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Ronaldo Martínez, el goleador enfocado que hace soñar al Platense de Martín Palermo

Ronaldo Martínez juega a ser fotógrafo de Platense
Ronaldo Martínez juega a ser fotógrafo de Platense

Ronaldo Iván Martínez parece haber tenido escrito su destino desde el instante en que llegó a este mundo, el 25 de abril de 1996, en la localidad de Eusebio Ayala, al este de Asunción, Paraguay. Su primer nombre fue elegido en homenaje de Ronaldo Nazario, el Fenómeno brasileño. El segundo, en honor al goleador chileno Iván Zamorano. Difícil imaginarlo en un rol alejado de patear una pelota e inflar redes rivales.

Si bien usa el dorsal 77, a los 27 años es el 9 de Platense. El 9 que eligió Martín Palermo, nada menos. Porque si alguien sabe de ese puesto es justamente él, máximo goleador histórico de Boca y protagonista de una vida de película. Que sumó un capítulo más llevando al equipo de Saavedra a la final de la Copa de la Liga. Sí, como se lee: Palermo será al menos subcampeón de un torneo argentino al frente del humilde Platense. Épico.

Fue el Titán quien a comienzos de este año levantó el teléfono y lo llamó, con el objetivo de incorporarlo. Después de reaccionar a la emoción que le generó el llamado de Palermo, Martínez no dudó ni un instante en aceptar. El 7 de enero, como si su ingreso al fútbol argentino fuese un regalo de Reyes, posó para la foto en donde se lo ve firmando su contrato con el Calamar.

Ronaldo Martínez y su firma como futbolista de Platense
Ronaldo Martínez y su firma como futbolista de Platense

Criado en una familia muy humilde, a los 12 años tomó una decisión difícil, pero necesaria: se alejó de sus padres y se fue a vivir a la casa de su abuela. ¿El objetivo? Estar más cerca del club y cada día acercarse más a la concreción del sueño mayúsculo: ser futbolista profesional.

“Desde ese momento me resultó más fácil estar con ellos. De ahí me iba a entrenar en Ypané (una localidad ubicada a 27 kilómetros de Asunción) que me quedaba a una hora de viaje. Tomaba dos colectivos de ida y dos de vuelta para ir a entrenar. Ahí empecé en Cerro, hice todas las inferiores desde la Sub 14. Fui pasando de categoría hasta llegar a la Primera”, resumió su camino en una entrevista realizada en sus comienzos.

En su Instagram existe un posteo en donde pondera: “¿Quién dijo que no es un sacrificio levantarse a entrenar, sudar todos los días para ganarse un puesto? ¿Quién dijo que ser futbolista no es un trabajo duro? ¿Quién dijo que ser futbolista es simplemente correr tras un balón y anotar goles? No, no es así. El fútbol es una carrera sacrificada y difícil de ocupar. Que además implica humildad, pasión y garra”.

Su camino a la primera división fue con esfuerzo. Con los goles en su ADN, Ronaldo edificó su carrera en las inferiores de Cerro Porteño, en donde debutó en Primera. “Esta es para vos. Hoy vas a estar en el banco”, le dijo una tarde de 2015 el Abuelo, el utilero del equipo. Le temblaron las piernas y su corazón latió más fuerte que nunca. Entró y marcó un gol. Todo fue de película.

Pero un camino de rosas siempre tiene espinas. Como el golpe anímico que le significó perder terreno en el club azulgrana y tener que emigrar y buscar nuevos rumbos. Primero en Deportivo Capiatá (12 partidos y 5 goles) y más tarde en Central Norte, de Salta, en donde se erigió como una pieza muy importante en el ascenso del equipo del Regional al Federal.

Una vez finalizado su vínculo contractual con Cerro Porteño se unió a The Strongest, de Bolivia, y en 2022 volvió a su país para jugar en el Resistencia Sport Club, con el que logró la permanencia y aportó 13 goles en 40 partidos. Aquello lo tomó como un logro personal. Él mismo les había pedido a las personas que le manejan la carrera que quería demostrarse que podía jugar con frecuencia en un equipo de Paraguay. Y lo logró.

Ante el llamado de Palermo, no dudó. Aún consciente de que el objetivo principal de Platense era mantener la categoría. Sin embargo, se dio varios gustos. Por ejemplo, marcarle un gol a River en el Monumental. Fue un lindo cabezazo bombeado tras un córner, con el que aprovechó la salida en falso de Armani y la pudo colocar junto al segundo palo para establecer el 1 a 1 parcial a los 12 minutos (Borja había abierto el marcador a los 2 y Nacho Fernández sentenció el 2 a 1 para el Millonario a los 10 del complemento).

La joyita del año fue el gol que le marcó de chilena a Sarmiento, en un partido que ganó el Calamar 1 a 0 en Saavedra, y que sirvió para que el equipo se meta en los playoffs de la Copa de la Liga. Su último tanto en la Primera de la Argentina lo anotó este sábado y fue para abrir el marcador en la semifinal ante Godoy Cruz. Fue tras una recuperación de Lozano cerca del córner, el pase a Ocampo y el centro rasante para el ingreso furibundo del 9 en el área chica. A lo Ronaldo. A lo Zamorano. A lo Palermo.

Lo mejor llegó después. En la celebración tomó prestada una cámara de fotos y gatilló frente a tres compañeros. A diferencia de su rol en el área, donde un instante antes se había mostrado muy enfocado, la postal salió completamente fuera de foco.

Su compañero Gastón Suso se deshizo en elogios tras la agónica victoria por penales. “¿Sabés qué es lo más importante? Lo buena gente que es. Se bancó todo el año solo acá, la familia está en Paraguay. Eso es lo que tiene valor; llegar con fuerza después de un año de haber laburado, ese es el premio ahora”. Martínez agradeció esas palabras y agregó: “Estoy muy contento de lograr esto en mi carrera. Nos lo merecíamos por el grupo y por lo buena gente que hay en el plantel”.

Ronaldo sabe que lo que se está viviendo en Saavedra es algo único. La mejor actuación histórica de Platense es un subcampeonato en el torneo de 1916, época de amateurismo. Y en el profesionalismo metió tres terceros puestos en 1949, 1967 y 1980). El sábado, en Santiago del Estero y en la que será su primera final de un torneo profesional de Argentina en 118 años de existencia, buscará su primera estrella frente a Rosario Central. Ronaldo Iván ya se visualiza marcando el gol del campeonato, para honrar a los que sus padres homenajearon cuando lo bautizaron.