principio parecía que era “inquebrantable” la voluntad de Draghi de tirar la toalla, con el correr de los días los llamados al premier para que se quede en Palazzo Chigi en este momento delicadísimo del país, parecían estar cambiado el panorama.

Recolección de firmes para que el premier siga en el cargo
Recolección de firmes para que el premier siga en el cargo - Créditos: @Andrew Medichini

Al operativo clamor, transversal, de más de 1000 alcaldes de todos los colores políticos, de las profesiones, médicos, enfermeros, camioneros, empresarios, sindicatos, que le suplicaron seguir al timón de Palazzo Chigi, se sumaron la recolección de firmas y manifestaciones espontáneas en diversas ciudades del país, con el mismo llamado. “Sólo con un líder como Draghi podremos ganar esta terrible guerra”, también dijo la vicepremier ucraniana, Iryna Vereshuk.

Más allá de la enorme presión, considerada por el entorno de Draghi como “muy importante”, sobre el terreno político no había habido progresos sustanciales. Conte, el gran culpable de la crisis, en efecto, en vez de bajar los tonos, seguía reclamando la respuesta de Draghi a los nuevo puntos de una carta que le presentó hace diez días con reclamos de tipo social, ante la cual, paradójicamente, había manifestado apertura.

Una manifestación para pedir que Draghi siga
Una manifestación para pedir que Draghi siga - Créditos: @Andrew Medichini

El hecho político novedoso era la fractura interna del M5E, con al menos una veintena de parlamentarios desmarcándose de la voluntad de ruptura de Conte. En este marco, algunos analistas destacaban que, amén de que Draghi cuenta con los números para superar la votación de confianza que tendrá lugar el miércoles en el Parlamento, el M5E dejó de ser el partido de mayoría relativa en el Parlamento. El 21 de junio pasado, en efecto, ya hubo una primera escisión del partido antisistema, con el canciller y exlíder del M5E, Luigi di Maio, que fundó otra agrupación que respalda a Draghi. Y en estos días se está dando una segunda escisión, esta vez de legisladores que no están de acuerdo con Conte, listos a darle su apoyo a Draghi en la votación de confianza a la que se someterá.

En este sentido, una señal importante fue que Davide Crippa, jefe de la bancada del M5E en Diputados, hizo saber que votará la confianza a Draghi.

Mientras los partidos seguían en ebullición, haciendo cálculos y de reunión en reunión en vista del “Juicio Final”, como también fue bautizado este miércoles, porque se sabrá si Draghi se queda, o no, el expremier Matteo Renzi se manifestó optimista en cuanto a una continuación de “Súper Mario”.

“Draghi es un estadista, Conte es un becario y, como dije públicamente, así como hice un llamado a la responsabilidad de todos, también llamo a la responsabilidad a Draghi, que sabe que Italia lo necesita”, dijo Renzi, líder del partido de centro, Italia Viva, en un encuentro con miembros de la Asociación de la Prensa Extranjera.

El expremier y senador, que hizo caer en 2021 el gobierno de Conte, a quien siempre consideró un “incompetente”, al igual que su partido populista, consideró que Draghi tiene que presentarse al Parlamento con una lista de prioridades a ejecutar antes de las elecciones de marzo o abril, cuando termina naturalmente la legislatura, sin negociar con los partidos que lo chantajean. “Creo que Draghi debe seguir adelante y soy optimista”, insistió Renzi, que contó que la petición que presentó su partido ya recolectó más de 90.000 firmas.

“Hay un reclamo general para que siga de empresas, sindicatos, profesionales, que no quieren elecciones anticipadas, no quieren crisis, sino estabilidad e ir a elecciones en forma ordenada”, explicó.

“Creo que Draghi debe jugar de Draghi, que así como salvó al euro en 2008, cuando los mercados le creyeron, ahora, aunque tuvo razón en presentar su renuncia después de no recibir la confianza del M5E, no puede dejar a Italia en medio del pantano”, agregó. Como todo el mundo sabe, Renzi recordó que, en el caso de que Draghi insista en irse, las consecuencias serán desastrosas, no sólo para el país: “Italia será más débil, Europa será más débil y su salida tendrá grandes repercusiones en Kiev y en Moscú”.

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