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Pakistán, el país donde los insurgentes "van al infierno"

Islamabad/Nueva Delhi, 24 ene (EFE).- En Pakistán los insurgentes "van al infierno", los soldados muertos en operaciones van al cielo tras luchar con valor y los "civiles inocentes" caen víctimas de atentados en los comunicados del Ejército, en una retórica que ha evolucionado coincidiendo con el aumento del terrorismo.

"Siete terroristas, involucrados activamente en actividades terroristas contra las fuerzas de seguridad y contra el asesinato de civiles inocentes, fueron enviados al infierno", dijo la oficina de Relaciones Públicas Interservicios (ISPR), el ala de prensa del ejército paquistaní, en un comunicado.

El comunicado del pasado lunes se refería a un incidente en la provincia suroccidental de Baluchistán, fronteriza con Afganistán.

La expresión 'enviados al infierno' reemplaza así al más austero 'fallecieron', desde marzo de 2023, con el que el Ejército paquistaní venía reportando las muertes de insurgentes.

Así, en los comunicados oficiales, los soldados muertos en operaciones antiterroristas se convierten en 'mártires' de la nación que van al 'jannah', el paraíso islámico.

Una retórica binaria en Pakistán, el literalmente 'país de los puros', que mezcla conceptos religiosos y define a los insurgentes como enemigos del pueblo al tiempo que, en opinión del analista experto en Defensa Amir Rana, permite vislumbrar la creciente frustración ante unos ataques al alza.

"Por una parte, muestra su frustración e ira contra los insurgentes, y por otra les declaran como alguien que está siguiendo el camino equivocado", dijo Rana a EFE.

Amplificadas en las redes sociales, estas descripciones buscan además caracterizar a los insurgentes como no creyentes, bajo el argumento de que un verdadero musulmán no atacaría a otros creyentes o, en particular, a mezquitas durante el concurrido sermón de los viernes.

Solo en enero de 2023, un atentado suicida contra una mezquita en un centro residencial para policías acabó con la vida de un centenar de personas y dejó más de 150 heridos.

Otros términos más laicos, como los "valientes soldados que lucharon con valor", van dirigidos en opinión de Rana a tratar de mantener la moral alta de las tropas.

Si 2023 es el año en que los insurgentes comenzaron a ir al infierno, también es el año en registrar el mayor número de muertes en incidentes relacionados con el terrorismo y atentados suicidas en casi una década.

Según el Portal de Terrorismo del Sur de Asia, el país asiático registró un total de 1.502 muertes relacionadas con el terrorismo entre civiles, miembros de las fuerzas de seguridad e insurgentes, en 2023.

Hay que remontarse hasta 2016 para ver cifras similares. Pakistán es testigo además de un aumento de los ataques suicidas, con 34 el último año frente a los 13 de 2022.

El terrorismo ha ido al alza en las regiones de Khyber Pakhtunkhwa y Baluchistán, e Islamabad ha expresado repetidamente su frustración frente al aumento de las operaciones del principal grupo talibán en el país asiático, el Tehreek-e-Taliban Pakistani (TTP).

Hermanado ideológicamente con los talibanes afganos, que se hicieron con el poder del país vecino en agosto de 2021, Pakistán ha denunciado que éstos utilizan Afganistán como base para llevar a cabo ataques desde que fracasaron unas negociaciones de paz en noviembre de 2022.

Kabul, por su parte, niega toda implicación con el aumento de los ataques insurgentes.

Los talibanes paquistaníes no son los únicos activos en el país asiático, sin embargo, debido a la actividad de grupos insurgentes en el estado de Baluchistán, escenario de décadas de insurgencia separatista ante las acusaciones de que Islamabad explota de forma injusta los ricos recursos naturales de la provincia.

El grupo yihadista Estado Islámico de Khorasan, una rama local del EI, ha reivindicado también atentados como el que en julio de 2023 dejó 63 muertos y 120 heridos durante un mitin del partido religioso Jamiat Ulema-i-Islam (JUI-F).

Las décadas de atentados terroristas en Pakistán han provocado un "sacrificio sin precedentes", como ha repetido en varias ocasiones el Ministerio de Exteriores paquistaní, con al menos 80.000 víctimas mortales desde el año 2000.

Una violencia que continuó en el primer mes del año, con casi un centenar de muertos hasta el pasado 20 de enero según el Portal de Terrorismo del Sur de Asia, en un contexto de operaciones de las fuerzas de seguridad y una creciente frustración.

Amjad Ali y David Asta

(c) Agencia EFE