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Mundial de Qatar 2022: el insólito caso del kuwaití maradoniano, bostero y guevarista

Salem, un fanático muy especial de la Argentina
Salem, un fanático muy especial de la Argentina

DOHA (Enviado especial).- Dice la máxima que a cualquier persona del mundo a la que se le mencione la palabra Argentina, responderá con “Maradona” (aunque algunos ya lo reemplazaron por Messi). Salem Aljumaiáh es de Kuwait y está en Qatar por el Mundial. Pero él es demasiado fanático, así que primero que nadie dice “Maradona”. Y cuando le piden más de Argentina, responde: “Borges, Che Guevara, Facundo...”. ¿De verdad llegó a civilización o barbarie? Las ramificaciones son amplias, casi inexplicables. Pero allí se encuentra este kuwaití para confirmar que todo es posible.

Llegó a los saltos a la Casa de la Conmebol, que está ubicada en una pequeña plaza en Sahat Wadi Msheireb, en el centro mismo de Doha. Hay un homenaje a Diego Armando Maradona. Está en pantalón corto, zapatillas, medias de Boca, una bandera argentina atada a la cintura y una camiseta del “Consulado xeneize” de Kuwait . Habla bastante bien el español y grita: “Oh, oh, oh, oh, hay que a-lentarr e Marado. Oh, oh, oh hay que a-lentarr e Marado”.

Este ingeniero petrolero de Kuwait, de 37 años, que de ninguna manera podía perderse un acto argentino tan cerca de su país, cuenta que está con su amigo Hassan (también lleva la camiseta celeste y blanca, pero no maneja el idioma español) y que tiene un proyecto desde hace tiempo. “Empezamos hace dos años. Representamos a Boca en Kuwait y lo llevamos al mundo”, dice a modo de presentación.

Salem y Hassan, dos fans de la selección que llegaron de Kuwait
Salem y Hassan, dos fans de la selección que llegaron de Kuwait

También profundiza sobre su cariño por la Argentina: “Fui cuatro veces a la Argentina, por Maradona, por Boca, por Borges... Me gustan muchas cosas del país. No sé explicar el amor por la Argentina. Cuando era chico tenía una pasión especial por América Latina, en especial por la Argentina. Quizás por el Che Guevara, no lo sé. Es una figura mundial, un revolucionario, me encanta el Che, alguien que dejó todo para estar con el pueblo y para su lucha”.

Se autodefine: “Soy bostero, maradoniano y también guevarista”. Por sus ideales políticos se le hace alguna pregunta más, pero la elude: “No vivo en la Argentina, así que no quiero opinar de cuestiones políticas”.

El año pasado, el equipo kuwaití, en el que también juega Salem, ganó el principal torneo de su país. “Tenemos un equipo de varones y uno de mujeres. Es importante tener fútbol femenino”, aclara, conocedor de los valores que pregona la FIFA.

Salem, un fanático muy especial de la Argentina
Salem, un fanático muy especial de la Argentina

Dice que a Maradona lo conoció hace 28 años. “Tuve la suerte de verlo por primera vez en el Mundial de 1994, que lamentablemente es un Copa triste para él, porque se quedó afuera -recordó-. Después vi a Maradona en su retorno a Boca. Es un amor que no tiene explicación. Es un amor verdadero. Aguante Diego. Soy maradoniano hasta los h…”.

Se queda un buen rato en el homenaje. Cada tanto se acerca a las líneas que limitan el acceso al público. Del otro lado ya empezaron a hablar los distintos protagonistas. Está Gianni Infantino, el presidente de la FIFA; Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, y varios argentinos campeones del mundo. Aprendió mucho de la Argentina, como con la literatura, pero también visita mucho la cancha. Una referencia de eso queda expuesta cuando advierte que una cámara lo está filmando y lanza un grito: “¡Conmebol... (grita un insulto irreproducible en español), aguante Diego!”. Domínguez, micrófono en mano, replica sólo la última parte: “Aguante, Diego”, le responde.

Para terminar, vuelve sobre el homenajeado, sobre Maradona. “Es muy lindo esto que está pasando acá. Siempre estoy atento a lo que pasa con él y cuando supe que se hacía esto, no podía faltar. Esto es muy poco para él, se merece siempre todo lo mejor, pero bueno, estamos en Doha celebrando en su nombre. Siempre hay que recordarle al mundo que tenemos a Diego en nuestro corazones”. Todo eso, un kuwaití. De no creer.