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El Nápoles vence también a la superstición

Nápoles (Italia), 17 mar (EFE).- El Nápoles es ahora mismo un equipo imparable, tanto que sus victorias ya se han quedado pequeñas sobre el césped. Las hace ahora a pie de calle. Y es que el conjunto partenopeo ha logrado algo que parecía imposible: romper con la histórica superstición de una ciudad que ya prepara una multitudinaria fiesta para celebrar el tercer 'Scudetto' de su historia.

Tatuajes, murales con los actuales jugadores levantando el tercer título liguero de su palmarés, figuras de cartón a escala natural y plásticos azules y blancos entrelazados en los balcones dan un color especial a esta histórica ciudad sureña. Nápoles está viva, se respira fútbol entre sus calles. Solo fútbol. Todo gira en torno a una temporada histórica que, salvo sorpresa, les devolverá a lo más alto de Italia.

Un retorno nada habitual en un país tan dividido en el que los equipos del norte monopolizan la mayoría de los títulos y en el que el Nápoles se erige como la resistencia, como aquella pequeña aldea gala de los cómics, esperando poder mantenerse al nivel del envite y luchar contra los norteños el máximo tiempo posible.

Y lo hace sin miedo a su tradición, casi luchando contra sí misma, pegando una patada a la superstición, liberándose de ella en estos últimos meses de campeonato en los que la amplia ventaja parece ser suficientes.

El "SCUDETTO" TATUADO

"Digamos que la ciudad, comparada con los otros años donde siempre éramos supersticiosos, ha dejado de lado la superstición y parece que las cosas van bien. Los resultados nos están dando la razón", comenta a EFE en su estudio el tatuador Salvattore Russo, que vive en primera persona, con el 'Scudetto' ya tatuado, cómo la ciudad está superando la siempre presente 'scaramanzia' (superstición, en italiano).

"Yo me hice el primero (tatuaje del título) el 30 de enero, después del partido Nápoles-Roma. La cosa se ha viralizado un poco y todo el mundo ha dejado de lado la superstición, debo haber hecho ya unos quince y hay otros reservados. Habrá muchos más", desvela Salvattore.

Los Quartieri Spagnoli (Barrios Españoles) son el corazón latente de esta ciudad en la que la religión es el fútbol y Dios, por su puesto, Diego Armando Maradona, al que se venera desde hace décadas.

Allí, entre santuarios dedicados al astro argentino, héroe y leyenda que llevó a la gloria a los 'azzurri' en 1988 y 1990, se cuelan ahora las caras de 'Kvaradona', Osimhen y Spalletti, sus "casi" herederos, porque Maradona no se sustituye, ni se reemplaza, ni se olvida.

DEDICADO AL "DIOS MARADONA"

En las pequeñas y empinadas calles de esta zona cuelgan de balcones las camisetas de esta temporada, banderas con el mensaje 'Campioni' y con los actuales líderes del equipo levantando un trofeo dedicándoselo al 'Diego'. Entre callejones, en una pequeña plaza, un bar de aperitivos ha querido también sumarse a la fiesta y dejar atrás la superstición con unas figuras de cartón, a tamaño natural, de la plantilla.

"Tuvimos la idea todos los napolitanos, los juntamos y los creamos", explicó a EFE Anna, la dueña del local, sentada en la plaza mientras decenas de curiosos capturan el momento en sus pantallas. "Somos supersticiosos, pero también tenemos la 'ley de la tracción'", puntualiza.

Los preparativos son ya abrumadores a falta de más de tres meses para que finalice la competición y mínimo un mes para que la victoria sea matemática.

La fiesta, cuando se concrete la victoria, es una incógnita incluso para ellos mismos: "Si te digo la verdad no sé lo que espero, porque los napolitanos ya de normal hacen fiestas enormes. Así que no puedo ni imaginar lo que puede pasar", apuntó Anna.

MEJOR QUE GANAR LA CHAMPIONS

La afición partenopea vive en una nube con un equipo que ya está entre los ocho mejores de Europa. Pero el 'Scudetto' significa mucho para ellos: "¿'Champions' o 'Scudetto'? Gran pregunta, pero prefiero el 'Scudetto' porque es un espectáculo, una victoria que duraría cien años", comenta a EFE un aficionado la céntrica Plaza Dante, enfundado en su camiseta del Nápoles y montando en una bicicleta decorada para la ocasión.

Un aficionado que, a pesar del modo festivo de la ciudad y de alejarse de la superstición, mantiene el respeto de esta creencia tradicional. "Segura solo hay una cosa, pero estoy disfrutando el momento", dijo mientras hacía el gesto de la 'mano cornuta' para alejar la mala suerte.

"Este año, si lo logramos, será como la fiesta de Año Nuevo. Celebraciones familiares y diversión siempre en paz. Con Maradona así lo hicimos", sentenció.

Nápoles se ha ganado el derecho a sentirse grande. Por ahora sueña despierta lejos de una superstición que le tenía maniatada, en un ambiente ya festivo y de cooperación entre vecinos que ponen su grano de arena para sentirse parte de la victoria, de la historia. Para que la fiesta del 'Scudetto' esté a la altura de un equipo que, salvo sorpresa, obrará la gesta 33 años después de que Diego Armando Maradona alzara al cielo el segundo 'Scudetto'.

Tomás Frutos

(c) Agencia EFE