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Con miedo y dolor, Rosario sigue esperando a fuerzas federales anunciadas por el Ejecutivo

Rosario (Argentina), 13 mar (EFE).- Entre el miedo y el dolor por los recientes ataques aleatorios a civiles en la ciudad de Rosario, sus ciudadanos solo quieren paz, mientras siguen a la expectativa del despliegue de las fuerzas federales que anunció el Ejecutivo argentino para combatir el narcotráfico.

Los refuerzos policiales, que tan desesperadamente necesitan para tratar de frenar la violencia reinante, no saltan a la vista. Pese a ello, fuentes del Ministerio de Seguridad nacional aseguraron a EFE que este miércoles llegaron unos 100 efectivos de Gendarmería y, que el jueves, llegarían más.

Se sumarían a los 450 agentes de la Policía Federal, Prefectura Naval, y la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que fueron recibidos días atrás por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Según su cartera, llevarán a cabo operativos nocturnos en distintos puntos de la ciudad en lo que llaman "operativos de saturación".

Arrancarían desde las 17.00 horas (20.00 GMT) hasta las 07.00 horas (10.00 GMT) del día posterior y se establecerían en zonas de alto riesgo, trazando un mapa de la estructura criminal.

A raíz de los asesinatos a manos de narcos, como represalias al protocolo de acción en las cárceles de la provincia de Santa Fe que imitan el 'estilo Bukele', las calles de la tercera ciudad más grande del país están casi vaciadas de gente.

Los comercios cierran más temprano de lo habitual al caer el sol y el poco movimiento pertenece a los automóviles.

La muerte de un joven -de 25 años- empleado de gasolinera a manos de un sicario, que le disparó a quemarropa y sin cruzar palabra, fue otro mensaje más del narco al Gobierno. El homicidio se sumó en menos de una semana al de dos taxistas y un conductor de bus, que paralizó momentáneamente el transporte público.

Los compañeros del joven asesinado se ven obligados a seguir trabajando, ingresando al mismo sitio donde, solo días atrás, lo balearon y pensando que "están vivos de milagro". Prefieren no hablar en cámara, temen a los narcos y dicen a EFE que si los ven en televisión "pueden volver", porque "no les cuesta nada".

Actualmente, las gasolineras cierran a partir de las 22.00 hora local (01.00 GMT), los repartidores no toman pedidos, los taxis dejan de trabajar y los ómnibus reducen su frecuencia al mínimo. La vida nocturna ya no es del pueblo rosarino.

En una conferencia de prensa de este miércoles en Buenos Aires, Bullrich aseguró que habilitará el uso de armas de fuego a las fuerzas policiales federales ante un "peligro inminente".

"Estaban muy desorientadas respecto al uso de su armamento, despojadas de la posibilidad de ser fuerzas con capacidad de repeler las agresiones, ataques y homicidios, que están sucediendo en las zonas donde están las fuerzas federales", dijo.

Según la ministra, dotaron de "herramientas eficaces" a las fuerzas para que puedan llevar adelante la labor, a lo largo y a lo ancho de Argentina, especialmente en la zona de Rosario, que "está atravesando una crisis inédita".

Sin embargo, la sociedad rosarina se muestra descreída de que puedan combatir el origen del conflicto y sólo pretenden un poco de paz.

"Nosotros ya vimos esto antes. Han venido fuerzas federales en otros gobiernos, pero todo sigue igual", cuenta a EFE una docente, que prefirió no dar su nombre, pero trabaja dentro del Ministerio de Educación santafesino.

"Creemos que todo esto es puro circo", cerró.

Augusto Morel

(c) Agencia EFE