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Sabroso dolor para la Hija de Fuerza Guerrera

CIUDAD DE MÉXICO, enero 19 (EL UNIVERSAL).- Subir a un ring de lucha libre no es un reto para cualquiera. La Hija de Fuerza Guerrera aprendió esa lección de primera mano, en casa, viendo a su padre romperse el alma para ser reconocido.

Así que elegir a la lucha libre como parte de su vida fue una decisión casi natural para la enmascarada, quien lejos del ring, también ha mostrado que le sobra valor. Sobre el enlonado se ha acostumbrado al dolor de los azotones y, desde hace un tiempo, agregó a su catálogo de vivencias la aventura de tatuarse la piel.

Su rival en esa batalla es el tatuador Polo Espécimen, a quien suele retar en su casa, el estudio "Skina Ruda", su lugar preferido para sufrir. Un ala en el brazo izquierdo fue una de las piezas más recientes que Polo trabajó sobre su cuerpo. Ya tenía una en el otro brazo y agregó unas pulseras en cada mano, con los nombres de sus hijos. "Creo mucho en los ángeles, entonces, quiero que siempre estén conmigo y me cuiden", comparte la aventada esteta.

Unas flores a un costado de su abdomen también figuran entre sus deseos plasmados en la piel, "además de las iniciales de mis papás". Hasta ahora solo eso, pero no descarta volver a echarse un mano a mano con Polo en 'Skina Ruda'. "Cada vez que lo hago me concentro en que no hay dolor, pero esta vez sí dolió mucho, fue un ardorcito sabrosón".