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Scaloni, tras la derrota de la selección argentina ante Arabia Saudita en el Mundial 2022: “Algo habremos hecho mal”

Lionel Scaloni en el partido ante Arabia Saudita: Argentina cayó por 2-1 en el debut mundialista
Lionel Scaloni en el partido ante Arabia Saudita: Argentina cayó por 2-1 en el debut mundialista - Créditos: @Natacha Pisarenko

“Nos vamos a levantar”. Lionel Scaloni pronunció esa frase varias veces en la conferencia de prensa posterior a la sorpresiva derrota en el debut mundialista ante Arabia Saudita por 2-1 en el estadio Lusail. Lo repitió como un mantra, así como la obligación de “tener la cabeza arriba”. “Veníamos bien. Mejor no podíamos venir. Pero el fútbol, sobre todo el Mundial, tiene estas cosas. No te da tiempo ni siquiera a equivocarte. Hoy pasó así. No queda otra que levantarse”, insistió el entrenador argentino , que fue de un extremo de las emociones durante el partido, al ritmo de l seleccionado argentino.

En dos momentos puntuales, el partido cambió. Toca levantarse”, recalcó. Se refirió a los dos goles saudíes, que en definitiva fueron los dos únicos tiros al arco del combinado dirigido por el francés Hervé Renard. Más tarde, en una entrevista con la TVP, agregó: “Algo habremos hecho mal en esos 5 minutos. Hay que analizarlo. En caliente no sabría explicarlo al 100%. Lamentablemente se perdió cuando no se quiere, en un Mundial”.

Scaloni también se refirió en la conferencia de prensa a los cambios, y la posibilidad de que tanto Leandro Paredes como Cristian “Cuti” Romero sufrieran algún tipo de lesión: “No fueron por lo físico”, insistió el entrenador. Además, añadió: “Creo que los que entraron lo hicieron bien. Lógicamente, la dinámica del partido no era la del primer tiempo”.

Antes, el DT había vivido una metamorfosis anímica durante el debut del seleccionado ante Arabia Saudita. El entrenador estuvo en sintonía con el equipo: eufórico con el festejo del gol de penal anotado por Lionel Messi; preocupado con el empate de los saudíes al comienzo del segundo tiempo. Y enojado una vez que sus futbolistas estuvieron en desventaja. Sobre el final, incluso, le protestó al cuarto árbitro para que adicionaran otros seis minutos a los ocho que había añadido esloveno Slavko Vincic.

Lionel Scaloni les pide a sus futbolistas que usen la cabeza durante el encuentro ante Arabia Saudita en Lusail
Lionel Scaloni les pide a sus futbolistas que usen la cabeza durante el encuentro ante Arabia Saudita en Lusail - Créditos: @Anibal Greco

“¡Vamos, carajo! Vamos, vamos, vamos, vamos, vamos”. Puño apretado y festejo loco. Así empezó el partido Scaloni, el entrenador cauto. Ese líder de grupo medido, recatado, cerebral, le dio paso al hombre que se desahogaba luego del penal de Messi, que suponía el 1-0 cuando apenas se habían jugado 9 minutos del debut mundialista en Qatar 2022. Scaloni habrá pensado que aquél era el primero de varios goles ante el conjunto saudí, que por entonces se dedicaba a defender. De atacar, ni noticias. Scaloni, entonces, vivía el partido tranquilo, más allá de la celebración eufórica en el gol. Daba indicaciones y pedía serenidad a sus dirigidos. Nada hacía presagiar lo que ocurriría en el segundo tiempo.

La serenidad del banco de suplentes argentino se rompió con el empate de los árabes. Scaloni se llevó una mano a la cabeza y dejó la postura que había adoptado desde el comienzo del encuentro, parado o de rodillas en su corralito. Se sentó y musitó algo con Walter Samuel, uno de sus ayudantes. La sonrisa del festejo del primer tiempo (donde además hubo tres goles anulados por el offside semiautomático) ya lucía lejana.

Lionel Scaloni, pensativo, durante el partido entre la Argentina y Arabia Saudita
Lionel Scaloni, pensativo, durante el partido entre la Argentina y Arabia Saudita - Créditos: @Luca Bruno

“Jugá, jugá”, le pidió a Julián Álvarez, quien ingresó en medio de una decisión atípica: tres cambios al mismo tiempo. Ingresaron Lisandro Martínez, Enzo Fernández y el propio Álvarez. No es común que el DT toque tanto, y que modifique todo junto. La estructura del equipo, que llevaba 35 partidos invicto, nunca había crujido así hasta ahora. El contexto (un debut mundialista) agravaba la situación: derrota parcial ante el rival más débil del grupo. El entrenador, entonces, entendió que había que hacer cirugía mayor: sacó a dos de sus hombres fetiche, como Leandro Paredes y Cristian “Cuti” Romero. Ninguno de los dos redondeó un buen partido.

El panorama se agravó conforme pasaban los minutos. Scaloni dejó de lado la emoción y se transformó. La sonrisa de satisfacción mutó en una mueca de reflexión. El partido lo obligaba a pensar. Hubo un rictus, un gesto de bronca. Minutos después: “Marcos...Marcos”. El llamado para Acuña, que hacía movimientos precompetitivos. Quitó de la cancha a Nicolás Tagliafico y puso al ex jugador de Ferro y Racing, para tener más desborde por la banda izquierda. Tampoco funcionó.

Argentina no le acertaba al arco y la preocupación de Scaloni aumentaba. Sin embargo, trató de que sus futbolistas no se desesperaran. Se llevó un dedo a la sien y dio una indicación para que quienes estaban dentro de la cancha pensaran; para que no se dejaran llevar ni por el resultado ni por la ansiedad. No hubo más cambios, sino la indicación de atacar. De jugar. De buscar el empate.

Otamendi, Lautaro Martínez y Julián Álvarez: gestos elocuentes tras la derrota
Otamendi, Lautaro Martínez y Julián Álvarez: gestos elocuentes tras la derrota - Créditos: @Aníbal Greco

Al partido no le quedaba nada y el entrenador argentino ya había dejado de lado la tranquilidad. Yasir Al Shahrani, defensor central saudí, quedó desplomado en el suelo por un choque con su arquero, Mohammed Alowais, y su atención médica demoró varios minutos. El propio Alowais se tomaba la cabeza por el golpe con su compañero, temiendo algo peor. Tras el pulgar en alto del futbolista lesionado, Scaloni reclamó seis minutos adicionales a los ocho que había agregado el árbitro Vincic. El DT hasta hizo el gesto con las manos.

Al final, ni los 14 minutos extra (ocho más seis) alcanzaron para que la Argentina consiguiera el ansiado empate. Ni los cambios, ni las indicaciones, ni la iniciativa, ni la posesión de pelota. Nada alcanzó. Scaloni sabe que tiene mucho trabajo por delante. Y se quedó sin margen de error demasiado pronto.