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La pequeña gran revolución de Defensa y Justicia y Uvita Fernández: derriban gigantes y apuntan cada vez más alto

Nicolás Uvita Fernández, todo corazón: goleador y referente de Defensa y Justicia
Nicolás Uvita Fernández, todo corazón: goleador y referente de Defensa y Justicia - Créditos: @Instagram

Julio Vaccari es un profesor de educación física, analista de videos de fútbol y, en los últimos años, entrenador de primera. A los 43 años conduce a Defensa y Justicia, un oasis en el fútbol argentino, matizado de crisis, polémicas y traumas de diverso orden, lejos del ejemplo de la selección campeona del mundo. El Halcón crea una pequeña gran revolución con lo puesto: ingenio, corazón, pases cortos y... las cuentas al día. Toda una novedad. Vaccari, que supo trabajar con Marcelo Bielsa y de anterior paso por Vélez, es solo un eslabón en una cadena de éxitos.

Tal vez, se toma mayor dimensión porque el viernes Defensa y Justicia superó a Boca por 1 a 0, en Florencio Varela (en su remodelado y repleto estadio), por primera vez en su historia. O, porque al igual que el gigante xeneize al que derribó con una cuota necesaria de buen juego y disciplina, comparte el orgullo argentino en América del Sur. Boca se cita con Palmeiras, por las semifinales de la Copa Libertadores. Defensa y Justicia se encuentra con Liga Deportiva Universitaria, el próximo 27, desde las 19, en Quito, por la misma instancia, aunque por la Copa Sudamericana. Está entre los cuatro mejores de la segunda copa continental. Dejó en el camino a pesos pesados de esta parte del mundo. Lideró el Grupo F, en el que Peñarol acabó último, sin puntos. Superó a Emelec en los octavos de final y a Botafogo, el puntero del Brasileirao, en cuartos.

Y protagoniza la Copa de la Liga. Como en la anterior Liga Profesional, certamen que lo finalizó en el sexto lugar.

El 23 de enero de 2021 se consagró campeón de la Copa Sudamericana, al superar a Lanús por 3 a 0 en la final, en Córdoba. En ese equipo, por ejemplo, jugaban David Martínez, Enzo Fernández, Francisco Pizzini, Walter Bou, Braian Romero y Miguel Merentiel. De otros tiempos, pasaron por la institución Lisandro Martínez, Nahuel Molina y Guido Rodríguez, luego campeones del mundo, con otras alas de las que desplegó Enzo, que volvió a River, brilló en Benfica, deslumbró en Qatar yahora se destaca en Chelsea. Explotó, como tantos otros, en la estación Florencio Varela.

El campeón de la Sudamericana fue dirigido por Hernán Crespo, de paso firme y fugaz. El campeón de la Recopa Sudamericana (ante Palmeiras, un gigante, y de visitante) fue conducido por Sebastián Beccacece. Pasaron, con mejores y no tan buenos resultados, entrenadores con un sello distintivo: jóvenes, audaces y medianamente desconocidos en el gran ambiente. Nicolás Diez, Pablo De Muner, Mariano Soso, Juan Pablo Vojvoda, en los últimos cinco años.

“Hemos disfrutado al máximo. Defensa es familia, Defensa enamora. Gracias Varela”, fue el mensaje de Beccacece en septiembre pasado, al despedirse. Vaccari analiza ahora, luego de advertir que “hubo un solo equipo en la cancha”, en referencia al choque contra Boca: “Siento orgullo por lo que hace el plantel, más allá del resultado, valoro el proceso, como juegan, como se plantan. Desde lo futbolístico, lo mental, lo actitudinal, hacen todo bien estos chicos.”

Julio Vaccari conduce con estilo a Defensa
Julio Vaccari conduce con estilo a Defensa - Créditos: @Twitter Defensa y Justicia

Y se refiere a su presente en Defensa: “Estoy muy feliz de ser parte de esta institución. Me siento muy a gusto desde el día que llegué. La gente acompaña”. Esa pasión del pago chico, lejos de las luces de los gigantes, tiene una relación directa con la efervescencia que vive Napoli, el campeón de la Serie A, lejos de Juventus, Inter y Milan, mirado de reojo por los grandes de Italia y más allá. Sin embargo, despierta cariño en otros. Salvando las distancias, algo así genera Defensa y Justicia, que pelea los torneos con menos recursos que el entrañable equipo del Sur de Italia.

“La clave es la paciencia. Nunca perder el camino”, resume el DT. La figura mide 1,66 y hace goles de todos los colores. Uvita Fernández, apodo original y apellido convencional. El que marcó contra Boca también fue una delicia. “Queríamos ganar el primer partido, no arrancamos bien y pudimos conseguir el gol. Estoy contento con eso, con el sacrificio del equipo”, asegura. Durante 2023, lleva convertidos 23 goles y además aportó tres asistencias en 43 partidos; en 40 fue titular. “Hace mucho que este club viene en alza. Venimos peleando copas, torneos, es mucho esfuerzo el que hacemos. Todos los chicos venimos a crecer, a buscar la mejor versión”, explica el delantero.

Hay que viajar a enero de 2022. Nicolás Fernández abre el marcador en un partido estival entre San Lorenzo y Talleres, se desahoga y con su grito apaga un poco la efervescencia de la crítica despiadada de un nutrido grupo de fanáticos. Uno de los señalados de la crisis temporal del Ciclón, el delantero que tiene talento, le pega al balón con las dos piernas, es bueno en el cabezazo (a pesar de su altura), que convierte goles de todos los colores, acepta la furia de nuestra sociedad.

“Yo lo banco porque soy de barrio y sé como es. La peleé de abajo, soy hincha de Unión e iba a la cancha y siempre pasaba lo mismo. Nunca dejé de alentar ni de tirar para el mismo lado, la puteada es para que te despiertes y te levantes. No es de mala leche, es la verdad”, sostenía, en el medio de la tempestad. Un análisis con facetas que abren el juego del debate, más allá de la coyuntura.

Uvita, todo corazón
Uvita, todo corazón - Créditos: @Fotobaires

Uvita Fernández es el Romario del fútbol argentino. El que dejó de sufrir en el Bajo Flores y que disfruta como un niño, cuando asegura: “Lo jugamos como una final, nos sentimos unos gigantes”. Un gigante dentro de otro gigante, porque la altura no sólo se mide en centímetros.