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El doble exilio de los nómadas saharauis ante la nueva lucha abierta contra Marruecos

Campamentos saharauis de Tinduf (Argelia), 19 may (EFE).- La beduina Albetul Brahim, como otros 30.000 saharauis nómadas, eligió quedarse junto a los pastos en la pequeña franja del Sáhara Occidental controlada por el Frente Polisario antes que refugiarse en los campamentos del árido desierto argelino, hasta que, con el fin del alto el fuego con Marruecos en 2020, un bombardeo contra sus pertenencias mató a un miembro de su familia.

Desde su nuevo emplazamiento a las afueras del campamento de refugiados de Smara -se siguen negando a asentarse dentro- Brahim relata a EFE que en el ataque perpetrado por un dron en enero de 2022 perdieron todo: sus cabras como alimento, las jaimas como techo y también los documentos españoles de los mayores de esta familia con una veintena de miembros, nacidos en el Sáhara Occidental colonizado por España y hoy controlado por Marruecos.

"Hemos venido sin nada. Las mujeres llevando a sus pequeños a las espaldas cuando escapamos; cinco días sin comida y poca agua hasta que llegamos aquí a los campamentos (en Argelia)", explica sobre la travesía a pie esta octogenaría nacida en la entonces colonia española de Saguía en el denominado para los saharauis Año de las Luces (1936).

Durante la primera guerra contra Marruecos (1975-1991), Brahim, como los 100.000 saharauis contabilizados a finales de 1976, se habían exiliado en las áreas cercanas a la frontera argelina, pero ante la peligrosidad de los ataques, el Polisario evacuó a la población a unos campamentos, hoy los más poblados, en la provincia argelina de Tinduf.

Sin embargo, esta familia se negó a desplazarse. "Somos beduinos, vamos detrás de nuestro ganado", sentencia Brahim.

LOS NÓMADAS DEL SÁHARA OCCIDENTAL

"Desde el primer exilio nunca hemos entrado en los campamentos, hemos estado siempre en los territorios liberados (al este del muro marroquí). Somos gente débil, a la que no conviene este clima", asume otro de los huidos, Arabi AbdulRahman, para renegar de esta hamada argelina, meseta desértica, de temperaturas extremas, sirocos y ausencia de vegetación.

Los árboles y pastos que crecen en el 20% del Sáhara Occidental -delimitada de la zona ocupada por un muro que serpentea desde el sur de Argelia en paralelo a la frontera con Mauritania- han permitido que decenas de miles de personas, esencialmente beduinas, asentaran allí su vida y la de sus ganados. La zona, tras el alto fuego con Marruecos en 1991, se mantuvo siempre administrada por el Frente.

El 13 de noviembre de 2020, una intervención del Ejército marroquí en Guerguerat, en el extremo sur del Sáhara Occidental frontera con Mauritania, llevó al Polisario a dar por terminada la tregua.

Retomó la lucha armada, según anunció al día siguiente, y desde entonces los ataques de drones marroquíes han provocado la muerte de un centenar de civiles que transitan por este área, asegura a EFE Gaici Nah, director operativo de la Oficina Saharaui de Coordinación de Asuntos de Minas (SMACO, por sus siglas en inglés).

"NUNCA LO IMAGINAMOS"

La mayoría de los ataques se producen en la zona norte junto a Mahbas y uno de ellos mató a la mano derecha de la saharaui invidente I. Maulud: "cuando nos estábamos mudando hubo un error mecánico en el coche y nos atacó el dron. Falleció mi marido; él, que se encargaba de todo en casa y no tengo hijos", se contiene.

"Nunca imaginamos que nos fueran a atacar", lamenta.

La inestabilidad de la zona ha forzado al menos a 5.000 personas a abandonar esa franja del Sáhara. Cuando Fatimetu Bushraia, de la ONG local "Sahrawi Mine Action Women Team", trabajaba en un proyecto de desminado de la zona, otro de los riesgos, tropezó con estas huidas que dejaban atrás su medio de subsistencia.

"Hemos decidido tomar a estas personas como algo prioritario porque han sido afectadas por los efectos de guerra. Son beduinos que siempre han vivido en territorio liberado y seguro que cuando termine el conflicto esta gente volverá", adelanta.

Mientras, y ante la intensificación de la lucha armada por la que vuelve a apostar el Polisario desde su Congreso del pasado mes de enero, les acomodan en jaimas, proveen con comida y electricidad y atienden con visitas.

La lucha armada vuelve a ser hoy la principal vía cuando el Polisario cumple medio siglo de existencia y, mañana 20 de mayo, 50 años desde su primera acción armada contra el colonialismo español, que, tras la retirada de España, mantiene hoy aún más convencido contra Marruecos por la independencia del otro 80% de Sáhara Occidental.

Laura Fernández Palomo

(c) Agencia EFE