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El servicio militar obligatorio en Ucrania se complica tras dos años de sangrientos combates

Militares de la Vigésima Cuarta Brigada Mecanizada de Ucrania en una posición del frente cerca de Niu-York, en la región de Donetsk, en el este de Ucrania, el 19 de enero de 2024. (Tyler Hicks/The New York Times)
Militares de la Vigésima Cuarta Brigada Mecanizada de Ucrania en una posición del frente cerca de Niu-York, en la región de Donetsk, en el este de Ucrania, el 19 de enero de 2024. (Tyler Hicks/The New York Times)

KIEV, Ucrania — Cuando los soldados y los tanques rusos invadieron Ucrania en febrero de 2022, decenas de miles de ucranianos se apresuraron a alistarse en las fuerzas armadas en una ola de fervor patriótico. La afluencia de combatientes que respondieron con obediencia a sus avisos de reclutamiento o se alistaron como voluntarios ayudó a repeler el asalto inicial de Rusia y frustrar los planes del Kremlin de decapitar al gobierno ucraniano.

Sin embargo, tras casi dos años de sangrientos combates y con Ucrania necesitada una vez más de más soldados para defenderse de una nueva ofensiva rusa, los líderes militares ya no pueden confiar únicamente en el entusiasmo. Cada vez son más los hombres que evitan el servicio militar, mientras crecen los llamados a favor de desmovilizar a los soldados agotados de primera línea.

El cambio de estado de ánimo ha sido muy evidente en los acalorados debates sobre un nuevo proyecto de ley de movilización que podría llevar a reclutar hasta 500.000 soldados. El proyecto de ley se presentó en el parlamento el mes pasado, pero fue retirado con rapidez para someterlo a revisión.

El proyecto de ley ha catalizado el descontento de la sociedad ucraniana sobre el proceso de reclutamiento de las fuerzas armadas, que ha sido denunciado por estar plagado de corrupción y ser cada vez más agresivo. Muchos legisladores han afirmado que algunas de sus disposiciones, como prohibirle comprar propiedades a quienes eludan el reclutamiento, podrían violar los derechos humanos.

El mayor escollo es la delicada cuestión de la movilización masiva. Los expertos consideran que las medidas que faciliten la conscripción allanarían el camino para un reclutamiento a gran escala, del tipo que varios funcionarios militares han dicho hace poco que es necesario para compensar las pérdidas en el campo de batalla y resistir otro año de intensos combates. Muchos en Ucrania temen que ese tipo de medidas puedan avivar las tensiones sociales.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no parece dispuesto a asumir la responsabilidad de instituir un gran servicio militar obligatorio, sino que pide a su gobierno y al Ejército que presenten más argumentos que respalden esta medida. “No he visto detalles suficientemente claros para decir que necesitamos movilizar a medio millón” de personas, declaró en una entrevista reciente con Channel 4, una cadena británica.

Nuevos reclutas de la Tercera Brigada de Asalto Separada del Ejército ucraniano participan en un entrenamiento en Kiev, Ucrania, el 22 de octubre de 2023. (Brendan Hoffman/The New York Times)
Nuevos reclutas de la Tercera Brigada de Asalto Separada del Ejército ucraniano participan en un entrenamiento en Kiev, Ucrania, el 22 de octubre de 2023. (Brendan Hoffman/The New York Times)

El Ejército ha sugerido que la movilización masiva es una cuestión que compete al gobierno civil, una respuesta que podría exacerbar las tensiones entre Zelenski y su máximo comandante, Valeri Zaluzhni. Zelenski reprendió a Zaluzhni en otoño, después de que este dijera que la guerra había llegado a un punto muerto.

“Es una papa caliente”, afirmó Petro Burkovsky, director de la Fundación de Iniciativas Democráticas, un laboratorio de ideas ucraniano.

“La dirección política decidió evitar la cuestión de la movilización” durante la mayor parte de la guerra, dijo Burkovsky. Pero con los soldados agotados después de dos años, ignorarlo no es sostenible, “y ahora mismo, alguien tiene que ser políticamente responsable”.

El reto de reunir suficientes soldados es solo uno de los muchos a los que se enfrenta Ucrania a medida que la ayuda militar y financiera extranjera se hace más difícil de conseguir, amenazando con debilitar la capacidad de Kiev para mantener el frente y sostener su economía.

La necesidad de reponer a las fuerzas armadas ucranianas es evidente desde hace meses. Aunque Kiev ha mantenido en secreto su recuento de bajas, este verano funcionarios estadounidenses dijeron que se trataba de casi 70.000 muertos y de 100.000 a 120.000 heridos.

Las bajas rusas, según funcionarios estadounidenses, fueron casi el doble, el resultado de enviar olas de soldados en asaltos sangrientos para capturar ciudades, sin tener en cuenta el costo humano. No obstante, Rusia tiene una población mucho mayor, y ha engrosado sus filas con decenas de miles de prisioneros.

En cambio, las labores de Ucrania para reconstruir a sus fuerzas se han retrasado.

Los soldados en el frente dicen que han notado un declive constante en la calidad de los reclutas. Muchos son mayores, tienen heridas de hace años y no están motivados para luchar. También hay más hombres que intentan evitar el reclutamiento, escapando del país o escondiéndose en casa. Según un soldado ucraniano apostado en el este, la deserción también se está convirtiendo en un problema.

Esto ha llevado a los reclutadores militares a adoptar tácticas más agresivas, obligando a los hombres a entrar en las oficinas de reclutamiento, deteniéndolos, a veces ilegalmente, y forzándolos a alistarse. Abogados y activistas se han manifestado, pero apenas hay señales de cambio. Muchos ucranianos han comparado a los reclutadores con “ladrones de personas”.

Zaluzhni aseguró en un ensayo en noviembre que había que revisar el proceso de reclutamiento “para aumentar nuestras reservas”. Pero él y otros funcionarios han ofrecido pocas alternativas a una movilización a gran escala.

Zelenski ha dicho que sus dirigentes del Ejército le han pedido que movilice entre 450.000 y 500.000 hombres. “Es un número significativo”, afirmó el mes pasado, añadiendo que había que elaborar un plan antes de poder decidir.

Los expertos afirman que ese es el principal objetivo del proyecto de ley de movilización, que no especifica cuántos militares deberían añadirse. Reduciría la edad de reclutamiento de 27 a 25 años, limitaría los aplazamientos por discapacidades leves y a los que eluden el reclutamiento les restringiría la capacidad para obtener un préstamo o comprar una propiedad. También otorga a las autoridades locales una mayor responsabilidad en el reclutamiento.

Pero muchos legisladores, incluidos los del partido de Zelenski, han expresado su preocupación por medidas como las que afectan a las personas con discapacidad y a las que eluden el servicio militar obligatorio. También dicen que depender de los gobiernos locales puede exacerbar los problemas. Los centros regionales de reclutamiento han estado plagados de corrupción, con funcionarios que aceptan sobornos para permitir que los hombres eludan ser reclutados.

“Todo ello hace que este proyecto de ley sea inaceptable en su configuración actual”, declaró Oleksiy Honcharenko, diputado del partido de la oposición Solidaridad Europea.

Tras varios días de debate este mes, los legisladores devolvieron el proyecto para su revisión.

“Entiendo claramente que la tarea de los militares es lograr el éxito en el frente”, declaró hace poco Ruslan Stefanchuk, presidente del Parlamento, a los medios de comunicación ucranianos. “Sin embargo, necesitamos trabajar juntos para regular procesos tan importantes y delicados como la movilización”.

Rustem Umerov, ministro de Defensa ucraniano, declaró que el gobierno ya estaba trabajando en las revisiones. Expresó su frustración por la decisión de los legisladores, diciendo que la movilización había sido “politizada y paralizada”.

Honcharenko señaló que era necesario un debate más amplio sobre la estrategia militar de Ucrania. Nadie había explicado con claridad por qué ahora era necesario reclutar hasta 500.000 personas, lo que había dejado a los civiles confundidos.

Burkovsky, analista político, afirmó que las autoridades ucranianas no habían sabido “planificar el ritmo de reclutamiento, de entrenamiento y de reposición de soldados” en el primer año de guerra, por lo que se precipitaron en el proceso de reclutamiento sin abordar las cuestiones subyacentes que preocupan a la sociedad civil ucraniana.

Por ejemplo, el proyecto de ley deja abierta la posibilidad de desmovilizar a los soldados tras tres años de servicio. Pero los familiares de los hombres que han luchado desde el comienzo de la guerra dicen que es demasiado tiempo y que hay que remplazarlos ya. En las últimas semanas, se han multiplicado las protestas en las ciudades ucranianas pidiendo la desmovilización inmediata, una rara muestra de crítica pública en tiempos de guerra.

Zelenski también ha destacado el costo de la movilización para la debilitada economía ucraniana.

El servicio militar obligatorio supone que menos contribuyentes cubran una mayor nómina de las fuerzas armadas. Zelenski dijo el mes pasado que movilizar a más de 450.000 personas costaría 500.000 millones de grivnas ucranianas, cerca de 13.000 millones de dólares, cuando la continuidad de la ayuda financiera occidental está en duda.

“¿De dónde sacaremos el dinero?”, preguntó Zelenski.

c.2024 The New York Times Company