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La Nobel Mohammadi y 60 presas inician huelga de hambre para denunciar ejecuciones en Irán

Teherán, 25 ene (EFE).- La premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi y otras 60 presas iraníes de la cárcel de Evin comenzaron este jueves una huelga de hambre de un día de duración en protesta por la ejecución de Mohamed Ghobadlou, ahorcado por supuestos delitos cometidos durante las protestas del año pasado.

“Las presas políticas de Evin comenzarán juntas una huelga de hambre en protesta por las recientes ejecuciones y para la detención de las ejecuciones”, indicó Mohammadi en un comunicado distribuido por su familia en Instagram.

La Nobel de la Paz de 2023 afirmó que el ahorcamiento de un joven iraní -en referencia a Ghobadlou- ha provocado “una ola de enfado y protestas en la sociedad”.

La activista, que cumple una pena de 10 años en la prisión de Evin de Teherán desde noviembre de 2021, llamó a otros ciudadanos a unirse a la huelga de hambre, un llamamiento al que respondieron otras figuras opositoras a la República Islámica.

Otras 37 mujeres se unieron a la huelga de hambre de un día de duración, entre ellas la británica iraní Nazanin Zaghari-Ratcliffe, que pasó años encarcelada en Evin, o la activista Atena Daemi, según anunciaron en un comunicado.

“Me uno a las 61 presas políticas que están dispuestas a hacer una huelga de hambre mañana para protestar por la ejecución de Mohamed Ghobadlou y otros manifestantes en Irán”, dijo en la red social X la activista Masih Alinejad, muy crítica con la teocracia iraní y que ha fundado varios movimientos contra la obligatoriedad del velo islámico para las mujeres en Irán.

Ghobadlou, de 23 años, fue ejecutado el martes por supuestamente matar a un policía y herir a otros cinco durante las protestas desatadas por la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico en septiembre de 2022.

Amnistía Internacional (AI) afirmó que el joven sufría “discapacidad mental de largo plazo” y denunció que fue condenado en “una farsa de juicio, marcado por las confesiones conseguidas con torturas”.

Con el ahorcamiento de Ghobadlou ya son ocho las personas que han sido ejecutadas por supuestos delitos relacionados con las protestas desatadas por la muerte de Amini, uno de ellos en público.

La muerte de Amini provocó fuertes protestas que durante meses pidieron el fin de la República Islámica y solo desaparecieron tras una represión que causó 500 muertos y la detención de al menos 22.000 personas.

Irán es el principal país del mundo en la aplicación de la pena de muerte, con 576 ejecuciones llevadas a cabo en 2022, un sustancial aumento desde las 314 del año anterior, según Amnistía Internacional

Grupos de derechos humanos han denunciado la ejecución de hasta 800 personas en el país en 2023, la mayoría de ellas por delitos relacionados con el tráfico y la posesión de drogas.

(c) Agencia EFE