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Verstappen repitió con récord; Pérez brilló, Sainz ganó y 'bombazo' de Alonso

Madrid, 29 dic (EFE).- El neerlandés Max Verstappen (Red Bull) revalidó título de campeón del mundo de Fórmula Uno, en una temporada que dominó de forma aplastante; y en la que su escudería firmó el 'doblete' al ganar asimismo el Mundial de constructores, poniendo fin a ocho años de dominio en ese campeonato de Mercedes.

A diferencia del año anterior, en el que el certamen no se decidió hasta la última vuelta de la última carrera, Verstappen 'arrasó' -con récord histórico de victorias (15) en un mismo curso- un Mundial que su compañero mexicano Sergio Pérez acabó tercero; en el que Carlos Sainz (Ferrari) logró su primer triunfo en la categoría reina y en el que el otro español, el doble campeón mundial Fernando Alonso, protagonizó uno de los 'bombazos' informativos al anunciar a principios de agosto que no renovaría con Alpine y que las próximas temporadas pilotará para Aston Martin.

Cuando Red Bull anunció, a principios de año, la renovación del nuevo ídolo deportivo de los Países Bajos hasta 2028 estaba claro que tenía un plan: repetir, o incluso intentar mejorar, su periplo glorioso, entre 2010 y 2013, en el que el alemán Sebastian Vettel -retirado al final de la temporada, que terminó el pasado 10 de diciembre en Abu Dabi- lideró la consecución de cuatro 'dobletes' seguidos.

El primer paso ya está dado. Porque, después de destronar en 2021 al siete veces campeón mundial inglés Lewis Hamilton (Mercedes), Verstappen, de 25 años, repitió triunfo final, con otro récord histórico, el de puntuación (454, frente a las 308 unidades del monegasco Charles Leclerc, de Ferrari, que fue segundo), en un Mundial que Red Bull culminó con el título de constructores gracias a una sobresaliente temporada de 'Checo', que elevó a cuatro su relación de victorias en la F1, al ganar en Mónaco y en Singapur, antes de ceder el subcampeonato, por sólo tres puntos, al compañero de Sainz.

El talentoso piloto madrileño festejó, el primer fin de semana de julio, en la legendaria Silverstone (Inglaterra), sede -en 1950- de la primera carrera de la historia de la F1, su primera victoria desde que corre en la categoría reina. Saliendo desde su primera 'pole': la primera de las tres que firmó en 2022.

El hijo del doble campeón mundial de rallys español (y triple ganador del Dakar) de idéntico nombre, que debutó a la vez que 'Mad Max' -en 2015, a bordo de un Toro Rosso (actual Alpha Tauri)- elevó, tras subir nueve veces al 'cajón', a quince su número de podios en la Fórmula Uno.

Pero Ferrari, segunda asimismo en el Mundial de constructores, esperaba más que los dos subcampeonatos; y Carlos, de 28 años -que el día de su victoria en el Gran Premio de Gran Bretaña inmortalizó el "stop inventing" ("dejen de inventar")-, también.

Consolidado entre los mejores de la categoría, hasta el punto de que parecía no alegrarse de algunos de sus podios, el quinto puesto en el campeonato -entre los dos ingleses de Mercedes: George Russell, que acabó cuarto; y Hamilton, sexto en la general- le supo a poco al madrileño.

Ferrari decidió, después del campeonato, prescindir de los servicios del ítalo-suizo Mattia Binotto; y a partir de la próxima temporada será el francés Frederic Vasseur el jefe de equipo de la escudería más laureada de la historia de la división de honor del automovilismo. Que lleva sin ganar el Mundial desde que lo hiciese por última vez el finlandés Kimi Raikkonen en 2007.

La 'Scuderia' empezó bien y Leclerc ganó dos de las tres primeras carreras. Pero el monegasco -que firmó nueve 'poles' este año- sólo añadió un triunfo más a su cuenta a lo largo de la temporada. Y Verstappen tomó las riendas del campeonato tras ganar en Montmeló (Barcelona), ayudado también por la labor de equipo y la disciplina de 'Checo', el Gran Premio de España.

La joven estrella neerlandesa dejó virtual y psicológicamente resuelto el Mundial antes de las vacaciones; al ganar, el último día de julio, saliendo décimo y tras permitirse un trompo en una pista en la que es extremadamente difícil adelantar, el Gran Premio de Hungría, en el Hungaroring. Donde firmó la que en ese momento era su octava victoria en las trece primeras carreras, tras otra jornada -en lo que a la estrategia se refiere- para el olvido de Ferrari.

Alonso protagonizó, sólo un día más tarde -nada más arrancar las vacaciones-, uno de los grandes 'bombazos' informativos del año. Apenas tres jornadas después de festejar en la pista de las afueras de Budapest -escenario de la primera de sus 32 victorias en la F1- su cuadragésimo primer cumpleaños; y directamente relacionado con el anuncio de la retirada a finales de año de Vettel, el genial piloto asturiano (campeón en 2005 y 2006, con Renault), que había afirmado que su renovación con Alpine se podía solucionar "en diez minutos", aceptó la oferta, mucho más interesante en lo que a la duración se refiere, de Aston Martin. Y el año que viene será compañero en ese equipo del canadiense Lance Stroll.

'Mad Max' retomó el certamen como lo dejó. En Spa, donde firmó la 'pole' Sainz, se anotó el Gran Premio de Bélgica saliendo desde la decimocuarta plaza de parrilla. Las dos semanas siguientes enloqueció de nuevo a su afición al ganar en Zandvoort y se anotó en Monza el Gran Premio de Italia. Y a partir de ese momento se centró en revalidar título al tiempo que batía plusmarcas históricas.

Su primera 'bola de Mundial' la tuvo en Marina Bay, en Singapur. Donde, después de ganar en las calles de Mónaco, 'Checo' se anotó la carrera nocturna y se convirtió en el segundo piloto -después de que lo hiciese en 2011 el citado Vettel- en imponerse en los dos circuitos urbanos más icónicos del Mundial.

Verstappen no esperó más y revalidó matemáticamente el título sólo una semana después: al ganar, el 9 de octubre y en Suzuka -el circuito propiedad de Honda, el motorista de su escudería-el Gran Premio de Japón.

No contento con su confirmación en la cima de la F1, demostró su condición de 'súper-depredador' al ganar también tres de las últimas cuatro carreras restantes: cediendo únicamente en Sao Paulo (Brasil), donde Russell festejó su primer triunfo en la F1.

'Checo', de 32 años, luchó hasta el último suspiro por el subcampeonato, pero el bravo piloto de Guadalajara (Jalisco) se conformó -tras sumar otros once- con elevar a 26 su relación de podios; y con el tercer puesto en la general: su mejor clasificación en un Mundial. Completando una sobresaliente actuación para Red Bull, que este año perdió a su fundador, el austriaco Dietrich Mateschitz, el genio que cambió por completo la concepción del deporte y sus derivadas en el ámbito del patrocinio.

Alonso, en su segundo año tras su retorno a la F1 -después de ganar para Toyota el Mundial de resistencia (WEC) y, entre otras pruebas míticas, (dos veces) las 24 Horas de Le Mans (Francia)-, tuvo una actuación más que notable que no se tradujo más allá del noveno puesto individual; pero que dejó a Alpine en el cuarto puesto de la clasificación por equipos. El año próximo cambiará el azul por el verde: el color de la Costa que baña su Asturias natal.

Adrián R. Huber

(c) Agencia EFE