1 / 8

La devaluación argentina le está dando ganancias a un sector que estaba siendo golpeado

Una pareja se toma una foto frente a la Casa Rosada en Buenos Aires, Argentina. REUTERS/Marcos Brindicci

La devaluación argentina le está dando ganancias a un sector que estaba siendo golpeado

Por Mario Cippitelli – Neuquén, Argentina – @Chipitelix

Lejos quedaron las vacaciones o las escapadas de los argentinos a países limítrofes para hacer compras. La fuerte devaluación de la moneda nacional que se viene registrando en las últimas semanas frente al dólar generó una brusca caída en la cantidad de viajes al exterior que hasta hace poco tiempo eran muy comunes en la mayoría de las provincias de la Argentina.

De un promedio de 20 pesos que se pagaba por cada dólar, en menos de 14 días esa cifra se disparó a casi 40 pesos por unidad y con esta ecuación el fenómeno turístico tuvo un brusco giro. Los argentinos, que hasta principios de este año, éramos los visitantes más comunes en la mayoría de los países limítrofes, pero ahora pasamos a jugar el rol de anfitriones. Ahora a los que les conviene venir a este país es a los extranjeros.

Según el diario El Mercurio, las compras con tarjetas bancarias extranjeras en Chile cayeron un 19,4% real durante el segundo trimestre de 2018 con respecto a igual período del año anterior. Así lo indica un informe del Departamento de Estudios de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (CNC), basándose en cifras de Transbank.

Es por este motivo, que la caída de compras en el primer semestre del año acumuló un 16,3% anual.

Si bien ya se registraba una disminución desde principios de año, con una devaluación más lenta y constate, la última y brusca depreciación de la moneda argentina agravó aún más esta tendencia.

De la misma manera, los uruguayos también están preocupados ante la posibilidad (muy cierta) que el tradicional turismo argentino se venga a pique, especialmente en la temporada de verano, la estación más convocante par  visitantes rioplatenses.

Según datos del ministerio de Turismo de Uruguay, en el segundo trimestre de este año ingresaron al país desde Argentina 104.570 personas menos que en el mismo período de 2017. Y la tendencia también parece acentuarse en el tiempo.

Es por este motivo, que las autoridades y el sector hotelero comenzaron a tomar algunas medidas para estimular la llegada de sus históricos visitantes. Así, acordaron promociones de “3 x 1” en hoteles para argentinos y rebajaron 22 puntos del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para turistas del exterior.

– Fenómeno inverso – 

Más allá de estos números, hay un efecto positivo que tendrá la devaluación del peso en la economía argentina, especialmente en el sector que vive del turismo.

La ciudad de Bariloche, ubicada en la provincia de Río Negro, ya recibió este invierno un 20 por ciento más de visitantes provenientes de Brasil con respecto al año pasado. Se estima que unos 25.000 turistas llegaron a este pintoresca ciudad para esquiar en el Cerro Catedral, a través de vuelos chárter provenientes de las ciudades de San Pablo y Río de Janeiro.

De la misma manera, está ocurriendo en algunas ciudades argentinas cercanas a Uruguay, país que por primera vez en la historia tiene su moneda más valorada que el peso de Argentina.

Habitantes de los departamentos vecinos de Paysandú, Salto y Fray Bentos cruzaron a Entre Ríos para cargar los tanques de nafta y llenar sus baúles con ropa y alimentos, según informó el diario Perfil.

Los datos de la Dirección de Migraciones indican que el ingreso de uruguayos a través de los pasos fronterizos de Colón, Gualeguaychú y Concordia aumentaron 30 por ciento en agosto, unas 10.000 personas que aprovecharon la devaluación para hacer compras en las provincias argentinas cercanas.

Así las cosas, el panorama turístico en Sudamérica cambió radicalmente a partir de estas turbulencias cambiarias. Habrá que ver si la temporada de verano se mantiene y cuántos son los turistas argentinos que tendrán la posibilidad de seguir disfrutando sus vacaciones más allá de las fronteras.