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Pepo de la Vega: el 10 de Lanús que cree que la cabeza vale más que una gambeta, el año sin jugar y un sueño que tiene de chico

Pedro De la Vega, la mejor cara de la Liga Profesional... más allá del fútbol
Pedro De la Vega, la mejor cara de la Liga Profesional... más allá del fútbol - Créditos: @Prensa Lanús

La historia es entrañable. Sobre todo, porque no suele suceder: el fútbol y el estudio juegan en ligas paralelas. Hay múltiples excepciones a la regla, afortunadamente; el Viejo Griguol era un maestro en la materia. Por eso, cuando se presentó a los 17 años, con una sonrisa, a pura gambeta, pelo largo y rubio, en el establecimiento en donde cursaba las últimas materias de la escuela secundaria, fue todo un suceso. Pepo de la Vega ya era un 10. En Lanús y en la vida.

Fue alumno de la escuela Alfonsina Storni (E.E.S N°3), a donde iba por las tardes. “Casi todos son granates”, decía, siempre, pero siempre con una sonrisa. “Me divierto, la paso bien con mis compañeros y lo disfruto mucho. Me piden fotos desde que debuté en primera, pero la paso bien, como antes”, contaba el pichón de crack nacido en Olavarría, que vivía en la pensión del club, se levantaba todos los días a las 7.45, desayunaba con el plantel, tiraba magia sobre el césped del polideportivo y, por las tardes, sacaba cuentas y le daba rienda suelta a la literatura. “Sueño con ganar un título con Lanús y festejarlo con mis compañeros de la escuela”, decía, cara de niño, ilusiones sin edad.

Pedro De la Vega es una de las razones del líder
Pedro De la Vega es una de las razones del líder - Créditos: @Prensa Lanús

Luis Zubeldía era su mentor. Sudamericano, Mundial, Juegos Olímpicos: la vida era color de rosa. Goles, gambetas, cambio de frente. Un 4 a 3 a San Pablo, en el mismísimo Morumbí, por la Copa Sudamericana 2020, ni le hizo cosquillas: lanzó un bombazo de 35 metros, en un partido electrizante, que acabó con un gol inolvidable de Nicolás Orsini, rápidamente adquirido por Boca. El equipo granate, siempre con jóvenes con sentido de pertenencia, alcanzó la final, frenado por el Defensa y Justicia de Hernán Crespo y… Enzo Fernández de número 5.

En julio de 2021, River hizo un tímido intento por incorporarlo: vale 12 millones de dólares, avisó Lanús. Lo sedujeron de Europa, también: de Genoa a entidades de primera línea. Bajó el nivel: solo los elegidos se mantienen en las alturas sin despeinarse.

A la entidad del Sur también le pasaron cosas: derrotas, despistes. No funcionó el regreso de Jorge Almirón (el DT que lo llevó a la cúspide de América), pasó Rodrigo Acosta, el hermano de Laucha, Frank Kudelka no le encontraba la vuelta de rosca al problema global.

Febrero de 2022. A los 20 años, sufrió el golpe más duro para un adolescente: no poder hacer lo que más le gusta, por un tiempo infinito. Pepo padeció la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Tuvo la lesión durante el entrenamiento, en medio de la pretemporada. Sumaba 85 partidos y 11 goles desde su debut en septiembre de 2018. Un shock. Fue operado, pasó largas horas en el gimnasio, subía y bajaba en la ansiedad. Ocupaba sus tiempos libres en estudiar, en formarse con múltiples plataformas. Le sirvió, también, para el estirón definitivo, el cambio físico sustancial: en tres años, se convirtió en un hombre. En un futbolista que choca y se levanta. “Es un toro, aprovechó muy bien el tiempo parado. Vivía en el gimnasio”, cuentan desde adentro.

La espera fue una eternidad: volvió recién el 29 de enero pasado, cuando le convirtió un gol a Colón, en el Cementerio de los Elefantes. Iban 11 minutos: pecho, remate cruzado y brazos abiertos. ¿Valió la espera? ¿Qué pasa por la cabeza de un chico con los sueños destrozados? ¿Cómo hace para levantarse todos los días con una sonrisa?

“Cuando uno debuta y todo va bien, se cree que va para adelante, que vas a jugar siempre y no siempre es así. Van pasando distintas circunstancias, uno a veces no se da cuenta de las cosas que pasan a su alrededor. En la pensión ya me decían que teníamos que ir al psicólogo, en Lanús hay profesionales en todos los rubros. Era chico y no me interesaba, después vi que podía ser de ayuda y arranqué a trabajar con Marcelo Roffé; me ayudó mucho, me acompañó. Es alguien con quien podés compartir todo, sacar las cosas que uno tiene adentro, siempre se necesita ayuda”, contó, tiempo atrás, en una entrevista.

Su cabeza daba vueltas. “Porque sirve en lo colectivo, en lo futbolístico y también en cosas internas que aparecen. Es muy importante seguir una línea profesional y estar ordenado en la vida. Todo tiene que ver con todo, pero la cabeza es lo más importante. Estar bien de arriba es lo más importante. Porque el talento yo creo que la mayoría de los chicos lo tienen. Y están preparados para eso, pero estar bien de la cabeza hace que estés metido solo con lo mejor. Y eso, a la larga, hace la diferencia”, exclamaba con la misma clase con la que suele esquivar adversarios.

El grito de gol, uno de los tópicos del talentoso volante y... delantero
El grito de gol, uno de los tópicos del talentoso volante y... delantero - Créditos: @Prensa Lanús

Hoy, ahora mismo, es el faro del renovado Lanús, de puntaje perfecto, líder inesperado con 12 puntos y con una próxima prueba de riesgo: este lunes, a las 19.15, con Racing en el Cilindro. Pepo es la alegría de una formación rejuvenecida, con Cristian Lema como mariscal del fondo y Toto Belmonte en su versión “box to box”. Puntero tres meses después de haber acabado penúltimo.

Es muy familiero. Cada vez que el tiempo se lo permite, vuela a la pampa húmeda natal, para hablar del campo con sus seres queridos. Su debilidad es Juanita, su hermana, una apasionada de la música moderna. Prefiere el bajo perfil, casi subterráneo: no quiere dar notas, no desea ser tapa de revistas ni ser una celebridad hasta en programas de la tarde que suelen seducirlo. Es esa clase de líderes contraculturales, un moderno liderazgo, que deja en el camino, poco a poco y a su debido tiempo, a glorias como Pepe Sand y Laucha Acosta.

Lanús se identifica con su imagen: Pepo representa los valores de un club de barrio convertido en un sello nacional. Hay que tener cuidado: con la moneda frágil, no hay que descartar una transferencia millonaria en junio próximo, tal vez en diciembre. En el mientras tanto, De la Vega se ríe, amaga y le pega con alma y vida. Un 10 cerebral.