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La raza, la discriminación y Haití dominaron debates en Brasil durante visita de funcionario de Biden

Estados Unidos sigue explorando vías para ayudar a Haití a hacer frente a los retos críticos de seguridad, según lo que el principal enviado del Departamento de Estado para el hemisferio occidental declaró al Miami Herald.

“La obligación de la comunidad internacional con el pueblo haitiano es tal que tenemos que seguir actuando en materia de seguridad y parte de esa cooperación va a requerir una presencia internacional”, dijo Brian Nichols, secretario de Estado adjunto para la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental (WHA). “Habrá que discutir la forma exacta que adoptará, así como si será una fuerza multinacional o algún otro elemento, como una operación tradicional de mantenimiento de la paz”.

Nichols está en Brasil, en donde el miércoles puso la primera piedra de una nueva embajada estadounidense de $315 millones en Brasilia. Entre una conversación relacionada con derechos humanos y un esfuerzo conjunto para luchar contra la discriminación racial y étnica en el país sudamericano, planteó el tema de la ayuda a Haití, devastado por la violencia.

Es el tercer alto cargo de Biden que plantea el tema de Haití en conversaciones con los brasileños en pocas semanas.

“La realidad es que vamos a tener que ayudar a Haití a proporcionarle a su pueblo la seguridad que necesita, mientras hacemos cosas como invertir en la economía, en cuestiones humanitarias, en el desarrollo de instituciones gubernamentales y en garantizar que el pueblo haitiano tenga una opción real de futuro”, dijo Nichols. “Ese es el tipo de conversaciones que mantenemos con Brasil y con muchos otros aliados con los que trabajamos estrechamente en relación con Haití, como Canadá, Francia y la Unión Europea”.

En octubre, el primer ministro haitiano Ariel Henry y el secretario general de la ONU solicitaron el despliegue de una fuerza internacional para ayudar a la Policía Nacional haitiana a combatir a las pandillas, pero siete meses después de la petición, respaldada por Estados Unidos, ningún país ha dado un paso al frente.

Estados Unidos, que no quiere liderar una intervención de este tipo y esperaba evitar el envío de otra misión de mantenimiento de la paz de la ONU a Haití, esperaba que Canadá lo hiciera, pero, después que el primer ministro canadiense Justin Trudeau dejó claro en marzo que era poco probable que su país liderara una fuerza multinacional en Haití, el presidente Biden dijo que Estados Unidos iba a estudiar si la comunidad internacional podía desempeñar un papel más importante a través de la ONU.

Algunos observadores ahora se preguntan si Brasil podría ser quien lidere el esfuerzo. Durante el anterior mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el país dirigió la última Misión de Estabilización de la ONU en Haití, conocida como MINUSTAH por sus siglas en francés, y sus militares tienen experiencia trabajando en los barrios marginales del país para erradicar las pandillas. El país ya proporciona ayuda humanitaria y cierta capacitación policial.

“Brasil tiene la experiencia de 13 años dirigiendo el componente militar de MINUSTAH y siendo uno de los principales donantes de ayuda humanitaria a Haití”, dijo Nichols, “y hemos mantenido conversaciones con ellos sobre qué podemos hacer juntos para apoyar la reconciliación política haitiana, avanzar hacia las elecciones y trabajar en el Concejo de Seguridad para enviar una fuerza multinacional a Haití”.

Hasta ahora, Lula da Silva no ha indicado si está dispuesto a desplegar fuerzas militares brasileñas en Haití. Durante la Cumbre del G7 celebrada esta semana en Hiroshima, Japón, planteó la cuestión de Haití, diciéndole a la comunidad internacional que debe tomar medidas inmediatas para enfrentar el sufrimiento del pueblo haitiano.

Nichols dijo que la situación de seguridad en Haití, en donde más de 1,400 personas han muerto en conflictos relacionados con pandillas desde principios de este año y se han disparado los asesinatos por parte de la población contra presuntos miembros de pandillas, sigue siendo “crítica”.

“Hemos hablado con ellos sobre cómo ven otros elementos de seguridad y qué más se puede hacer”, dijo Nichols, cuya visita coincidió con la de la general Laura J. Richardson, quien dirige el Comando Sur de Estados Unidos, con sede en Doral. “Brasil también es un destino importante para los haitianos que desean emigrar de Haití, así que tratamos muchos temas”.

A principios de este mes, la subsecretaria de Estado Wendy Sherman se reunió en Washington con la secretaria general del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, Maria Laura da Rocha, y ambas conversaron sobre la situación en Haití, así como en Venezuela, dijo el portavoz del Departamento de Estado. Matthew Miller.

La conversación ocurrió después de la visita de Linda Thomas-Greenfield, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, a Brasilia. Aunque su viaje se centró en la promoción de la democracia y la cooperación multilateral, Thomas-Greenfield también planteó la cuestión de la cooperación con Haití.

“Nuestros dos países están frustrados por la situación en el terreno en Haití”, dijo Thomas-Greenfield en una conferencia de prensa. “Hablamos de algunas opciones sobre cómo podríamos avanzar para abordar esas cuestiones, en particular en el Consejo de Seguridad, y nos comprometimos a trabajar juntos para buscar soluciones que aborden la cuestión de forma más directa”.

Nichols también continuó esas conversaciones durante su visita.

“Diría que la parte clave de las conversaciones que he mantenido es asegurar que estamos impulsando la obtención de recursos para las instituciones haitianas, y que el Consejo de Seguridad trabaje y sigue impulsando la búsqueda de un apoyo de seguridad más amplio para Haití”, dijo.

Nichols dijo que un área en la que sus homólogos brasileños expresaron interés en cooperar con Estados Unidos es en el proceso electoral en Haití, una vez que se haya aprobado un calendario y se haya constituido un Consejo Electoral Provisional.