¿Por qué se desplomó la ofensiva en los Marlins? Un análisis del desastre y sus protagonistas

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David Santiago/dsantiago@miamiherald.com

El mánager de los Marlins, Don Mattingly, comprende la situación en la que se encuentra su equipo en este momento en lo que respecta a la ofensiva.

“Va a ser una batalla”, expresó Mattingly.

Mejorar la ofensiva fue la principal prioridad de los Marlins esta temporada baja.

Firmaron a dos jardineros con poder en el cubano Jorge Soler y el venezolano Avisail García y adquirieron en un cambio a un versátil jugador de cuadro como Joey Wendle, quien es un bate decente que refuerza una alineación joven que acoge a jugadores que la organización esperaba que dieran el siguiente paso.

Funcionó durante los primeros tres meses antes de caer drásticamente en las últimas 10 semanas con una serie de problemas que llevaron al club de Miami a salir de la lucha por los playoffs, en otra temporada perdida y con el foco ahora en prepararse para 2023.

¿Entonces qué pasó?

Considere estos tres puntos.

Primero: Los Marlins se han quedado sin dos de sus principales bates. El segunda base Jazz Chisholm Jr. no ha jugado desde el 28 de junio con una lesión en la parte baja de la espalda.

Soler, que estaba en ritmo para una campaña de 30 jonrones, ha jugado en solo cinco partidos debido a dos lesiones separadas (inflamación de la pelvis y espasmos en la parte baja de la espalda) desde esa fecha, momento en el que los dos lideraron al equipo en cuadrangulares ( Chisholm con 14 y Soler con 13).

Los dos también fueron dos de los tres principales remolcadores de la novena (Chisholm con 45 y Soler en tercero con 34, una detrás del primera base Garrett Cooper).

La falta de ofensiva de los Marlins desde que esos dos peloteros se ausentaron ha sido asombrosa.

En los primeros 73 partidos de la campaña hasta el último encuentro que Chisholm y Soler jugaron juntos el 28 de junio, el club de Miami promediaba colectivamente .244 (14º en las Mayores), .706 de OPS (16°) y 80 jonrones (14°) con un average de 4.4 carreras por juego.

Esos no son grandes números ofensivos, sin duda, pero fueron suficientes para que los Marlins se mantuvieran competitivos cuando se combinaron con buenas actuaciones de sus pitchers.

¿Y en los 60 juegos desde entonces?

La ofensiva en su mayor parte ha sido inexistente. Fabricaron 152 carreras en esos 60 patidos, que promedian poco más de 2.5 carreras por juego.

Ningún equipo de las Mayores ha tenido un pobre desempeño como ese desde los Padres de San Diego de 1971.

¿Su promedio de bateo del equipo de .206?

Es el peor de Grandes Ligas, cuatro puntos detrás del equipo más cercano en este tramo (Angelinos de Los Angeles, .214).

¿Su OPS de equipo de .583?

También es el más malo de la liga, 43 puntos detrás del club más cercano en este periodo (los Tigres de Detroit, .616).

¿Sus 36 jonrones?

Lo adivinaste. Es el peor de la MLB, tres detrás del equipo más cercano (también los Tigres, 39).

¿Su récord en esos 60 partidos?

Es de 22-38. Los Marlins han sido blanqueados ocho veces en esos 60 juegos y han anotado más de tres carreras solo 13 veces.

Segundo: Los “chicos grandes” del equipo, como los llama Mattingly, no han producido y los jugadores de rol no se han mantenido saludables.

Este es el grupo que constituía el corazón de la alineación de Miami cuando todos estaban sanos: Soler, Cooper, García y el primera base Jesús Aguilar.

Sin Soler y Chisholm, era primordial que el trío de Cooper, Aguilar y García liderara la ofensiva.

¿Pero que pasó?

Así es como les ha ido en este tramo de 60 partidos:

▪ Cooper batea .120 (117-14) con un OPS de .472, siete dobles, un triple, dos jonrones, siete impulsadas y 43 ponches en 37 juegos (con dos cortas estancias en la lista de lesionados).

Cooper promedió .315 y fue escogido al Juego de las Estrellas por primera vez antes de este slump.

▪ Aguilar bateó apenas .213 (169-36) con seis dobles, seis cuadrangulares, 18 remolcadas y 42 ponches en 48 partidos antes de ser colocado en asignación el 26 de agosto.

▪ García, quien ha tenido problemas a la ofensiva durante toda la campaña, había sido el mejor del grupo.

Bateó .245 (94-23) con un OPS de .602, pero con solo tres extrabases (un doble y dos vuelacercas) y nueve impulsadas en 28 juegos antes de ir a la lista de lesionados el 3 de agosto con un distensión del tendón de la corva izquierda.

Estas ausencias ejercen presión sobre peloteros como Wendle, Jon Berti, Brian Anderson y Miguel Rojas que se suponía eran piezas complementarias en el ataque para producir más.

Estos últimos cuatro también han lidiado con lesiones en varios puntos esta temporada.

Wendle, Berti y Anderson se perdieron al menos un mes cada uno: Wendle (tendón de la corva), Berti (ingle), Anderson (espasmos en la espalda y esguince en el hombro) y Rojas (juega con una persistente lesión en la muñeca).

“Mantenerse saludable es algo importante”, comentó Mattingly.

“La profundidad siempre es una gran cosa porque la ves a lo largo del año, la vas a necesitar. Y si no la tienes los muchachos que vienen y completan no se mantienen al día con el resto. Entonces es difícil de sostener”.

Tercero:

El impulso final de la temporada es para evaluar que sigue para 2023.

Eso significa juego para una gran cantidad de prospectos, específicamente los jardineros JJ Bleday, Peyton Burdick y Jerar Encarnacion, el primera base Lewin Díaz y el jugador de cuadro Charles Leblanc, quienes están en la alineación todas las noches.

Miami ha presentado una alineación titular con al menos tres de esos cinco jóvenes en 29 de sus últimos 33 encuentros, una de con al menos cuatro de los cinco en 11 de los últimos 27 partidos y otra con los cinco dos veces (22 de agosto), contra los Atléticos de Oakland y el pasado sábado contra los Bravos de Atlanta.

Esas alineaciones son por diseño.

Mattingly afirmó las alineaciones se hacen a veces con hasta cinco días de anticipación porque la oficina principal quiere ver que se “puedan mezclar y combinar a quienes quieren seguir”.

Y si bien ha habido puntos brillantes en ciertos momentos, los resultados generales no siempre han estado ahí, comprensible a medida que estos prospectos se adaptan a una mayor competencia en Grandes Ligas.

Bleday batea .182 con un OPS de .667, cuatro jonrones, ocho dobles, un triple, siete impulsadas, 12 anotadas, 20 bases por bolas y 39 ponches en 142 apariciones en el plato.

Encarnación tiene 12 remolcadas, la mayor cantidad de las cinco a pesar de tener menos apariciones en el plato (49), con dos jonrones y tres dobles, pero promedia .213 en general con un OPS de .628 y 20 ponches.

Leblanc conecta para .286 con un OPS de .735, después de comenzar su carrera en las Mayores embasándose en sus primeros 13 juegos antes de que su producción comenzara a disminuir en sus siguientes 13 partidos.

Burdick bateando .171 con un OPS de .554 y 33 ponches en 92 apariciones en el plato.

Y Díaz tiene cinco jonrones, pero promedia solo .167 con un OPS de .476 en 106 apariciones en el plato.

“Tenemos muchachos jóvenes con los que nuestros entrenadores seguirán hablando, les darán una idea de dónde están y cómo podemos mejorar’’, señaló Mattingly.

“Básicamente tratarán de celebrar cualquier tipo de victoria pequeña que obtengan dentro lo que están haciendo y celebraremos su crecimiento’’.