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Sin el sacrificio de mis abuelos cubanos no sería el jugador que soy. Estoy orgulloso de representar a Estados Unidos

Nolan Arenado no dice mucho y le deja entrever todo. Al estelar tercera base de la selección de Estados Unidos no se le escapó la importancia histórica del choque contra Cuba en la fase semifinal del Clásico Mundial de Béisbol con La Pequeña Habana de fondo, ni más ni menos.

Considerado ya uno de los mejores infielders de todos los tiempos, Arenado no pudo evitar una reflexión sobre este momento y de lo que significa en lo personal, pues sus abuelos y su padre son nacidos en la mayor de las Antillas y mantienen vivas las tradiciones con las cuales crecieron.

“Esta mañana tuvimos una larga conversación sobre el tema’’, expresó Arenado.

“Para ser honesto son muchas emociones. Tuvimos una larga conversación. Estoy ilusionado de jugar contra Cuba. Sé que si no fuera por los sacrificios de mis abuelos para llegar aquí para mis padres. No sé si sería el jugador que soy hoy. Son muchos sentimientos. Respeto a los jugadores, pero tenemos un trabajo que hacer’’.

El abuelo de Arenado fue en su día preso político del dictador cubano Fidel Castro como tantos compatriotas que combatieron en su momento la llegada del sistema comunista, pero que terminaron en prisiones y eventualmente el exilio en los Estados Unidos.

Su padre Fernando, a la edad de seis años, pudo escapar de Cuba a España con algunos familiares y luego llegar a Estados Unidos a principios de la década de 1960, pero siempre supo inculcar en Arenado el respeto por sus raíces y el deseo de absorber toda la información posible sobre el país isleño.

En la pasada edición del Clásico celebrada en el 2017, Arenado estuvo presente con la escuadra de las barras y las estrellas a pedido de su padre y terminó levantando el trofeo de campeón en un choque todavía recordado contra Puerto Rico en San Diego.

Cuando lo volvieron a llamar para vestir el uniforme nacional, el antesalista de los Cardenales de San Luis no lo pensó dos veces y al entregar esta nota Estados Unidos enfrentaba a Cuba en un choque donde la línea divisoria entre lo deportivo y lo político se desdibujaba constantemente, algo que tampoco se le escapa a Arenado.

Quiero que Cuba derrote a Estados Unidos y luego enfrentarla en la final y...pasarle la cuenta

Para nadie es un secreto que durante décadas Cuba y Estados Unidos, especialmente por el gobierno comunista, se vieron en el plano deportivo como si fuera una extensión de la Guerra Fría, aunque en los últimos tiempos ya ese diferendo no se vive con la intensidad absurda de otros tiempos.

Este nuevo enfrentamiento, sin embargo, adquiere una relevancia extrema en torno a una selección antillana que despierta pasiones encontradas a ambos lados del espectro del exilio cubano y que por primera vez ha incluido a peloteros que militan en las Grandes Ligas.

“He escuchado de todo un poco sobre el tema de los peloteros de Grandes Ligas’’, agregó Arenado.

“Le he preguntado a la gente sobre el tema. Le he preguntado a jugadores cubanos, expeloteros cubanos acerca de su opinión. Voy a mantener la mía en privado. Creo que todos estamos orgullosos de representar a nuestro país. Así como yo estoy orgulloso de representar a los Estados Unidos. Entiendo por qué lo hacen. Allá tienen más problemas, pero no creo que me corresponda a mí hablar de eso’’.