Cae Caro Quintero, el narco mexicano más buscado por EEUU

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Por Lizbeth Diaz y Diego Oré

CIUDAD DE MÉXICO, 15 jul (Reuters) -El narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero, requerido por la justicia de Estados Unidos por el asesinato de un agente de la DEA en la década de 1980, fue detenido el viernes en un operativo encabezado por la Marina, uno de los mayores golpes al narco desde la captura de Joaquín "El Chapo" Guzmán en 2016.

Caro, de 69 años, será internado en un penal de máxima seguridad en el centro del país y, posteriormente, un juez determinará la fecha de su primera audiencia, donde se podría conocer cuándo sería extraditado a Estados Unidos.

Miembro de la llamada "vieja escuela" y uno de los fundadores del Cártel de Guadalajara, el capo estaba prófugo desde enero de 2015 cuando un tribunal ordenó su recaptura y lo volvió a acusar del homicidio del agente estadounidense Enrique "Kiki" Camarena, año y medio después de haber sido liberado.

Caro fue ubicado por un perro y aprehendido por marinos armados alrededor del mediodía en el estado occidental Sinaloa, informó la Secretaría de Marina en un comunicado.

Al momento de su captura, "el narco de narcos" se encontraba entre matorrales en la población San Simón y vestía camisa azul, pantalón vaquero y una casaca marrón.

Luego de cumplir con la misión de respaldar a quienes ejecutaron el operativo, 14 marinos perdieron la vida cuando su helicóptero se desplomó en Sinaloa. No estaba claro si la nave, un Sikorsky UH-60 Black Hawk, fue derribada o sufrió una avería.

"CAPTURA SIMBÓLICA"

La justicia estadounidense reclama a Caro por más de una decena de delitos relacionados al tráfico de drogas y homicidio.

Por ello, el fiscal general de Estados Unidos, Merrick Garland, adelantó que Washington buscará la "extradición inmediata" del delincuente.

"No hay escondite para nadie que secuestre, torture y asesine a las fuerzas del orden estadounidenses", aseguró Garland citado en un comunicado del Departamento de Justicia.

"Estamos profundamente agradecidos a las autoridades mexicanas por la captura y arresto de Rafael Caro Quintero. El arresto de hoy (viernes) es la culminación del trabajo incansable de la DEA y sus socios mexicanos", agregó.

Pero la fiscalía mexicana aseguró que, antes de extraditarlo, Caro será internado en la cárcel de máxima seguridad "El Altiplano", en el Estado de México, contiguo a la capital. Una vez en prisión -la misma de donde en 2015 escapó "El Chapo" Guzmán- un juez fijará fecha para su audiencia.

Recientemente, la a Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) colocó al capo como uno de sus principales objetivos y hasta le puso precio: 20 millones de dólares por información que lleve a su captura.

La inusual cifra duplica la recompensa que la DEA ofrece por el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio "El Mencho" Oseguera, acusado de inundar ese país de drogas sintéticas como el mortal fentanilo.

"Estamos contentos porque es la más grande captura que se ha logrado en México en muchos años", opinó el exagente de la DEA, Mike Vigil.

"Sabemos que cuando fue liberado (en 2013), él regresó al narcotráfico, no en una gran escala, como en los viejos tiempos, pero sí estaba metido en eso porque es el único negocio que ha conocido", agregó Vigil.

La detención de Caro demuestra que, más allá de las recientes fricciones entre Ciudad de México y Washington en materia de seguridad, sigue habiendo una relación fluida a nivel operativo, opinó el analista de seguridad, Alejandro Hope.

"Una captura de esta naturaleza es impensable sin participación de la DEA. A nivel táctico operativo sigue habiendo una buen nivel de cooperación", sostuvo.

Sin embargo, agregó que el descabezamiento de los grupos del crimen organizado es un tema pendiente de la actual administración, bajo la cual las muertes violentas han tocado máximos históricos.

"(La captura de Caro) tiene mas peso simbólico que práctico", aseguró Hope.

"YA NO SOY NARCO"

En la década de 1980, Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca formaron el Cártel de Guadalajara, la primera organización criminal mexicana dedicada exclusivamente al narcotráfico. Por años, el grupo centralizó el envío de toneladas de opio, marihuana y cocaína a Estados Unidos en alianza con los poderosos cárteles colombianos.

A fines de 1984, el gobierno mexicano y la DEA lanzaron una ofensiva contra el narco. Una de las primeras acciones fue el asalto a "El búfalo", un rancho de Caro ubicado en Chihuahua. La operación dejó la mayor destrucción de marihuana hasta ese entonces en el país: 8,000 toneladas.

Dentro de la finca, de unas 1,000 hectáreas de extensión, trabajaban cerca de 10,000 jornaleros, algunos de ellos, agentes infiltrados de la DEA. En febrero de 1985, Félix Gallardo ordenó el secuestro de uno de ellos: "Kiki" Camarena, un mexicano nacionalizado estadounidense.

Camarena y el piloto mexicano Alfredo Zavala, también infiltrado en el cártel, fueron secuestrados en Guadalajara y, más tarde, torturados y asesinados. Su muerte causó una crisis diplomática entre México y Estados Unidos.

Caro huyó a Costa Rica, donde fue capturado en septiembre de 1985 junto con Sara Cosío, su pareja de entonces e hija de un político local. Horas después, el delincuente fue extraditado a México, donde fue sentenciado a fines de 1989 a 40 años de cárcel. Años después, el capo narco negó haber asesinado a Camarena en una entrevista con la revista mexicana Proceso.

Al momento de su arresto, Caro tenía 32 años de edad, decenas de casas, discotecas, agencias de automóviles y hoteles, según los medios de la época. Casi 30 años después de su encierro, en agosto de 2013, el hombre, nacido en Badiraguato -ciudad natal de "El Chapo" Guzmán- obtuvo su libertad por un error en su juicio.

A principios de 2015 nuevamente fue acusado del homicidio de Camarena por un tribunal federal y se emitió una nueva orden de aprehensión en su contra.

Desde entonces, se encontraba prófugo de la justicia y algunos analistas aseguraban que había vuelto al negocio de las drogas, a pesar de que le dijo a Proceso: "Ya no soy narco (...) quiero vivir en paz".

(Reporte de Lizbeth Díaz y Diego Oré; Reporte adicional de Jackie Botts; Escrito por Diego Oré)

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