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Queman 34 Judas monumentales en Edomex

TULTEPEC, Méx., abril 1 (EL UNIVERSAL).- Más sabe el diablo por viejo fue el primero de 34 Judas que quemaron en la "capital de la pirotecnia" en su edición número 16 del concurso de Judas y Alebrijes, en el que artesanos cartoneros y pirotécnicos conjugaron sus creaciones en esta festividad.

Cañones, bombas y silbatos de pólvora retumbaron en esta tierra de pirotécnicos con la quema de las figuras monumentales registradas en este concurso, en el que también hubo quienes llegaron con creaciones de último momento.

En Tultepec se premia la creatividad de los artesanos cartoneros y pirotécnicos que crearon Judas tradicionales, Judas cómico-políticos y alebrijes, con hasta 10 mil y 8 mil pesos en cada categoría, informó Claudia Velázquez Gómez, directora de Desarrollo de la Pirotecnia.

La Plaza Hidalgo fue el escenario de la quema que inició cerca de las 17:00 horas del Domingo Santo y reunió a cientos de familias en el día que marca el fin de la Semana Santa y el periodo vacacional.

Lucifer, El regreso de Lucifer, de casi cuatro metros, Jimbo y hasta un Cangre móvil, de la familia del Toro Rey, fueron algunas de las creaciones.

El concurso cumplió 16 años este 31 de marzo en la capital de la pirotecnia, donde destacó la creatividad de jóvenes de menos de 20 años e, incluso, menjores de edad que soñaron y trabajaron a lo largo de días y semanas, para quemar en dos o tres minutos sus obras.

La mayoría invirtió un promedio de 3 mil a 5 mil pesos en sus Judas, que llegaron a medir más de cuatro metros de alto, "por lo que el premio sólo sirve para recuperar la inversión, pero nos queda la satisfacción del disfrute, de que la gente admira nuestras creaciones, en un arte efímero ", reconoció Emanuel, de 17 años, a quien conocen como Sireno, con su obra Ejecutor.

El regreso de Lucifer de Felipe; Finado y Moribunda de Iván Michel Contreras Luquin, de 23 años, y El diablito interior de Carlos Ayala fueron parte de los Judas que en Tultepec cimbraron la tierra.

El regreso de Lucifer fue una verdadera cadena de bombas que cimbraron Tultepec, en un retumbar que hizo vibrar la capital de la pirotecnia, un espectáculo no apto para cardiacos o visitantes sensibles.

El estruendo provocado por la quema se escuchó en varios kilómetros a la redonda, en un espectáculo que generó nubes de humo que se extendió en la zona.

Bomberos y paramédicos en ambulancia permanecieron en este concurso de Judas y Alebrijes explosivos, que al cierre de esta edición mantenía un saldo blanco, toda vez que las figuras se quemaron en lo alto de una grúa de alumbrado público, en un espacio delimitado por vallas metálicas.

A diferencia de la quema de Toros Pirotécnicos del 8 de marzo, que dejó como saldo cerca de 300 personas lesionadas, en un juego de desafío al peligro e incluso a la muerte.