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“Test para saber si tengo autismo”: alertan sobre los videos de TikTok para detectar trastornos mentales en un minuto

De los 1000 millones de usuarios que tiene TikTok en el mundo, 16,2 millones son argentinos
De los 1000 millones de usuarios que tiene TikTok en el mundo, 16,2 millones son argentinos

“Diez señales de que tenés ansiedad”, “Así suena la mente de una persona con depresión”, “Señales que indican que estás cayendo en depresión”, “Test para saber si tengo autismo”, son algunos de los títulos de videos en TikTok que son, la mayoría de las veces, difundidos por influencers o creadores de contenido sin título profesional. A través de ellos, enumeran una serie de síntomas a tener en cuenta para llegar a una conclusión médica y diagnosticar –en menos de un minuto– a cientos de usuarios, incluso menores de edad.

TikTok fue creada en 2016 y actualmente cuenta con más de 1000 millones de usuarios alrededor del mundo, de los cuales 16,2 millones son argentinos, según informó un estudio global de Amnistía Internacional que analizó el impacto que tiene el uso de la plataforma en la salud mental de los chicos y jóvenes.

Tengo ansiedad diagnosticada, por lo que muchas veces viendo este tipo de videos me siento identificada. Cuando no iba al psicólogo, me causaban curiosidad, pensaba que podía tenerlo. No sé si fue a causa de los TikToks que pedí ayuda, pero al tener en cuenta los síntomas me empecé a ‘hacer la cabeza’ y ahí fue que lo conté. Uno a veces suele perseguirse y llevar todo a un extremo”, contó Lucila Varela, de 18 años.

Rosario Arguello, de 17, afirmó que le parece “bueno” que una aplicación con el alcance que tiene TikTok pueda difundir este tipo de videos, ya que “permite que las personas sean más conscientes de lo que les sucede y sirva como alarma si es que resuenan con ello”. Dijo también haberse sentido identificada con los síntomas en aquellos momentos en que no se encontraba bien. Sin embargo, destacó que la viralización de este tipo de contenidos puede generar un mal uso de la información, ocasionando que la gente se autodiagnostique sin consultar previamente con un profesional.

“Llegué a pensar que tenía ansiedad. En el video se mostraban síntomas comunes como estar inquieto, sobrepensar, y minimizaba bastante el trastorno en sí. Seguí viendo el video y no la pasé bien. Se me cruzaron varios pensamientos que me los guardé para mí y no los compartí con nadie”, contó Ángeles Kupfershmidt, usuaria de 18 años.

Laura Mendel, psiquiatra especializada en niños y adolescentes, advirtió sobre esta clase de videos en TikTok: “No son hechos por profesionales idóneos en el tratamiento de la ansiedad, depresión o trastornos del espectro autista. Estos tests rápidos disparan más ansiedad. A una persona que tiene este tipo de trastorno, leer mucha información le puede generar más ansiedad e incluso empeorarla”.

También sostuvo que aumentaron las consultas a causa de esto y, como profesional de la salud, ya le pasó en reiteradas ocasiones que pacientes en una “mala semana” se realizan los tests de la plataforma y rápidamente se autodiagnostican depresión porque se identificaron con el síntoma de tener pensamientos negativos todo el tiempo, autismo porque reconocen que tienen poca empatía, o ansiedad porque no pueden permanecer quietos. “Lo mejor que le puede pasar a un paciente adolescente y su familia es que lleguen a la consulta con un psicólogo en primera instancia o con un psiquiatra en la segunda con una sana ingenuidad, con una pregunta que será respondida en ese momento de manera parcial. Hoy en día llegan niños y padres con un diagnóstico ya hecho”.

Así como hubo un incremento en las consultas, se generó “la enorme facilidad para pedir medicación y tomarla”, describió Mendel. Más allá de que los psiquiatras medican cuando lo creen necesario, esto requiere de “una evaluación costo-beneficio”, ya que la mayoría de los tratamientos farmacológicos para trastornos de ansiedad y de depresión suelen generar dependencia emocional en los jóvenes. “Hay una banalización y vulgarización del uso de la medicación, hay TikToks sobre el antes y el después de tomar una sertralina (un antidepresivo). Esto es peligrosísimo”, completó.

“El autodiagnóstico nos juega en contra porque los chicos demandan fármacos que a lo mejor no requieren y paradójicamente saben qué decir porque lo tienen en los tests de TikTok. Cuando charlo con psicólogos, les digo que nos tomemos el tiempo necesario y evaluemos la situación. El paciente por venir a una consulta psiquiátrica no saldrá con medicación sí o sí”, concluyó.

Diana Sahovaler de Litvinoff, psicoanalista infantojuvenil y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), afirmó que las propuestas de autodiagnóstico “siempre han existido” y que, a lo largo de la historia, se generó un deseo de “respuesta rápida para distintas inquietudes personales” como puede ser la depresión, los trastornos de celos o la inteligencia. “Lo que sucede ahora es que se pretende dar un carácter científico apelando a diagnósticos apresurados. Parecería que contestando una serie de preguntas o contemplando gráficos es posible dar un diagnóstico psicopatológico inmediatamente sin necesidad de recurrir a un profesional”, comentó Litvinoff. “La tarea de diagnosticar requiere de una formación profesional. No se trata solamente de responder a tests. Hay entrevistas personales y preguntas particulares para cada caso que son indispensables para la evaluación. Además, no existen diagnósticos puros, sino combinados, y cada caso es individual”, agregó.

En el autodiagnóstico, muchas veces los usuarios encuentran “una marca de identidad al decir ‘soy bipolar’ o ‘mi hijo es autista’. Parece más sencillo explicar o encerrar las cosas con una definición en lugar de encarar un cuestionamiento personal como por ejemplo, ‘¿qué pasa que repito siempre la misma actitud que me lleva al fracaso? ¿Qué sucede que me cuesta jugar y reírme con mi hijo?’”, comentó Litvinoff.

En el mismo sentido, Mendel aseguró que sus pacientes normalmente no están asustados de ser diagnosticados con un trastorno de ansiedad, sino que “les da una identidad”.

Alberto Álvarez, psicoanalista, psiquiatra infantojuvenil y miembro titular y director del Centro Racker de APA, alertó acerca del tiempo en pantalla en los adolescentes y cómo esto contribuye a la generación de trastornos como la depresión y fundamentalmente la ansiedad. “El cerebro de un adolescente está en pleno desarrollo y las redes sociales afectan a su desarrollo cerebral y psíquico generando daños psicológicos, en el autoestima y la identidad. Los adolescentes ven el mundo a través de las pantallas, desde muy pequeños aprenden que su autoestima depende del éxito de los videos que produzcan. No es un juego y hay una inteligencia artificial que regula los videos que aparecen y cuándo es conveniente que aparezcan. Hay una perversión del sistema”, comentó.

Refiriéndose a sus pacientes en esa franja etaria, afirmó que no suelen confesar que usan por tiempos prolongados la aplicación y que, muchas veces, los padres no lo detectan. Con respecto al autodiagnóstico, explicó: “Tiene efectos negativos porque se basa en generalidades, un mal enfoque, no es ético y es equivalente a una mala praxis. Además, muchos no son profesionales, ni siquiera psicólogos. Y, aunque lo fueran, está mal porque nosotros trabajamos sobre lo que está probado, vamos caso por caso”.

En referencia a posibles soluciones para la problemática, Litvinoff considera que la red social es “simplemente un nuevo medio de comunicación que tiene mucha difusión” y que “no puede señalarse como el responsable de los contenidos que circulan”.

Con respecto a si deben establecerse controles en la aplicación, afirmó que sí, tal como existen en otros medios en los que se incita al racismo o la violencia. Asimismo, enfatizó en la necesaria educación de los padres con sus hijos para que estén prevenidos y no acepten cualquier mensaje atractivo como cierto y que puedan desarrollar la “capacidad de discriminación”.

En sintonía, Mendel indicó: “Hay cada vez una mayor diferencia generacional entre padres e hijos en cuanto al uso y consumo de redes sociales. La posibilidad de estar al tanto de lo que consumen los hijos es cada vez más difícil. Por más que se incentive a los jóvenes a que no deben guiarse por las redes, la realidad es que lo van a hacer”.

A su vez, remarcó que el principal desafío es “lograr un puente de comunicación revalorizando la palabra de los profesionales, de los que se dedican a la prevención y la atención primaria en adolescentes, y los padres de estos”. También describió otro obstáculo, que son los adultos: “Muchas veces son ellos los que vienen con la misma situación de autodiagnóstico que los adolescentes”.

Álvarez hizo énfasis en la importancia de informar, alertar y educar, así como en que los padres de los adolescentes en edades tempranas estén al tanto de qué es lo que hacen sus hijos, sobre todo en una plataforma como TikTok que la escucharon nombrar, pero que por lo general no saben cómo funciona o de qué se trata.