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San Vicente y las Granadinas, el país más pequeño en presidir la Celac

Kingstown, 28 feb (EFE).- San Vicente y las Granadinas es hasta la fecha el país más pequeño en ejercer la 'presidencia pro tempore' de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y, de cara a la cumbre de este viernes, quiere demostrar su capacidad de desempeñar un papel clave en la diplomacia regional.

Al ser elegido por los 33 países que integran la Celac al término de la cumbre de enero de 2023 en Buenos Aires, el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, aseguró que "el tamaño no importa".

Ubicado en las Antillas Menores, en el Caribe oriental, el archipiélago de San Vicente y las Granadinas está habitado por 111.000 personas en un territorio de apenas 400 kilómetros cuadrados y fue colonia británica hasta su independencia en 1979.

Gonsalves, en el cargo desde 2001, destacó que su país tiene el "liderazgo necesario" y la "capacidad organizativa" para asumir ese reto, recordando que en el pasado ocupó la presidencia del Consejo Social y Económico de las Naciones Unidas y fue miembro no permanente del Consejo de Seguridad en el periodo 2020-2021.

El espaldarazo de su "mediación" entre Venezuela y Guyana

La organización en diciembre pasado de una reunión entre los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Guyana, Irfaan Ali, para rebajar las tensiones por su disputa sobre la región del Esequibo, allanó el camino para la cumbre de la Celac del 1 de marzo.

Gonsalves explicó que los preparativos para esa reunión entre Maduro y Ali, que finalizó con una declaración en la que ambos países se comprometían a no recurrir a amenazas, sirvió "como ensayo general" para el encuentro de la Celac.

Como miembro de la Comunidad del Caribe (Caricom), al igual que Guyana, y gracias a sus buenas relaciones con países como Venezuela, Cuba y Nicaragua, San Vicente y las Granadinas se ha presentado como un mediador capaz de facilitar el diálogo para resolver controversias regionales.

Esta monarquía parlamentaria, que tiene como jefe de Estado al rey Carlos III, ha abogado por su neutralidad como fortaleza para ayudar a tratar asuntos sensibles, recibiendo por ejemplo buenas palabras y agradecimientos tanto de Venezuela como de Guyana por su gestión en la crisis del Esequibo.

La visión caribeña

San Vicente y las Granadinas es, además, el primer país de la Comunidad del Caribe (Caricom) en ocupar la presidencia 'pro tempore' de la Celac, lo que Gonsalves aseguró que le "llena de orgullo".

La sede de la cumbre influye en cierto modo en los temas de la agenda, en la que van a tener más peso que en otras ocasiones los asuntos que más preocupan al Caribe.

La secretaria permanente del Ministerio de Relaciones Exteriores de San Vicente, Sandy Peters-Phillips, dijo recientemente que la Celac crea "un espacio de diálogo entre socios iguales pero diferenciados con el objetivo de profundizar la integración política, económica, social y cultural" de los países de América Latina y el Caribe.

Señaló que "los desafíos globales sin precedentes exigen que la Celac se posicione para ser la voz regional y abogar a nivel internacional en temas como el cambio climático, la erradicación del hambre y el desarrollo sostenible".

San Vicente y las Granadinas, al igual que otros países de Caricom, mantiene buenas relaciones con Venezuela ya que se benefició del programa PetroCaribe, lanzado en 2005 por Caracas para suministrar petróleo a los países caribeños a precios flexibles y con facilidades de pago.

La mayoría de estos países también tienen lazos estrechos con Cuba porque han recibido la ayuda de ese país con médicos y enfermeros.

Tanto Gonsalves como otros líderes de Caricom instan con frecuencia a Estados Unidos a poner fin a sus sanciones a Venezuela y al embargo a Cuba, un llamado que también reiteran durante sus cumbres anuales.

Los desafíos logísticos

Las escasas conexiones aéreas del país llevaron a plantear la opción de organizar la VIII cumbre de la Celac en otra nación, pero finalmente San Vicente y las Granadinas decidió ser el anfitrión del evento.

Los vuelos a San Vicente y las Granadinas, con enlace directo con muy pocos países, se llenaron según se acercaba la fecha de la cumbre, y la mayoría de los hoteles tampoco tenían habitaciones disponibles.

La propia cumbre se celebra en el Sandals Hotel, en Buccament, que se encuentra todavía finalizando su construcción y que no está previsto que abra al público hasta este mes de marzo.

Ante la envergadura del evento, las autoridades han cerrado las escuelas el jueves y el viernes, y han prohibido el uso de drones en un gran espacio alrededor del complejo hotelero Sandals.

Del resultado de la cumbre y su buena o mala organización dependerá que San Vicente y las Granadinas se posicione o no como un país capaz de albergar eventos internacionales relevantes.

Marina Villén

(c) Agencia EFE