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La nueva regla de tackle tiene aceptación no sólo por la seguridad: le encuentran un beneficio en el juego

Éste de Marcos Kremer a Jordie Barrett en el Mundial Francia 2023 ya era un tackle penalizable antes de la prueba con que World Rugby y UAR evaluarán un límite más bajo de las zancadillas.
Éste de Marcos Kremer a Jordie Barrett en el Mundial Francia 2023 ya era un tackle penalizable antes de la prueba con que World Rugby y UAR evaluarán un límite más bajo de las zancadillas. - Créditos: @MIGUEL MEDINA

Todo cambio profundo trae aparejadas resistencias. Cuando lo que está en juego es la salud de los jugadores, no obstante, no hay mucho espacio como para la controversia. La prueba de bajar la altura del tackle permitido en el rugby que la Argentina introducirá este año para las divisiones juveniles tuvo un aceptación entre los entrenadores consultados para LA NACION, que se ubicaron en línea con la postura de Rassie Erasmus, el entrenador de Sudáfrica, que brindó un apoyo contundente a esta modificación. Las objeciones son pocas y adyacentes. Incluso los preparadores fueron más allá, al advertir que conllevaría una mayor dinamización del juego.

La semana pasada, la Unión Argentina de Rugby (UAR) informó que se plegaba a la propuesta de World Rugby de limitar la altura del tackle permitido en las divisiones juveniles, que antes era en los hombros, a la altura de la base del esternón. La medida, según informó Cristian Sánchez Ruiz, coordinador Nacional de Referees de la UAR, está a prueba por un período limitado, luego del cual podrá extenderse a un área de aplicación mayor (todo el rugby amateur y hasta el profesional) o bien quedar sin efecto.

Gráfico que indica en cuáles partes del cuerpo se puede tacklear y en cuáles no; el modelo es Matías Moroni, autor de una zancadilla salvadora para los Pumas contra Gales en el Mundial de Francia.
Gráfico que indica en cuáles partes del cuerpo se puede tacklear y en cuáles no; el modelo es Matías Moroni, autor de una zancadilla salvadora para los Pumas contra Gales en el Mundial de Francia.

“Siempre la propuesta surge de World Rugby y antes de hacer concreto el cambio de una regla, se lleva adelante un proceso de evaluación y se ejecuta el cambio como una prueba experimental en una primera instancia”, explicó Sánchez Ruiz. “La variación de la altura del tackle, que se instrumentará en los torneos juveniles locales, es una prueba experimental que luego será evaluada y aprobada o no por World Rugby”.

Este ensayo ya entró en vigencia en Reino Unido, en julio último, cuando se inició la temporada 2023/24. Cuando originalmente se quiso incorporarlo, a principios de 2023, se dispuso que el tackle permitido fuera a la altura de la cintura, lo que provocó una furiosa oposición de todo el mundo del rugby. La unión inglesa (RFU) dio marcha atrás e inició un proceso de consultas que finalmente acabó con la nueva reglamentación, que en el hemisferio Norte incluye a casi todo el rugby amateur y no sólo a juveniles (de la tercera categoría hacia abajo). Además, se castiga al portador de la pelota que pone su cabeza por debajo de la línea de la cintura a la hora de embestir al oponente.

El inolvidable tackle de Moroni frente a Gales en Francia 2023

“World Rugby se basa en la investigación que viene realizando su Departamento de Seguridad y Servicios del Jugador, dirigida por Mark Harrington junto al profesor Ross Tucker, del Instituto de Ciencia del Deporte”, detalló Sánchez Ruiz. “Se están analizando 120 partidos de rugby juvenil de nuestro país, con este detalle: 40 encuentros de la temporada 2022, 40 cotejos de los torneos de 2023 y 40 del 2024. Lo mismo sucede con cada una de las otras naciones de las diez que conforman el Tier 1. Todos están involucrados en esta iniciativa”.

Quien más fuertemente apoyó esta iniciativa es Rassie Erasmus, responsable del bicampeonato mundial de los Springboks, en Japón 2019 como head coach y en Francia 2023 como director deportivo. “En algún punto las reglas referidas a la altura del tackle van a cambiar en todo el mundo, así que tenemos que ser parte de la solución. Esto no va a ocurrir de un día a otro, sino que lleva tiempo acostumbrarse”, dijo Erasmus. “Como custodios del juego, tenemos la responsabilidad de seguir la evidencia científica para asegurarnos de que los jugadores estén bien protegidos en un deporte físico, de colisión y contacto, como lo es el rugby. Eso implica que si bien uno aprecia la naturaleza gladiadora del juego, ella no debería incrementar desproporcionadamente el riesgo para los jugadores. El cambio de reglas intenta conservar la esencia física del juego y reducir simultáneamente el riesgo de conmociones; lesiones de cabeza, cuello y espina dorsal catastróficas, y enfermedades cerebrales crónicas”.

No sólo conmociones cerebrales puede causar un tackle mal aplicado; puede propiciar también otras lesiones de cabeza, cuello y espina dorsal catastróficas, y enfermedades cerebrales crónicas.
No sólo conmociones cerebrales puede causar un tackle mal aplicado; puede propiciar también otras lesiones de cabeza, cuello y espina dorsal catastróficas, y enfermedades cerebrales crónicas.

También en la Argentina la recepción fue positiva. “Todo cambio referido a mejorar la seguridad del jugador siempre es bueno. Creo que es una buena idea y está bueno implementarlo”, afirmó Juan Capdepont, coordinador de juveniles de CUBA. “El rugby es un deporte de contacto y con todos los cambios que están haciendo me da miedo que se pierda un poco su esencia, pero esta regla me parece bien pensada y necesaria. La gran mayoría de las conmociones se da en situación de tackle y choque de cabeza con cabeza; por eso, reducir la altura del tackle me parece una buena idea y no creo que hacerlo a una altura razonable altere la esencia del deporte”.

Sebastián Caamaño, coordinador de juveniles de Hindú, coincidió: “El rugby siempre está tratando de cambiar y mejorar el espectáculo, sobre todo en materia de seguridad. No creo que esto influya en la esencia del juego. Cuando éramos chicos nos enseñaban que el tackle era a los tobillos. Cuanto más abajo, mejor”,

Esto, sucedido en el SIC vs. Alumni que fue la final del Top 12 de URBA en 2023, no es un tackle alto, sino un manotazo a la cara; los peligros físicos adoptan diferentes formas en el ríspido juego del rugby.
Esto, sucedido en el SIC vs. Alumni que fue la final del Top 12 de URBA en 2023, no es un tackle alto, sino un manotazo a la cara; los peligros físicos adoptan diferentes formas en el ríspido juego del rugby. - Créditos: @LA NACION/Santiago Filipuzzi

En la misma línea se expresó Hernán Ballatore, integrante de la subcomisión de rugby juvenil de Alumni y entrenador de scrum del plantel superior. “Todo cambio que priorice la seguridad del jugador es bienvenido, además de esencial. El juego ha cambiado, y también la preparación física, por lo que es clave que el reglamento también se adapte”, afirmó. “El rugby es formativo y hay que buscar la seguridad del jugador por sobre todo. Llevará un tiempo de adaptación para todos: jugadores, entrenadores, referís. Lo primero que debemos hacer es conocer exactamente todos los detalles de la regla y adaptar los entrenamientos”.

Los tres coinciden, además, en que por la forma en que se enseña a tacklear en la Argentina en las divisiones menores el cambio de reglas no requerirá una modificación muy radical. “La adaptación no me parece difícil. La técnica de tackle se trabaja desde chicos y en general se trabaja tacklear agachado, postura de las cabezas, uso de piernas”, apuntó Capdepont. “La pretemporada es el momento ideal para avenirse a la nueva regla. Bajar información clara a los jugadores y acomodar los entrenamientos a este cambio”, agregó Ballatore.

Rassie Erasmus, hombre fuerte de Sudáfrica, está de acuerdo con la limitación en la altura de los tackles, a pesar de que la cultura de rugby de su país contrasta con la nueva política de WR al respecto.
Rassie Erasmus, hombre fuerte de Sudáfrica, está de acuerdo con la limitación en la altura de los tackles, a pesar de que la cultura de rugby de su país contrasta con la nueva política de WR al respecto. - Créditos: @CLEMENT MAHOUDEAU

En Sudáfrica la cultura del tackle es diferente y la zancadilla a la altura del pecho es mucho más habitual, por lo que la resistencia fue mayor. Pero Erasmus defiende la medida: “Tacklear abajo puede ser practicado, no es una excusa. Hay que perfeccionar la técnica. Las bolsas de tackle son sólo herramientas y no pueden determinar el entrenamiento del tackle. Hay que trabajar más con cuerpos en movimiento en un espacio controlado, en el que los jugadores puedan ajustar la altura del tackle en una situación dinámica que emule las de un partido”.

El mayor reto aparece en el momento de arbitrar, sobre todo porque la base del esternón no es una línea divisoria tan clara como la que separa el pecho del cuello. “Va a ser un desafío para los referís, porque en juveniles están los de menor experiencia y que no tienen TMO ni linesmen. Y tienen tantas cosas para ver que controlar si el portador se agachó va a ser difícil”, apuntó Capdepont.

Un tackle correcto y una grosería antirreglamentaria; el australiano Tom Wright recibirá una tarjeta amarilla por este tackle altísimo contra el inglés Jamie George en un test match de 2021.
Un tackle correcto y una grosería antirreglamentaria; el australiano Tom Wright recibirá una tarjeta amarilla por este tackle altísimo contra el inglés Jamie George en un test match de 2021. - Créditos: @Craig Mercer/MB Media

Además, el comunicado enviado por la UAR no especifica qué sanción acarreará un tackle por arriba de la base del esternón que no haga contacto con la cabeza del portador, pero Sánchez Ruiz lo aclaró: “La infracción corresponde a una acción de juego sucio”. Eso que equivale a expulsión si no hay factores mitigantes. “Si el portador de la pelota agacha la cabeza antes del contacto y la coloca por debajo de la cintura, se sancionará con solamente un penal”, añadió.

“El tema es que por nuestra forma de ser, tenemos que ayudar a los referís, hablar mucho con los jugadores y salir de la polémica”, advirtió a su vez Caamaño. “Es muy fina la división entre tackle alto y tackle lícito, y si nos dejamos llevar por la sangre, se nos puede complicar”.

Faf De Klerk llega tarde pero tacklea a una altura correcta a Aaron Smith la final Sudáfrica vs. Nueva Zelanda, de la última Copa del Mundo.
Faf De Klerk llega tarde pero tacklea a una altura correcta a Aaron Smith la final Sudáfrica vs. Nueva Zelanda, de la última Copa del Mundo. - Créditos: @Themba Hadebe

Para Erasmus, el cambio también traería acarreadas mejoras en el juego, ya que no recibir tackles altos permite al portador liberar las manos para ejecutar un pase en el contacto, lo que otorga continuidad. “Las nueves leyes van a alterar algunas partes del juego, propiciando más offloads, más corridas, más juego abierto, pero no atentarán contra la naturaleza física y confrontativa que define al rugby”, argumentó el sudafricano.

El próximo paso, si la medida cumplen el objetivo de reducir lesiones, es llevar los cambios a todo el rugby. “Eso va a depender de las conclusiones que saque World Rugby sobre estas pruebas”, enunció Sánchez Ruiz.

En el SIC vs. Universitario que definió el último Nacional de Clubes, una zancadilla ideal en cuanto a seguridad, bien baja, como se enseña en las divisiones infantiles del rugby argentino.
En el SIC vs. Universitario que definió el último Nacional de Clubes, una zancadilla ideal en cuanto a seguridad, bien baja, como se enseña en las divisiones infantiles del rugby argentino. - Créditos: @Lucas Mangi

“Me parece que sí debería extenderse a todo el rugby amateur. Si efectivamente contribuye a reducir el porcentaje de conmociones, ¿por qué no extenderlo, si no modifica la esencia del juego? Sigue siendo el mismo deporte de contacto”, opinó Capdepont. Caamaño fue aun más allá: “Me parece que la prueba tendría que haber empezado con los más profesionales, los más preparados, para ver cómo funcionaba y de ahí bajarla a los juveniles. Alguien que se entrena todos los días tiene más posibilidades de readaptar una destreza que un amateur que lo hace dos veces por semana”.

El rugby sigue mutando. Algunos cambios, como la sacralización del TMO y el extremo celo en los choques fortuitos de cabeza con cabeza, parecen alterar su esencia. En principio, bajar la altura del tackle va por otro camino. Recién una vez que se plasme en el terreno de juego se podrá tener una conclusión más certera.