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"Periodismo, dañado por la inseguridad": Patricia Mayorga

CIUDAD DE MÉXICO, enero 29 (EL UNIVERSAL).- Originaria de Chihuahua, Patricia Mayorga dice sin pensarlo mucho que en estos momentos al quehacer periodístico le duelen los bajos salarios y la inseguridad, por la que han sido asesinados varios reporteros de distintos puntos del país, casos en los que, en su gran mayoría, ha privado la impunidad.

Mayorga colabora en la revista Proceso, coordina la alianza de medios de la Red de Periodistas de a Pie y en Chihuahua trabaja en el portal de noticias Raichali (que en lengua rarámuri significa palabra), el cual fue creado para especializarse en la tarahumara y otras regiones apartadas de Chihuahua, porque, argumenta, en esos lugares se incrementaron los desplazamientos forzados, las desapariciones y homicidios.

Es comunicadora desde hace más de 20 años y asegura que cada periodista tiene la misión de defender la libertad de expresión y sus propios derechos, principalmente por los asesinatos y agresiones de las que ha sido objeto el gremio en los últimos años.

"En este contexto de México todos y todas nos hemos visto en la necesidad de emprender más acciones para defender esa libertad para retratar las realidades que vive México", dice a EL UNIVERSAL Patricia Mayorga, quien en 2017 ganó el Premio Internacional a la Libertad de Prensa del Comité para la Protección de Periodistas.

Mayorga califica los asesinatos registrados en el país en los últimos años como "preocupantes" y "brutales", y dice que la vida de todo periodista vale como cualquier otra.

"Pero el derecho a la información, o sea lo que se está dejando de decir por el asesinato de un compañero es preocupante y sobre todo el nivel de impunidad", refiere.

La periodista de 51 años de edad cuenta que hizo mancuerna para trabajar con Miroslava Breach, quien fungió como corresponsal de La Jornada y directora editorial de El Norte de Ciudad Juárez y fue asesinada el 23 de marzo de 2017.

"Con ella me tocó en los últimos años de su vida compartir información en un contexto en el que los medios estaban muy silenciados por la publicidad oficial.

"En 2016 decidimos evidenciar la narcopolítica y decidimos compartirnos información para publicarla en nuestros respectivos medios. En mi caso, me advirtieron que no publicara nada sobre el cártel que operaba en La Chiripa, sobre el desplazamiento forzado y al año la matan a ella", relata.

Destaca que a raíz del asesinato de Miroslava, organizaciones sociales e incluso el gobierno estatal, que encabezaba Javier Corral en ese tiempo, le recomendaron dejar su natal Chihuahua.

"Evidentemente, estaba en riesgo porque yo seguía cubriendo la Tarahumara, el desplazamiento forzado por la presencia de organizaciones criminales y todo eso. Por supuesto seguí con varios grupos de periodistas investigando el homicidio de Miroslava", comenta.

Sin embargo, cuenta que finalmente tuvo que salir del estado y del país, llevándose con ella a su hija, que entonces tenía 16 años de edad. A la distancia, siguió investigando la narcopolítica que prevalecía en su estado. Su exilio forzado duró tres años.

Asegura que quienes ordenaron matar a Miroslava Breach están libres, hasta la fecha sólo hay dos detenidos y siguen prófugos otros que son parte del Cártel de Sinaloa.

Expone que en ocasiones siente miedo por el tipo de información que maneja, aunque aclara que "ese mismo miedo te cambia porque en mi caso ya no hago diarismo, por ejemplo, además de que no estoy todo el tiempo en Chihuahua. Ya no escribo así tan frontal como antes. Para mí, la muerte de Miroslava cambió mi manera de ejercer el periodismo porque pudo ser mi muerte. Te cambia todo como persona y como periodista", expresa.

Mayorga forma parte del programa #ProtejamosSusVoces, una iniciativa conjunta de la Unión Europea y sus Estados miembros, así como de Noruega y Suiza, para dar a conocer los testimonios de activistas y defensores de derechos humanos en México.

A través de esta iniciativa, las embajadas participantes acompañan a personas defensoras y periodistas con diversos perfiles en diferentes estados del país: mujeres que luchan por su derecho a una vida libre de violencia, defensores de la tierra y el territorio, de los derechos de las comunidades indígenas, de los migrantes, de la población LGBTIQ+ y otras personas en situación de vulnerabilidad, ambientalistas, luchadores por la justicia o quienes buscan a sus seres queridos desaparecidos.

La periodista, quien escribe acerca de desapariciones y desplazamientos forzados, entre otros temas, asegura que en su estado natal se incrementaron las agresiones contra los periodistas a partir del gobierno del expresidente Felipe Calderón Hinojosa.

"Con la lucha contra el narcotráfico, vimos cómo en Chihuahua cambiaron las condiciones para ejercer el periodismo y esa situación de riesgo después se extendió a todo el país", señala.

Patricia Mayorga menciona que entre los principales problemas que afectan al oficio periodístico en el país se encuentran la impunidad que prevalece en los delitos cometidos contra los comunicadores y la precarización de esta profesión, a la que diariamente se dedican cientos de mujeres y hombres.

"Creo que estos dos factores nos están afectando mucho. A mí me asombra mucho que cuando asesinan a un periodista o hay algún ataque contra algún medio, sobre todo en los estados, surgen redes de periodistas o un medio independiente. Es impresionante cómo ha surgido este esfuerzo, a pesar de que ha bajado la matrícula en la carrera de Periodismo y que cada vez más es más riesgoso ejercer esta profesión", agrega.

Desde su óptica, la publicidad gubernamental que se otorga a los medios de comunicación sigue haciéndose de manera discrecional y aún es utilizada como un instrumento de control que condiciona las líneas editoriales.

"Pero esto no va a la par de las condiciones laborales de las y los periodistas. No todos y todas cuentan con seguridad social, ni tienen buenos sueldos que les permitan tener una mejor calidad de vida", lamenta Mayorga.