Anuncios

Paulo Dybala y José Mourinho, una relación que pasó de la atracción al desencanto en Roma

José Mourinho y Paulo Dybala, actores de una relación que empezó siendo afectuosa y terminó tensa; el portugués convenció al argentino de pasar a Roma tras su salida de Juventus.
José Mourinho y Paulo Dybala, actores de una relación que empezó siendo afectuosa y terminó tensa; el portugués convenció al argentino de pasar a Roma tras su salida de Juventus. - Créditos: @SILVIA LORE

José Mourinho tuvo mucho que ver con la llegada de Paulo Dybala a Roma, en julio de 2022. Por entonces, Juventus y la Joya no se habían puesto de acuerdo en la renovación del contrato y la salida fue inevitable. El director técnico portugués, que ya llevaba un año en el club capitalino, contactó al cordobés y fue convenciéndolo del lugar que le tenía reservado en su proyecto. Un sitio importante: ser uno de los referentes del ataque. Dybala mostró cierta reticencia al principio, pero terminó siendo atraído por el mensaje de Mourinho.

La simbiosis entrenador-futbolista funcionó durante la temporada pasada. Mourinho valoraba la influencia de Dybala en el equipo, al tiempo que lamentaba las recurrentes lesiones que le quitaban continuidad. Y el cordobés se sentía respaldado, tenía libertad para crear juego y llegar a posiciones de remate, además de hacerse cargo de los penales. Por muy poco no levantaron juntos la copa de la Europa League, en cuya final Dybala marcó el gol del 1-1 frente a Sevilla, luego campeón en la definición por penales.

El doblete de Dybala en el 4-0 a Cagliari

En esta temporada el curso de los acontecimientos fue diferente. Mourinho fue despedido el 16 de enero, tras una serie de malos resultados. El estadounidense Dan Friedkin, propietario y presidente de Roma, veía que el declive era irreversible. Con Mourinho había ocurrido lo que se había visto en otros lados. Toma un protagonismo por encima de sus jugadores, arma un equipo competitivo y tiene la bendición de algún resultado (en 2022 ganó la Conference League, tercer certamen en importancia de la UEFA). Pero en paralelo, su estilo de conducción va produciendo un desgaste, las relaciones se tensan y la sinergia con el plantel empieza a deteriorarse.

Estando despedido, Mourinho se emocionó con el cariño que recibió a la salida del predio de Trigoria por parte de los tifosi, agradecidos de que le hubiera dado a Roma un título de campeón después de 20 años. La designación del nuevo entrenador fue inmediata: asumió Daniele De Rossi, que con 616 partidos ocupa el segundo lugar en presencias entre los jugadores históricos del club. El ex volante que pasó por Boca asumía con una experiencia muy breve como entrenador: apenas cuatro meses en SPAL. Su mayor capital era el emocional, el de alguien que está sólo un escalón por debajo de Francesco Totti, el máximo ídolo de los hinchas.

Daniele De Rossi, el reemplazante de Mourinho; como futbolista jugó más de 600 partidos en Roma, y habría sido aprobado por el plantel ante la dirigencia del club.
Daniele De Rossi, el reemplazante de Mourinho; como futbolista jugó más de 600 partidos en Roma, y habría sido aprobado por el plantel ante la dirigencia del club.

Tras obtener un solo punto de los últimos nueve que había disputado bajo el mando de Mourinho, Roma sumó tres triunfos consecutivos con De Rossi, frente a Verona, Salernitana y Cagliari. Empezó a ser otro equipo. En esos partidos, Dybala marcó tres goles.

Tras el 4-0 a Cagliari, en el que anotó dos tantos, el argentino se refirió a la reacción que experimentó el equipo al comparar a los dos entrenadores: “De Rossi y Mou son diferentes. No estábamos contentos. De Rossi llegó y nos hizo sacar algo que teníamos dentro pero no expresábamos. Nos aportó mucho, nos hizo entender cosas. Tuvimos tiempo para trabajar entre los partidos y conocer su estilo de juego. Creo que contra Cagliari lo mostramos muy bien”.

Consultado De Rossi por lo que había dicho Dybala sobre su método, respondió: “Les dije que de las situaciones negativas salimos todos juntos, que en esos casos no sirve pasarse la pelota. Les hablé como alguien experimentado, porque yo en Roma pasé por malos momentos y salimos gracias a la unión grupal. Les hice entender que son fuertes y que deben creer en sí mismos, aunque las cosas salgan mal. Yo era fuerte y a veces las cosas no salían, pero nunca debés dejar de confiar en tus fortalezas”.

Volvieron las sonrisas a Roma: Dybala festeja un gol con el capitán Pellegrini, en una serie de tres victorias bajo el mando de De Rossi; el equipo venía de sacar un punto sobre nueve en el último tramo de Mourinho.
Volvieron las sonrisas a Roma: Dybala festeja un gol con el capitán Pellegrini, en una serie de tres victorias bajo el mando de De Rossi; el equipo venía de sacar un punto sobre nueve en el último tramo de Mourinho.

El atacante cordobés no quiso extenderse sobre su vínculo con Mourinho, si bien es evidente que hubo un deterioro: “Lo que tenía que decirle a Mourinho, lo hice en privado. Creo que todos fuimos culpables, pero en el fútbol, los entrenadores son los que pagan”.

Roma se ubica en el quinto puesto de la Serie A, a un punto de Atalanta, el último de los equipos que están consiguiendo la clasificación para la Champions League. Club de gran arrastre popular, ocupa el tercer lugar entre los de más convocatoria en la temporada, con un promedio de 61.936 espectadores por partido, por detrás de Inter (73.089) y Milan (71.835).

La relación de Mourinho con gran parte del plantel había tomado un camino de no retorno. El diario Il Messaggero reveló que el entrenador tuvo un último encuentro volcánico con quienes ya eran sus ex dirigidos, a los que acusó de traidores y poco valientes, según el medio italiano. Les enrostró falta de apoyo y de ser los propiciadores de la llegada de De Rossi cuando habían sido consultados por los dirigentes.

Lukaku deja pasar la pelota y Dybala define para marcar el primer gol de Roma en el 4-0 a Cagliari;
Lukaku deja pasar la pelota y Dybala define para marcar el primer gol de Roma en el 4-0 a Cagliari; "no estábamos contentos. De Rossi llegó y nos hizo sacar algo que teníamos dentro pero no expresábamos", comentó el cordobés.

Cuando el mal genio se apodera de Mourinho –recordar el dedo en un ojo a Tito Vilanova, ayudante de Josep Guardiola, durante los incendiarios clásicos Real Madrid vs. Barcelona–, sus arrebatos pueden ser hirientes. En ese cónclave final con el plantel giallorosso dejó el anillo que los jugadores le habían regalado tras la conquista de la Conference League. Y les lanzó el último dardo: “Cuando sean hombres, devuélvanmelos”.

Mourinho se resistió a advertir una deriva que desde afuera también percibió Zbigniew Boniek, el creativo polaco que jugó en Roma en la década de los ochentas: “Cambiando un poco a veces se puede conseguir mucho. Tuvimos a Mourinho, el mejor entrenador de los últimos 20 años, pero había demasiado nerviosismo en el banco y en los jugadores. Lo sentí. Necesitábamos abrir la puerta y cambiar el ambiente. Ahora me parece que hay un clima diferente, Daniele aportó serenidad y les hizo creer a los jugadores que son buenos. Roma no era tan malo; ahora está jugando bien”.