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El Divino tendrá ofrenda para su santo. México posee un nuevo campeón y Cuba uno menos

Delante de su público natural y lo más cerca posible de Miami, Robeisy Ramírez tuvo una parada complicada y brutal que le costó su título de campeón mundial al caer por decisión mayoritaria ante Rafael “Divino’’ Espinoza en una de las mejores peleas de la temporada.

Mucho se había especulado de lo que podía hacer Espinoza con su mayor estatura y alcance, pero lo que más asombró del mexicano fue su capacidad para resistir castigo y sobreponerse a los problemas que le propuso el cubano en el Charles F. Dodge City Center de Pembroke Pines.

“Hicimos lo que siempre hacemos’’, comentó Ramírez.

“Seguimos lo que Ismael Salas nos dijo que hiciéramos. Marcamos el derribo e intentamos acabar el combate, pero no fue así. Pensé que el combate estaba ganado. Pero él tuvo su segundo aire. Yo intenté coger el mío. Pero tengo que reconocerlo. Vino a por mí. Consiguió el derribo. No pensé que fuera a determinar el resultado, pero así lo decidieron los jueces’’.

Un juez vio la pelea empatada 113-113, mientras que los otros dos se decantaron con boletas de 115-111 y 114-112 por Espinoza, quien estuvo a punto de perder por completo en el quinto asalto y soportó un fuerte castigo, pero supo continuar camino para llevarse la victoria y convertirse en nuevo campeón pluma de la Organización Mundial del Boxeo.

Ramírez comenzó bien el primer asalto, colocando buenas manos y utilizando ángulos para mantener fuera de paso al mexicano, quien también respondía con algunos ganchos al cuerpo y rectos que morían en la defensa del cienfueguero.

Para el segundo Espinoza aumentaba el nivel de fuego, apelando a los ganchos como su mejor herramienta, pero nuevamente la mayoría de sus disparos se estrellaban contra una muralla que establecía Ramírez con la guardia bien cerrada.

El tercero y el cuarto seguían un guion casi exacto, pero daba la impresión de que Espinoza había sacado mejor provecho de su trabajo incesante, mientras que Robeisy conectaba menos, haciendo muy cerrado este tramo de la pelea para los jueces.

Pero en el quinto llegaba un potente golpe que le sacaba el alma al Divino, quien a duras penas podía rebasar el conteo de 10 y que era salvado por la campana y un conteo en extremo generoso y lento del árbitro que le permitía seguir en acción.

“No pensé en nada aquí dentro’’, explicó Espinoza.

”Solo pensaba en ganar. Incluso pregunté en qué ronda estábamos. Y sabía que tenía que derribarlo para ganar. Puse todo mi corazón en ello. Siempre hago eso. Y gracias a Dios sucedió’’.

Robeisy no perdió el pulso y conectó muy buenos golpes en el sexto y séptimo asaltos que estremecieron a Espinoza, pero que todavía no le sacaban de paso por completo, lo que era un testamento a sus deseos de provocar al menos un milagro y lo que probaría un error tremendo del ahora ex campeón.

El Divino recobraba fuerza para inclinar la balanza a su favor en el octavo, noveno, décimo y 11no rounds dejándolo todo listo para el final, pero el final no fue nada agradable para Ramírez, quien se vio disminuido por completo ante un barraje ofensivo de Espinoza, quien salió con todo para propinarle un conteo de protección al cubano que paralizó al público que asistió a este evento.

Ese conteo probaría ser fatal para el cubano.

“Creo que tuve un pie roto desde el segundo asalto’’, agregó el mexicano. “Pero lo que me mantuvo de pie fue mi hija, mis padres, mi esposa y mi familia. Sabía que todo México me estaba observando. Y sabía que tenía que convertirme en campeón del mundo’’.

Y Espinoza, que le había prometido al Divino Rostro, el santo del pueblo de sus padres, que si ganaba le ofrecería en prenda el short de la pelea, ya tiene una prenda para cumplir y un cetro para celebrar.